martes, enero 13, 2015
Utopía
Alistamos el metrónomo al ritmo de nuestros latidos. De nuevo te tengo y no...
Bailo con los pies sobre el agua, con la cabeza en el alma. Acaricio tus sentidos, me pierdo en ti. Abro los poros a la incertidumbre, a la mezcolanza latente. Nos consumimos en cenizas. Salimos de entre el montículo con el corazón henchido.
Circulas en mi tránsito carmesí, y viceversa. Nos llevamos más dentro de lo que permite la razón de comprensión. Pero de nuevo estás tan aquí, estás tan allá...
Por lo cual palpo con los ojos cerrados, con mi palma entera. Veo con la piel y mis pupilas dilatadas. El imperio colapsa mientras te tengo y no, mientras la fisionomía se resume en una caricia. Mientras lo que más importa es la continuación de la misma.
No sólo pertenecemos, tú y yo somos la sinfonía. Nosotros acoplamos el metrónomo a nuestros impulsos. Pero de nuevo estás tan aquí y tan allá... De nuevo te tengo y no...
sábado, enero 03, 2015
Horas malditas
Ya no despiertas porque ni siquiera duermes. Te mantienes en vela cada día con la jodida esperanza de una nueva salvación. El vacío recorre las entrañas y desgarra cada centímetro de piel de manera intrigante. Ves recorrer todo ese extenuante río violeta-carmesí y gritas para tus adentros <¡Puta vida!>. No hay rastro de perpetuidad en ningún lugar. Cierras los ojos con la ferviente idea de descansar/morir sin darte cuenta que sólo se trata de un placebo para la realidad. Las reminiscencias están latentes en todos tus sentidos mientras levantas la mirada para admirar el amanecer. El reloj sigue roto y las manecillas dejaron de existir en ese momento en el que se unificó tiempo y espacio.
Levantas la mirada y tus párpados hinchados caen como pequeños copos de plomo. La vida está ahí mientras te retuerces en el suelo deseando un poco de sanidad. Mientras la vida miscroscópica se convierte en parte del cosmos etéreo, algo ecléctico resurge de entre cada blasfemia irreverente. Lanzas el primer escupitajo pensando que caerá en el rostro de Dios pero, has olvidado cómo llegar al firmamento con sólo estirar la piel, que dicho acto fúnebre se devuelve a ti como chancro lodoso.
Es precisamente ahora un momento para retomar todas esas viejas enseñanzas que se retuercen en mi muñeca. Pienso al menos una vez más de qué se tratará ese extenuante atisbo de realidad que se postra como libertad en mi ventana. He dicho que todo está escrito en tus ojos y que vivo compaginando nuestra utopía con la realidad... Hoy digo que es parte de mi sistema. Que cruzo mis dedos mientras desencarno las mordidas de mi regazo... Eres toda y cada una de ellas. De esas pusilánimes malas melancolías.
Me he embriagado con la noche articulada con esa mala manía de relacionar mi tacto con esas conversaciones que se sostienen con la mirada...
miércoles, diciembre 24, 2014
Banquete de Noche Buena
Afable desprecio y repulsión hacia el mundo. El mar de arenques badulaques corroe mis entrañas. Me encuentro en el lugar más recóndito de la gran ciudad, tan lejos de mi destino. He de levantar el rostro para despilfarrar marrullería finita grabada en sangre bajo la piel. La agonía, el cáncer y el delirio de la sociedad escurre a través de la ventana y nadie es capaz de limpiar semejante lindura. Estoy constipado de sensaciones, mi cuerpo es una puerta sin cerradura hacia la incertidumbre. Miro y observo la mala manía de caminar mientras las esperanzas se desgastan bajo las suelas de los zapatos. Critico esa mala racha de derramar los sentimientos por los codos, por el alma. Si miro hacia la izquierda puedo contemplar la llama de acetileno aún incandescente.
La conciencia pusilánime de aquellos quienes se jactan de grandeza está chapaleando por todos lados. La lluvia cae a torrentes mientras mis reminiscencias y viejas memorias se empañan con tu aliento de haraganería <porque has de saber que la vida no se mide en la cantidad de espacio que puedas abarcar en el cosmos>. De nuevo siento la jodida necesidad de circuncidar la mierda que cargas sobre tu espalda. Es entonces cuando te darás cuenta que esa gloriosa fascinación hacia lo más mundano es como una erección permanente, a tal grado, que te vuelves priápico. Cargas con un dolor corrompiendo la entrepierna. ¡Qué bonita ironía!
Estoy al borde del abismo, declinando y escupiendo libelo delante de Dios. Le pido a gritos que desaparezcan los antiguos círculos donde alguna vez perdí el uso de razón. Miro de nuevo su rostro exigiendo ser colocado en el plano al que en verdad estoy destinado. Al plano al que fui asignado. Una última vez estremece todo el auditorio presente. Hacen acto irreverente rasgando cada uno de mis poros... Los aplausos aturden mis sentidos y mientras cierro los ojos, comienzo a navegar hacia Noruega...
martes, diciembre 23, 2014
Instinto
¿Tragedia? ¿Por qué precisamente una tragedia? He llegado a la conclusión de que el mundo no se mide de principio a fin, ni de norte a sur o de oriente a occidente. No hay forma correcta de saber cuál es el orden correcto de la cosmogonía y hegemonía y fisionomía y fisiología de la vida. Quizá lo hemos estado haciendo mal desde siempre, quizá no.
