domingo, abril 05, 2015
Superfluo
Soñé que era la luna, que era el sol, que era el universo entero. En dicho sueño palpitaban y emanaban canciones desde mi centro, de entre ellas, la misma que está arraigando en mí un hatajo de recuerdos y reminiscencias. Entonces sé que he perdido la razón. He despertado del sueño eterno y en esta realidad no hay nada más. No hay vínculos con los cuales pueda proclamar victoria o crear una revolución. No hay recuerdos al amanecer ni dunas de una psicosis llena de soledad. No hay girares inmaculados donde tú y yo nos quedamos sin palabras, donde respiramos y entonces desvanecen nuestros sentidos. Jodida e irónicamente no hay nada más que yo, efímero y etéreo como lo fui y seré siempre.
Me he balanceado a través del tiempo y de la vida pintando cómo será la soledad y jamás estuve tan en lo correcto. No duermo ni sueño, no estoy despierto. Me mantengo como un Elder en vida dominical, sin perturbaciones ni demás jodidas irreverencias. Quisiera verte aquí ahora mismo, delante de mí. Quisiera ser (nuevamente) de ti no sólo por un instante o un parpadeo, no sólo por utopía. Pero ya no existe tu torso junto al mío, aunque jamás fue así. Jamás estuvimos vivos y/o muertos. Jamás estuvimos dormidos, jamás estuvimos despiertos.
Ciertamente me doy cuenta que en verdad acaba y de una rara manera, no sólo por rutina ni por ironía, paradoja o coincidencia. Por esa razón estoy desmembrando mis pensamientos. Los estoy dejando al desnudo como si fueran a ser aniquilados sin piel. No me importa saber que estoy derramando sangre en vano, me da igual, sólo, y al menos por un momento, quisiera creer que puedo seguir...
Ahora recuerdo el vidrio de emergencia.
lunes, marzo 30, 2015
Políticas de Resignación
Ya no hay marcha atrás, el mundo se carcome a enormes bocanadas. Se llena de mal aliento, de caspa, de mierda etérea. Pero creo entonces que no todo se ha tirado al drenaje. Aún creo ser capaz de remontar cualquier ser al cielo. Aún se puede ser parte del cosmos y del universo. Aún se puede partir rumbo al norte sin un porvenir en específico, sólo con la ferviente idea de vivir y respirar no sólo por instinto.
Me merma los pensamientos saber que no se comprende el concepto de hastío hacia la vulgaridad del mundo enfermo. Es por eso que mi cuerpo, precisamente en este instante, se ha convertido en un destilador, el más grande, capaz de evitar cualquier desperfecto de la realidad. Idealidad. Idealidad... He malgastado el aliento y los pensamientos cada una de la noches que paso en vela, suelo preguntarme cuál es el propósito de dicha mala jornada pero aún no tengo una respuesta perfecta para ello. He desgastado mi vida día tras día. He llegado al punto cumbre entre la tregua que existía entre la vida y yo, me encuentro hallado, situado, encontrado, maldecido y humillado.
Ya no hay una razón para hacer creer que el mundo tenga que girar hacia la misma dirección, he perdido los estribos y he resuelto por vez primera simplemente no mirar hacia ningún lugar. Seré aquello que los demás pretenden de mí. Seré todo lo que anhelan. ¡Al carajo lo demás! De esto se tratan las cláusulas que estoy estipulando esta noche, quizá no hay letras chiquitas como siempre se espera pero qué va, al final sólo son patrañas para enajenar las pobres mentes retorcidas.
Nuevamente estoy declarando de manera narcisista que soy el mesías y me importan un reverendo ardite si así es o no. Simplemente quiero llenar de escrúpulos aquello que todos los demás han desdeñado desde tiempos inmemoriales. Me atreveré a decir que aún todo está escrito en tus ojos. Me atreveré a declarar mis verdaderos pensares. No le temo a lo que puedan a llegar a pensar de mí. Soy tan contradictorio, cada día, y qué más da. Que se jodan todos.
miércoles, marzo 25, 2015
Amnesia
Las cuerdas resuenan como es de costumbre mientras las manos hacen de la vida un recuerdo que se lleva en el alma. Si tan sólo supiera entonces que justo en este momento estoy describiendo la manera en la que la expongo quizá me daría una buena bofetada o quizá me sujetaría hasta corromper la escena en lágrimas. No hay razón ni situación o entendimiento para esta mala manía de difamar. Me encuentro de nuevo bajo la noche articulada como es de costumbre siempre al final de cada temporada (o al inicio, sirven para lo mismo) y entonces declino todas las palabras en prosa que se postran dentro de mí siempre antes del amanecer. Despierto a media noche aún con todos los recuerdos de la agonía a la cual estoy y estás inmerso. Declaro ante los oyentes la manera que tienen de extirpar cada segundo de vida y derramarlo por la nariz, por los codos, por los ojos, por los pensamientos. No hay más.
