martes, julio 28, 2026

Voz Vulnerable

Hace tanto que no hay artificio, sólo carne y delirio. El día a día que arrastra al abismo es la misma materia de la que está hecha la vida. Las palabras no buscan consuelo, añoran a la soledad desnuda como espacio fértil, la ausencia como a otra forma de amar. Ojalá sea que la escritura sea un cuerpo que arde, un espejo vulnerable.

Tus latidos, tus nostalgias, tus amaneceres llevan consigo marcas frágiles que denotan vitalidad. El ardor nocturno; la pasión como razón, el recuerdo como motor. La verdad cruda y vital.

Vaya ternura que se abre paso entre la crudeza. Soledad sin vacío, y las maneras de gestar  esperanza. Mis actos de resistencia favoritos se arraigan a las letras que salen de la punta de mis dedos, y qué modo de decir que la nostalgia y el recuerdo no nos derrotan, sino que nos acompañan.

Quisiera conocer sobre la volatilidad que se arraiga al tacto, al color, al sabor; a todo lo que asimilamos como celebración de sencillez y humanidad. Las palabras también extrañan el vivir sin olvidar aquellas memorias como lastre, compañía.

Y cómo comprender el canto frágil y vigorizante; cómo hacerlo cuando, y entre contradicciones, nos salva el silencio. Me pregunto si la crudeza en palabras es más que una volatilidad arraigada a una voz vulnerable escondida entre la moral absurda y sus delirios cotidianos.

Aún hay resistencia en la conciencia desnuda; calma y lucidez para consagrar realidad.