jueves, marzo 12, 2026

deseos de encuentros disfrazados de soledad

un disfraz que se adhiere como piel húmeda me recuerda que la ausencia también late

y cómo contener la razón

si el día a día nos lleva al delirio continuo lleno de delitos enmascarados en la moral absurda

adyacente al adiós repentino arraigado a las caricias,

y nuestras pestañas

qué sería de mí sin abrir los ojos, no necesariamente al amanecer,

sino en la penumbra que revela la volatilidad  que se arraiga al tacto, al color y al sabor

ahora comprendo la naturaleza que me rodea,

que me complementa;

me desnuda mientras soy consciente, presente ante mí,

ante mis delirios donde he consagrado mi realidad,

inmaculada decisión, donde la sangre y el corazón conllevan el ardor nocturno,

donde los latidos, con pasión,

nos recuerdan que hay razón en extrañar y nostalgiar. el recuerdo que,

de noche, sucumbe antes del amanecer

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