Suelo preguntarme cuál es el porqué de esta mala melancolía pero las ideas sobresalen como colmena en celo. Los pensamientos se enredan en un manglar donde las raíces de las consecuencias siempre están sumergidas ante las miradas de los demás, y dicho así, entonces puedo decir que somos tan aparentes como para mostrar la verdadera cara a la sociedad. Es por esto que me gusta desnudarme y mostrarme sin cordón umbilical, no tengo límites ni restricciones ante nada, soy sólo un hombre que de nuevo aparece ante ti queriendo reír y comer y llorar y tergiversar al mundo. Me encuentro tan vivo y muerto. Respiro, por instinto y convicción y entonces escupo nuevamente. Soy parte de este deplorable mundo.
miércoles, marzo 11, 2015
Endrí
Te miro ahora mismo, desde este lado del precipicio. Miro tu semblante, tu perfil, tus agonías. Corre por mis venas la letra que esclarece los delirios mermados y mórbidos. Entumecen mis piernas, circula de nuevo el ácido. Me he convertido en tu dulce conciencia. Pertenecemos a la misma sinfonía.
Te respondo mientras estremecen mis pensamientos. Has olvidado que somos la diestra. Te sujeto y te sumerges en las ideas que derrocho por los oídos. Se postra ante tu mirada el manifiesto que ha de dar la respuesta que ha sido anhelada desde tiempos inmemoriales.
Te miro a ti en mí, a nosotros. Levanto el rostro. Está sujeta en mis manos la respuesta. Somos la mente maestra. Perpetúo en tus sentidos. Declino palabras irreverentes. Escupo junto a los demás presentes. Ellos se unificaron. Todos los ojos se volvieron uno mismo, el ser perfecto para toda la humanidad.
De nuevo respondo mientras caen mis párpados como plomo. Se sujetó a mí dicho manifiesto. Soy de tu mente y te sumerges en mí. Corrompes la escena marchita. Te escucho decir una y otra vez "Has olvidado quién eres.". He olvidado mi identidad, mi verdadero ser. Pero ahora lo veo resurgir. Somos constelación y estrellas.
De nuevo te miro, digo ante tu jodida semblanza que has olvidado el jodido sentido del agua fría, de la escala claridiscente que está en tu sistema. Eres indulgente, irreverente, imbécil. Niegas ante el ojo de los presentes el porqué de tu mala melancolía. Extirpo en ti el cáncer que se forma. Te recuerdo que tenemos la manera de alcanzar la perfección si tan sólo dejas de ser un cobarde.
El neurotransmisor falla nuevamente. Te veo y me veo. Te respondo mientras levanto el rostro. Aquellos que dudaron de nosotros se retorcerán en su propia porquería. Sostengo algo bello y lo destrozo de la peor forma. Lo amarro a mi coleto, a mi interior, a mis pulmones. Respiro mientras te desvaneces dentro de mí. Abruptamente construyo todo lo irremplazable. Entonces te acepto. Entonces me aceptas.
Por lo tanto, de nuevo te miro desde donde siempre hemos estados destinados. Estamos por encima de cualquiera que sea un arrogante malparido. Desde ahora y para siempre jamás estaremos solos. Carlos es mi nombre y sólo bastará con pronunciarlo para arrasar con toda la humanidad.
Ya no tengo respuesta, ahora sabes de mí lo que yo de ti. Mi nombre es Endrí y así como tú, soy otro huésped despreciado ante cualquiera más. Creamos esta imagen en el corazón. Ya es hora de tomar lo nuestro.
Despertó...
domingo, marzo 01, 2015
3 am
Me gustan hilar y unificar el instinto con el impulso. El ser irracional que existe, la inhumanidad que se pierde mientras la maquinaria de tu cabeza está en piloto automático. Prefiero ser inhumano, ser pasional. Prefiero hacer mil y un cosas estúpidas ante los ojos de los demás, que ser parte del montón de badulaques que extenúan al mundo entero. Aún sé que soy capaz de ser quien remonte al cielo, que provoque evocar la melancolía color violeta que transita sobre/bajo tu piel. Y más, aún, prefiero tu voz provocando mis sentidos, acariciando mi escuchar, consagrando lo enclaustrado en la ciudad.