He despertado del sueño eterno (no será la primera vez). Sucedió en un instante, en un parpadeo. Sencillamente abro los ojos y el atisbo de realidad de una velada taciturna aún escurre por mis mejillas. Me levanto aún esperanzado, imaginando que el mundo no está al revés. Que no existen los humanos y que sólo soy parte de una vida inimaginable, utópica. Que estoy lejos de la gran ciudad. Que por fin (y mera enajenación) he liberado a mi animal interior, el mismo que está enclaustrado en mi pecho, en mi respiración, en mis latidos. Que he olvidado la forma correcta de vivir. Me he convertido en instinto.
Tengo esta rara manía de pensarte como todo lo que no podemos ser. Ya no importa si te menciono de alguna forma. Estoy ahora aquí con un gato ronroneando sobre mis sentidos, sobre mis pensamientos y delirios. Y entonces, nuevamente, caigo en el sueño eterno...
Después de todo, he vuelto a abrir los ojos recapitulando cómo ha sido el menguar de la noche articulada imaginando para mis adentros el orden y el origen del "todo" de la cosmogonía y la hegemonía y la fisiología y fisionomía del universo. Encuentro la razón que ha estado desde siempre... Quizá lo he estado haciendo mal desde que tengo uso de razón, quizá no...
sábado, diciembre 13, 2014
Noruega
miércoles, diciembre 03, 2014
KGME
martes, noviembre 18, 2014
El sonido del viento
sábado, noviembre 15, 2014
Mercurio y Venus a. C.
lunes, noviembre 03, 2014
El tiempo de los asesinos
domingo, octubre 19, 2014
Alabastro de espíritu
lunes, octubre 06, 2014
Yo canto al Ecuador
viernes, octubre 03, 2014
Precipitado
miércoles, septiembre 24, 2014
Amarillo iridiscente
miércoles, septiembre 03, 2014
Melancolía
lunes, agosto 04, 2014
Descontrol
martes, julio 29, 2014
La Vida Perdida
miércoles, julio 02, 2014
La noche articulada
lunes, junio 02, 2014
Más allá del final
domingo, mayo 18, 2014
Aire
martes, mayo 06, 2014
Cartas a...
martes, abril 08, 2014
Irremediable
viernes, marzo 14, 2014
Puta vida
miércoles, febrero 26, 2014
Dulce Melancolía
lunes, febrero 03, 2014
Caminos fugaces
lunes, enero 20, 2014
Meridiano cero
Basta con creencias basadas en engaños andrajosos para mimetizar la ciencia y la fisionomía de la soledad, del amor, del arte, de la pasión y de todo lo que en verdad es imprescindible. Basta con llenar de fervor y algunos detalles extra un canto excéntrico para horrorizar a la masa coagulante que transcurre y circula en mis venas que se llenan de plomo. Cada parpadeo llena de más esencia que sigue derramándose y chapaleando en todos mis sentidos, en cada uno de mis impulsos. Hay maneras congruentes de desertar y acertar al mismo instante. Eso es lo que falta. El mundo entero ha olvidado que el origen de los tiempos radica en hacer todo con el corazón en las manos y el alma de frente. Suelo preguntarme día con día en dónde ha quedado toda esa pasión que quedó impregnada a lo largo de la historia de nuestra época. Suelo hacerme la misma pregunta siempre <¿Será acaso de estamos en retroceso?>.
Las verdaderas muestras de pasión y romanticismo, no como aquél que se mancha con canciones rosas y dementes enajenados sino ese romanticismo que emana desde las entrañas y purga las emociones hasta llevarlas a un estado de frenesí y éxtasis total, son aquellas que están palpables ante los ojos de nadie, son esas que están impregnadas en nuestras palmas y que escurren hasta la punta de nuestros dedos llevando consigo el hálito de remembranzas que quedarán trazadas en nuestras memorias, que se quedarán de manera etérea en nuestras retinas y que harán volver a aquella revolución. ¿¡Joder, dónde quedó la verdadera pasión!? Con cada puntapié que doy de vuelta a casa sólo me convenzo más de que se está perdiendo, que dicha revolución que no debe de detener el girar y andar inmaculado aún está lejos. Tenemos sensaciones de vernos, de comernos, de sentirnos, de olvidarnos y recordarnos, de todo lo que está de manera elemental.
De nuevo vuelvo a aquello de caminar vuelta a casa, con los codos rebosando de memorias inconclusas y con la espina dorsal cubierta de gorgoteante vino tinto. Mirando para mis adentros y hablando al mismo tiempo de que nos estamos consumiendo, que el cáncer y el delirio nos está alcanzando pero para ello, siempre me previne a mí mismo. Siempre estaré listo, con la mirada hacia dentro y fuera a la vez. Sabiendo decir sí y no al mismo tiempo. Acertando y desertando en un solo instante. Siempre estaré listo porque así como consume, nos hace resurgir de las cenizas que quedan amarradas al viento.
Estamos tan vivos y muertos como la luna cada veintiocho días. Nos llevamos dentro y eso es lo que importa.