martes, julio 16, 2019

Noche perpetua

Y si el alma trasciende, que sea sobre tu piel y tu tacto, sobre tus impulsos y los míos acordes a nuestra piel y el relieve de tus labios.
Que la noche nos invada y que las luces del resplandor esclareciente concuerde con las manos entrelazadas.
Que la noche nos haga parte de la obscuridad y que las estrellas nos vuelvan parte de la inmensidad infinita del universo; hagamos la noche y nosotros a ella; hagamos de la(s) velada(s) recuerdo(s) afines a la media noche.

La noche vuelve a encenderse, la búsqueda perpetua ha de colapsar en el momento en el que por fin nos encontramos, con notas afinadas al metrónomo de mis latidos y con sensaciones escurriendo desde los codos hasta la punta de los pies.
A ciertas horas se pierde la noción del tiempo, perderemos la razón; y si nos olvidamos con el alma de frente, qué importa si las manos mantienen en sus palmas sangre y gloria.

Hablaba de desgracia, del aliento antes de dormir y de precisar el tacto etéreo, menguado y lánguido que ha de sucumbir ante las pasiones suspendidas, ante las cenizas que remarcan las huellas de vidas ancestrales.
Hablaba del respiro al despertar y de la tragedia que corrompe los instintos donde te busco, donde te pierdo. Donde te tengo y no.

Entonces me encuentras, entonces te encuentro...

sábado, julio 06, 2019

1954

Si he de declarar fé hacia algo, lo haría retomando sensaciones, momentos e interacciones genuinas. Lo haría refiriendo todo a la presente necesidad latente de querer contentar al mundo entero, lo haría con la misma vehemencia a la que aclamo muerte a la noche. Hablaría del hatajo de cosas que corrompieron nuestros sentidos, nuestros impulsos; llenaría de melancolía el morado compartido que yace bajo flores, sangre, palabras y piel inexplorada. Hablaría de Venus y Marte; de la hegemonía del mundo y el universo; lo haría en silencio mientras me desvanezco.

Compartiría inexorablemente cada proeza vivida, cada reminiscencia olvidada; haría de la vida equilibrio...
Fluye sin detenerte, respira, recuerda y olvida... resplandece...

A veces es imprescindible vivir días en el fondo del océano, saciar el tormento, recordar los respiros después del coma; creer en la oda perfecta que se ha creado.
A veces es imprescindible evocar las sensaciones correctas, difuminar palabras bajo los artificios correctos.
A veces es imprescindible y, otras tantas, no.

viernes, mayo 24, 2019

Instantes correctos

De las manos se me ha escapado la certeza del arte de la muerte a media noche, mis manos y mis párpados decaen al ritmo en el que la noche me consume, en el que la vida me lleva a ser cenizas en el viento. Los latidos resuenan sobre el alma, el corazón se estrecha hasta que la noche colapsa; de respiros se trasciende.

De ojos cerrados se camina sobre el agua, sin vendajes anclados a las marcas de nacimiento, de párpados henchidos y pesados es como llueve. La avidez por el decir sí y no a la vez se arraiga a la desnudez con la que colapsaría el universo mismo, la misma con que se consumiría una hegemonía trascendental; si el tiempo existe, los recuerdos y las memorias se convierten en melancolía y frenesí.

La noche acaricia la vida mientras los sueños suspiran sobre los conscientes, mientras se ignora el entorno conocido y se es parte del cielo y del mundo, del aire y de cada elemento; del universo mismo. La vida acecha las caricias perpetuas que amarran sabor y olor a la piel, la vida se acaricia con la noche mientras seguimos fluyendo a través de los instantes correctos.

jueves, marzo 21, 2019

Universo distante

En tus ojos se esconde un universo oculto y menguado, capaz de crear y colisionar, capaz de extender su existencia hasta mi presencia. Tu piel, tus manos, tu tacto, conforman las galaxias esperando ser descubiertas, anhelando los impulsos de que han de generar las yemas de mis dedos sobre todos tus sentidos.