Llega la remembranza a mis adentros de mi piel transpirante y mis latidos al compás de tu metrónomo. Mis melodías acariciando cada parte interna/externa de tu ser... Cierro los ojos y vivo nítidamente [en la selva] los segundos del sueño que no dormimos. Camino, aún entre mi magín, al punto máximo donde puedo tocar el cielo con mi piel, con mis dedos. Suspiro en tu regazo mientras el clímax resplandece sobre tus pupilas, entonces, respiro...
Dicen que la vida se ha de cuantificar de acuerdo a la cantidad de cicatrices que se postran sobre tu cuerpo, de ser así, jamás conocerás una marca tan grande como la mía...
domingo, febrero 08, 2015
Horas mágicas
Ha sido idealizado desde el origen del tiempo, desde la connotación que establece la hegemonía de la sociedad que, perpetuamente, se carcome entre sus propios delirios. Lentamente, mientras mantengo los ojos cerrados comienzo a visualizar las vísceras que lo consagran como inmaculado. Lo más importante está unificado por el tronco más importante. Cuento lentamente las divisiones que se crean hasta la cumbre. Si miras de regreso entonces verás nuevamente el clímax del magín, continuamente a ello podrás ver la bomba de HP infinitos que radica a baja intensidad de carga y, finalmente, el origen de la vida misma, el respirar./ Camino lentamente, mi cuerpo destella al filo de la media noche. Circula en mis adentros cada una de esas situaciones emergentes donde nos sostenemos ser con ser, me desvanezco./
Vincula trópicos y ejes en un plano etéreo, un plano ancestral, arcaico, majestuoso, coloso, ideal. Se rige bajo impulsos y modera pensamientos con la punta de sus dedos./ No duermo por pensar y perderme en ti. Cada parte de mí está arraigada y afinada a tus impulsos. Cierro nuevamente los ojos mientras escucho la maquinaria que entre costillas llevas. Siento el terciopelo que acaricia mi rostro. Me mantengo vivo y muerto a la vez. Homogéneo como el agua. Convexo como la retina. Es un secreto que hablo con todos los silencios, con el tacto sobre ti. Mientras pienso, tiemblo un poco, "vibras por todos tus poros incluso cuando no dices nada".../
Proclama ante todos los presentes, ante todos los vientos y todos los jodidos mares lo más importante "No somos de este mundo. Somos las estrellas y el universo de más allá.".//
domingo, febrero 01, 2015
Al filo de la realidad
Me he ubicado justo en el centro del mundo. Camino despierto, quizá por vez primera, y me atrevo a levantar el rostro a la cara de Dios. Me pregunto sin cesar qué es lo que pretende o pretendemos, mis pulmones aliviados dan su primer respiro después del coma. Hubo quienes olvidaron no tirar al acantilado las elocuencias de la noche morigerada. Taimado ante la situación adversa. Vengo siendo la mejor sonrisa que puedo denotar a través de mis pupilas. Y es entonces que me estremezco desde los pies hasta el alma. Aprendo a contar mis pasos en reversa y me convierto en un ser etéreo, atemporal como un reloj roto. Miro las huellas que quedan después de la caricia de mi suela contra el asfalto, el aroma a aldehido fórmico pulula entre el albañal de mis pensamientos. Me he embriagado nuevamente con el dulce aroma, benzaldehido, tus voz en mis oídos. Tan dulce retinar, que olvidé cómo es que en verdad me llamo...
Me he convertido en el solaz ideal, en los ojos que callan silencios, en los dedos que proclaman justicia por el tacto, en los oídos que gritan sonidos unísonos. Soy la máquina de letras que crea un agujero en tus ojos. Soy homogéneo y convexo como el cosmos. Soy polvo estelar, parte de la hegemonía de las conversaciones que sostengo con la mirada y hablo por la piel. Soy la dinamita absoluta capaz de regenerar la revolución. Quiero explotar e implotar en tus sentidos , en tus impulsos. Consagrar lo inmaculado de mi inocencia con tu mente inigualable. Entonces vivo y muero una vez más...
