es de noche, la sombra de aries aún acaricia la luna y las nubes chirriantes, quisiera ver las estrellas pero llueve no sólo fuera de la ventana, hoy quisiera que mi corazón fuera menos denso, que el gotear nocturno entrase a borbotones por la ventana, que mis pensamientos permanecieran no más allá de mi realidad, pero el estertor no perdona; hoy quisiera saber fluir como el viento, poder concluir las últimas conversaciones y tirar de la basura que llevo a cuestas y mirar directamente en la cara a quienes están al otro lado del espejo mientras cuestiono la autenticidad de su actuar
"guardar silencio como última alternativa" siempre en movimiento, aún cuando el frío ártico es capaz de helarte las pestañas, de meterse en tus retinas hasta tu alma, hay quienes le llaman <mirada ártica>, pero basta ya, la nostalgia como presencia permanente escurre desde la punta de mis dedos hasta donde mi magín termina; cierro los ojos, no sólo al despertar, mientras sostengo el corazón en las manos, mientras late al ritmo del metrónomo de ayer, quizás aún sangra con la noche y también bombea al amanecer
habitar entre contradicciones, compaginar recuerdo y reminiscencia con el día a día, con el amanecer, con el anochecer, con la música y la cumbia, con trayectos eternos donde se sostienen conversaciones con la mirada, y con los sueños de mundos paralelos donde el crepúsculo trae de la mano aquello que no miramos a los ojos, me gusta sostenerlo y cargarlo entre brazos como el niño mesías que aún está creciendo; pensamientos y todas sus formas, conciencia y consciencia, abrir los ojos, no sólo al amanecer, tras la anestesia
no más palabras, no más viento y no más tiempo, soy quien está aquí, humano e imperfecto, tratando de consagrar mis vivencias a través de una autobiografía no construida, aún entre la sombra del mundo mientras cierro la ventana y escupo tu nombre; "guardar silencio como última alternativa"