De noche y bajo la luna es como se añora la reciprocidad, con palmas abiertas y el alma de frente, con las ganas de reescribir la vida y sus porqués sobre tus ojos, sobre tu piel y tu sangre. Los impulsos que transitan mis días corroen la avidez con la que te imagino a tientas, a ciegas, en plena obscuridad, con el tiempo roto y los recuerdos forzados fluyendo a través de la respiración, de la voz que conformamos y conformaríamos con un trago de vino a labios cercanos.


Distancias inexistentes, parsimonia y fervor engullen en mis entrañas y mis pupilas; el aliento decae, las manos tiemblan mientras la vida transcurre hacia todos sentidos, si he de hablar y corresponder con el universo, entonces he de ser explorador y astronauta para proclamar y profanar el firmamento que, inmaculado, nos espera.

lunes, marzo 11, 2019

Delirios

Receptor de sensaciones, la piel que abandona prescinde de la vida,
del alma. La ausencia que acaricia lo que de ti queda, 
me conlleva a no saber pronunciar palabra alguna, 
a olvidarlo todo de mí, 
desde estos pequeños atisbos de realidad, 
hasta el respirar abrupto del estertor nocturno, 
seguido de espasmos y dolor en el pecho.

Me parece tan absurda la idea y avidez de la mente por querer confeccionar el universo y su entrañable creación; 
me parece tan absurdo, jodido y soez, 
añorar los buenos tiempos que pudieron existir.

Pintando los días carmesí, la sangre circula y aprisiona, 
desde la más angustiante soledad,
hasta los delirios que velamos  en desvelos obligados.  Cerrar los ojos es, también,
una manera de desaparecer, 
de quedarse a solas y en calma. Abrir los ojos es la forma más parecida del despertar, 
de fluir...

¿Y quién no se siente parte de olvidos?

viernes, febrero 01, 2019

Temporada

La sensibilidad sobre las palmas es la que nos hace percibir calores y sensaciones que provengan de otro tacto.
De poder hablar(te) con dicha sensibilidad, con dicha veracidad, habríamos hecho ya del firmamento nuestro mapa predilecto.
El mundo se sincroniza con el ritmo de la sangre que corrompe y asegura el origen del universo; la misma que transita a razón de sensaciones, y ciertamente algunos nombres.

Hablé de la manera en la que se puede llevar marcado el nombre en el corazón, de la manera en que, con el corazón en las manos y el alma de frente, se sujeta uno a la incertidumbre.
Las copas caen sabiendo que la lluvia carmesí manchará la base del mundo.
Entonces la vida trasciende.

Que se forme un diálogo interminable en el que se trata la manera en que habría(mos) de sujetar(nos) al aire.
Cara a cara, ser con ser; con el alma entrelazada y la extenuante muerte de la temporada. 
Que se creen memorias donde consagremos lo impío, lo inmaculado.
Con el tacto a flor de piel, con los latidos al ritmo del viento.


El cuerpo reacciona, los párpados caen mientras tu mente se nubla con tormentas, con la necesidad de calma. Respirar para vivir, para morir; los latidos se aceleran mientras piensas en la lógica de un sueño, mientras permaneces en mis pensamientos.

jueves, enero 24, 2019

Perspectivas

Terminar con manos al cuello, sea por arrebato o sólo el hastío perpetuo que se convierte, día a día, en el pasatiempo favorito. Las manos tiemblan y estremecen conforme la sangre recorre el cuerpo a raudales, subiendo lentamente el desenfreno. Los ojos vuelan dispersos buscando encontrar colisiones, sean labios o planetas,  dándole sentido a la muerte.

Existe un delgado trecho entre el pecho y los latidos, estos conllevan ritmos y palpitares al son de la media noche, al metrónomo de asfixia y primer atisbo de realidad. Cerrar los ojos sólo para desaparecer, convertirse en cenizas mientras el tiempo se detiene; cerrar los ojos para despertar, para olvidar.