Me he dedicado a acumular recuerdos en mis bolsillos, en mis pantalones rotos. No tengo miedo a todo aquello que me(nos) acongoja. He dicho una y mil veces que navegaré a la deriva rumbo al Norte. De mí partirán botes salvavidas y te llevarán en ellos (lo cual supone que no dormirás esta noche), realizaremos el vuelo y consagraremos, nuevamente, la libertad de nuestra maquinaria porque, como he dicho anteriormente, todo está escrito en tus ojos, y, soy yo quien quiere perderse en esa infinidad...
martes, enero 27, 2015
Desgracia y Gloria
Es una lástima, creo yo,
que nadie vuelva a escribir a puño y letra.
Una verdadera desgracia.
Es una lástima, creo yo,
que el mundo es un cáncer que se carcome en delirios.
Una verdadera desgracia.
Es una lástima, creo yo,
que se diga anticuado a quien ofrece el alma.
Una verdadera desgracia.
Es una lástima, creo yo,
que haya llegado a esta precisa página.
Una verdadera desgracia, pues,
significa entonces que desaparecí
de manera perpetua.
Una lástima y una desgracia
que haya salido y,
una gloria y una dicha para mí, creo yo,
poder cambiar de sinfonía.
lunes, enero 19, 2015
Cold Spring
/Frenesí. Mi vida valiente. Mi vida taimada. Mi vida. Ojos color ágata. Manos de terciopelo. Labios rosados./ Un viaje introspectivo, circulando, dando la vuelta al mundo yendo en contra del tiempo. Palpitando al compás de los sentidos, percibiendo las marcas que se postran sobre tu piel. Llevo conmigo la calidez del invierno de tus palmas. Me encanta que haga frío.
/Ahora no importa el tiempo o el espacio o su infame unificación. El punto donde convergen los trópicos con el Ecuador está aquí y ahora. Tan cerca que puedo sujetarlo en mis brazos. Beberé de él, de la copa del mundo. Consagraré tus agonías con las mías. Nada más será necesario.../
Y es esa manera a cual me he inmerso. Soy quien llega sin cordón umbilical. He llegado inmaculado. Me encuentro desnudo. Respiro por instinto y convicción. He llegado diciendo sí y no a la vez. Con estragos y recuerdos derrochados. No hay razón ni comprensión a esta mi condición. Cerraré los ojos y guardaré silencio sólo para escuchar la maquinaria oculta que entre costillas llevas.
martes, enero 13, 2015
Utopía
Alistamos el metrónomo al ritmo de nuestros latidos. De nuevo te tengo y no...
Bailo con los pies sobre el agua, con la cabeza en el alma. Acaricio tus sentidos, me pierdo en ti. Abro los poros a la incertidumbre, a la mezcolanza latente. Nos consumimos en cenizas. Salimos de entre el montículo con el corazón henchido.
Circulas en mi tránsito carmesí, y viceversa. Nos llevamos más dentro de lo que permite la razón de comprensión. Pero de nuevo estás tan aquí, estás tan allá...
Por lo cual palpo con los ojos cerrados, con mi palma entera. Veo con la piel y mis pupilas dilatadas. El imperio colapsa mientras te tengo y no, mientras la fisionomía se resume en una caricia. Mientras lo que más importa es la continuación de la misma.
No sólo pertenecemos, tú y yo somos la sinfonía. Nosotros acoplamos el metrónomo a nuestros impulsos. Pero de nuevo estás tan aquí y tan allá... De nuevo te tengo y no...
sábado, enero 03, 2015
Horas malditas
Ya no despiertas porque ni siquiera duermes. Te mantienes en vela cada día con la jodida esperanza de una nueva salvación. El vacío recorre las entrañas y desgarra cada centímetro de piel de manera intrigante. Ves recorrer todo ese extenuante río violeta-carmesí y gritas para tus adentros <¡Puta vida!>. No hay rastro de perpetuidad en ningún lugar. Cierras los ojos con la ferviente idea de descansar/morir sin darte cuenta que sólo se trata de un placebo para la realidad. Las reminiscencias están latentes en todos tus sentidos mientras levantas la mirada para admirar el amanecer. El reloj sigue roto y las manecillas dejaron de existir en ese momento en el que se unificó tiempo y espacio.
Levantas la mirada y tus párpados hinchados caen como pequeños copos de plomo. La vida está ahí mientras te retuerces en el suelo deseando un poco de sanidad. Mientras la vida miscroscópica se convierte en parte del cosmos etéreo, algo ecléctico resurge de entre cada blasfemia irreverente. Lanzas el primer escupitajo pensando que caerá en el rostro de Dios pero, has olvidado cómo llegar al firmamento con sólo estirar la piel, que dicho acto fúnebre se devuelve a ti como chancro lodoso.
