jueves, marzo 19, 2026

ardor, delirios y latidos antes del amanecer

y cómo contener la razón
si el día a día nos arrastra al delirio continuo,
lleno de delitos enmascarados en la moral absurda
adyacentes al adiós repentino,
arraigados a nuestras caricias, a nuestras pestañas

qué sería de mí sin abrir los ojos,
no necesariamente al amanecer
para sentir la volatilidad,
volatilidad que se arraiga al tacto, al color y al sabor

ahora comprendo la naturaleza que me rodea, que me complementa
diría que estoy consciente, presente ante mí,
ante mis delirios donde he consagrado realidad,
¡Vaya inmaculada decisión!

la sangre y el corazón conducen al ardor nocturno,
donde los latidos, que con pasión,
nos recuerdan que hay razón
en nostalgiar y extrañar el recuerdo que,
de noche, sucumbe
antes del amanecer

sábado, marzo 14, 2026

preludio y anochecer

la crudeza de la existencia se convierte en algo físico
la ausencia como otra manera de amar
la soledad no es vacío, es espacio donde la esperanza prevalece

la lucidez de la fragilidad humana, un gesto de presencia,
un espejo vulnerable y consciente, un cuerpo que arde
ternura que late, conciencia desnuda

soledad y vacío, nostalgia, lucidez y algún amanecer
penumbra de palabras que consagran realidad, recuerdo y presencia
la volatilidad se arraiga al tacto

la ausencia que palpita, sucumbe antes del amanecer
la naturaleza me complementa y me desnuda
los latidos recuerdan la razón de la nostalgia
extrañar también es vivir

hay vacío fértil, fragilidad y vitalidad
detalles ante preludios
comienzos de vida, memoria, deseos
y mi circulación

jueves, marzo 12, 2026

deseos de encuentros disfrazados de soledad

un disfraz que se adhiere como piel húmeda me recuerda que la ausencia también late

y cómo contener la razón

si el día a día nos lleva al delirio continuo lleno de delitos enmascarados en la moral absurda

adyacente al adiós repentino arraigado a las caricias,

y nuestras pestañas

qué sería de mí sin abrir los ojos, no necesariamente al amanecer,

sino en la penumbra que revela la volatilidad  que se arraiga al tacto, al color y al sabor

ahora comprendo la naturaleza que me rodea,

que me complementa;

me desnuda mientras soy consciente, presente ante mí,

ante mis delirios donde he consagrado mi realidad,

inmaculada decisión, donde la sangre y el corazón conllevan el ardor nocturno,

donde los latidos, con pasión,

nos recuerdan que hay razón en extrañar y nostalgiar. el recuerdo que,

de noche, sucumbe antes del amanecer