Al final se percibe el último entorno conocido, los pies desfallecen. La ligereza del aire te sujeta por el alma, te vuelves uno con el viento... te desvaneces ... 

martes, diciembre 04, 2018

Zeta

Los latidos se aceleran a causa de estruendos externos, sean por arbitraria realidad y la jodida ambigua ironía, la misma donde, y con manos llenas de vacío, habríamos de encontrarnos en mundos y espacios paralelos. Los latidos son los que denotan lo que en las sensaciones detona, en estos mismos es donde el tránsito sanguíneo conlleva evocar lamentos que se traducen en palabras escurriendo por los dedos.

Las palabras transitan sobre la piel, surcan de manera salada agonía y ausencia, abandono etéreo donde sigo consagrando memorias inexistentes de nuestro colapso delante del mar. Las palabras mueren a cada instante.


Mis palabras mueren a razón de la indiferencia, nos mostramos desnudos y vendas en los ojos; con el alma de frente y el corazón en las manos; nos mostramos sin temor alguno hasta que las palabras muertas nos alcanzaron.

jueves, octubre 25, 2018

Reminiscencia 64

Los detalles pequeños, imperceptibles, son los que conforman cada recuerdo. La manía de todos radica en querer preservar hasta lo más irrelevante.

Los recuerdos mengúan conforme la noche invade, conforme la obscuridad te envuelve con el frío invierno perpetuo arraigado a cada afamado corazón.

El alma resplandece a media noche, sucede cuando la melancolía se tatúa bajo la piel, lo hace en forma de flores purpúreas.

Los colibríes, tan glaucos e inmaculados, vuelan sobre el campo taciturno postrado sobre mi espalda. El universo que creamos colapsa con la distópica realidad.


Detalles pequeños que conforman los recuerdos que perpetuamos, con piel desnuda y al filo de la media noche, se hacen presentes cuando el frío impacta contra mi espalda. Cierro los ojos y pienso en la muerte arraigada a mis pupilas; respiro y pienso en la vieja utopía donde todo florece... desaparezco...

viernes, octubre 19, 2018

Maybe not

La calma y el llanto se sumergen en el reflejo de dos lunas; teléfonos sin respuesta. De reminiscencias tan irrelevantes como el ondeo de un mechón se llena la conciencia, tanto como quepa en la palma de las manos y los bolsillos disponibles; remordimientos perpetuos.

De manos abiertas se escurre la vida; desolación abandonada. El arrepentimiento arremete cuando la melancolía aparece a media noche carcomiendo, de manera soez, las ganas de respirar por convicción.

El alma también se hace dulce y amarga según la divinidad presente demande, el último momento perpetuo es en el que, con brillo iridiscente, la noche articulada y menguada cae sobre la columna vertebral; la obscuridad fascinada por la desnudez que comienza por las retinas. De llanto inmerso en catarsis y conmoción se hace la vida.


Las palabras colapsan donde el hastío encuentra el punto de quiebre, las copas caen mientras desgarrando  centímetro a centímetro la piel, mientras el mundo a nuestros pies se tiñe violeta. Hemos de llevar la gracia y gloria resplandeciente de Venus sobre la espalda, tatuada sobre cada constelación inexplorada esperando el momento en el que, de pasiones ajenas e intensas, viva y muera una vez más.

sábado, agosto 25, 2018

Frantic

Realidad tan ambigua y relativa, consecuencias que se objetan y presentan incluso cuando hay soledad inmersa en muchedumbre. Seguimos caminos sin esperar respuesta o algo a cambio, dentro del abandono se encuentra la calma y, bajo los trazos muertos de un recuerdo, encontramos el orden del caos.

El tiempo se detiene bajo nuestros pies, llevamos marcas de melancolía que se hacen presentes y latentes cuando el corazón late y palpita en medio de nada o nadie. Daría de mí lo que te has llevado, te quedas con mi aberrante ansío por la muerte... la muerte la conocí en tus labios y en tus brazos, en el afecto de media noche y en la distancia que persiste dentro de nuestras pupilas.

Ahora que las hojas caen es cuando me percato que existes por instinto más que por convicción. Hablé del tránsito en mi sangre, de las marcas y trazos que se mantienen al son del amanecer; hablé de aprender a corresponder al filo de la media noche. Los latidos se vuelven pesados, arraigan reminiscencias sobre la piel, trazos y recuerdos guardados como memorias de tacto que florecen cuando se encuentran con nuevos labios.