Es precisamente ahora un momento para retomar todas esas viejas enseñanzas que se retuercen en mi muñeca. Pienso al menos una vez más de qué se tratará ese extenuante atisbo de realidad que se postra como libertad en mi ventana. He dicho que todo está escrito en tus ojos y que vivo compaginando nuestra utopía con la realidad... Hoy digo que es parte de mi sistema. Que cruzo mis dedos mientras desencarno las mordidas de mi regazo... Eres toda y cada una de ellas. De esas pusilánimes malas melancolías.
Me he embriagado con la noche articulada con esa mala manía de relacionar mi tacto con esas conversaciones que se sostienen con la mirada...
miércoles, diciembre 24, 2014
Banquete de Noche Buena
Afable desprecio y repulsión hacia el mundo. El mar de arenques badulaques corroe mis entrañas. Me encuentro en el lugar más recóndito de la gran ciudad, tan lejos de mi destino. He de levantar el rostro para despilfarrar marrullería finita grabada en sangre bajo la piel. La agonía, el cáncer y el delirio de la sociedad escurre a través de la ventana y nadie es capaz de limpiar semejante lindura. Estoy constipado de sensaciones, mi cuerpo es una puerta sin cerradura hacia la incertidumbre. Miro y observo la mala manía de caminar mientras las esperanzas se desgastan bajo las suelas de los zapatos. Critico esa mala racha de derramar los sentimientos por los codos, por el alma. Si miro hacia la izquierda puedo contemplar la llama de acetileno aún incandescente.
La conciencia pusilánime de aquellos quienes se jactan de grandeza está chapaleando por todos lados. La lluvia cae a torrentes mientras mis reminiscencias y viejas memorias se empañan con tu aliento de haraganería <porque has de saber que la vida no se mide en la cantidad de espacio que puedas abarcar en el cosmos>. De nuevo siento la jodida necesidad de circuncidar la mierda que cargas sobre tu espalda. Es entonces cuando te darás cuenta que esa gloriosa fascinación hacia lo más mundano es como una erección permanente, a tal grado, que te vuelves priápico. Cargas con un dolor corrompiendo la entrepierna. ¡Qué bonita ironía!
Estoy al borde del abismo, declinando y escupiendo libelo delante de Dios. Le pido a gritos que desaparezcan los antiguos círculos donde alguna vez perdí el uso de razón. Miro de nuevo su rostro exigiendo ser colocado en el plano al que en verdad estoy destinado. Al plano al que fui asignado. Una última vez estremece todo el auditorio presente. Hacen acto irreverente rasgando cada uno de mis poros... Los aplausos aturden mis sentidos y mientras cierro los ojos, comienzo a navegar hacia Noruega...
martes, diciembre 23, 2014
Instinto
¿Tragedia? ¿Por qué precisamente una tragedia? He llegado a la conclusión de que el mundo no se mide de principio a fin, ni de norte a sur o de oriente a occidente. No hay forma correcta de saber cuál es el orden correcto de la cosmogonía y hegemonía y fisionomía y fisiología de la vida. Quizá lo hemos estado haciendo mal desde siempre, quizá no.
He despertado del sueño eterno (no será la primera vez). Sucedió en un instante, en un parpadeo. Sencillamente abro los ojos y el atisbo de realidad de una velada taciturna aún escurre por mis mejillas. Me levanto aún esperanzado, imaginando que el mundo no está al revés. Que no existen los humanos y que sólo soy parte de una vida inimaginable, utópica. Que estoy lejos de la gran ciudad. Que por fin (y mera enajenación) he liberado a mi animal interior, el mismo que está enclaustrado en mi pecho, en mi respiración, en mis latidos. Que he olvidado la forma correcta de vivir. Me he convertido en instinto.
Tengo esta rara manía de pensarte como todo lo que no podemos ser. Ya no importa si te menciono de alguna forma. Estoy ahora aquí con un gato ronroneando sobre mis sentidos, sobre mis pensamientos y delirios. Y entonces, nuevamente, caigo en el sueño eterno...
Después de todo, he vuelto a abrir los ojos recapitulando cómo ha sido el menguar de la noche articulada imaginando para mis adentros el orden y el origen del "todo" de la cosmogonía y la hegemonía y la fisiología y fisionomía del universo. Encuentro la razón que ha estado desde siempre... Quizá lo he estado haciendo mal desde que tengo uso de razón, quizá no...