La noche atestigua de qué van las esperanzas muertas y las lagrimas que carcomen la obscuridad. ¿De qué sirve llevar y sentir tanto si para el mundo sólo se trata de un jodido chiste? ¿Dónde queda el tiempo de los asesinos donde se consagró la pasión?

Que el sentido de los días quede envuelto en júbilo, que este quede grabado en cada gesto donde, y con palmas abiertas, se desfallece de amor; que sea ahí, que quede con los fantasmas de las fotografías que no mienten respecto a los hechos; que quede ahí mismo donde callo llanto al dormir con la ventana abierta.

Duermevela junto a todo lo que pudo existir y ahora no es más que el desdén de las sonrisas muertas. A veces en mí recaen las ganas de destruir mi misma existencia.

Duermevela a mi lado, que hemos de despertar hasta que el hastío nos haya rebasado, cuando de nuestros recuerdos broten flores y melancolía.

jueves, julio 26, 2018

Vestigios de un naufragio emocional

De llamas es como se hace la vida, sucede cuando prendemos el camino vuelta a casa y nos acompañan hasta el preciso instante en el que el frío taciturno te envuelve la espalda, el mismo en el que la noche se contrae de manera articulada sobre la melancolía. De las sombras marcadas donde las manecillas muestran a la media noche aparecen sensaciones que escurren desde los codos hasta la punta de los dedos, donde las palabras escurren a raudales en sangre hasta cada punto final.

De entre las cenizas de la muerte también se puede renacer tan puro como la nieve, tan frío y vivo como el norte al que siempre quisimos mirar, tan muerto y tibio como el corazón de tantos presentes. De estruendos es como se hacen los recuerdos y los vestigios de cada naufragio emocional al que nos sometimos, es como se hacen reminiscencias como parte esencial de las sensaciones de tacto.

De llamas y cenizas sobre la nieve es como se compagina la vida, de sombras y recuerdos está hecha la hegemonía de la muerte. 

De sensaciones al tacto sobre la espalda
y estruendos al corazón
es como deberíamos
componer

la noche.

jueves, junio 28, 2018

dualidad

ser de ti quien lleva recuerdos y una que otra melancolía, lunas plasmadas sobre la piel y vividas con las manos, otoños donde consagramos nuestro ser al compás del unísono 
ser quien lleva cada manía (tuya) hasta el éxtasis y el frenesí, cantos y melodías evocados de tu alma a mí, tintes carmesí en cada verso y cada mordida grabada sobre la piel

todos viven en sincronía sin percatarse de la verdadera destrucción, la muerte arremete por igual, sea por pasión o por mero vicio
las manos se detienen cuando de culminar temperaturas se trata
el mejor contraste es el de nuestro frío y ausencia perpetua

existimos lejos,
justo donde nos olvidamos,
donde perdimos la razón
a causa del amor y tintes corazón 

si escurre la melancolía 
sujeta sus trazos, sostén su algarabía
si juntos somos llamarada
perdámonos en una mirada

aguardamos los silencios,
de mi sangre brotan los ecos
donde nos perdimos,
justo donde nos rompimos

las manos tiemblan, los latidos se detienen
las lágrimas muestran el dolor que contienen,
el alma se quiebra, se fractura
vivimos sin remedio, como vicio sin cura

jueves, junio 07, 2018

en desvelos

La mesura de la vida y los momentos clímax, el instante preciso en el que todo encaja como piezas de rompecabezas; recuerda que has dicho que sabe como el respirar después del coma. 
Los recuerdos tienen maneras tan meticulosas y extrañas de prevalecer, sea desde el aroma de fresas en sus labios hasta el estruendo del alma corrompida a media noche por la obscuridad. 
La intransigencia de las memorias rotas y enterradas en el fondo de un océano mediante cajas de plomo opalescente se hace presente, tiene consigo marcas que se llevan en la nuca, justamente donde se sostiene el ser.

Vida, momentos e instantes llenos de clímax capaz de consagrar el universo sobre la piel, clímax capaz de detonar el alma a base de mal clima.
Memorias rotas y todas las piezas de procedencia incierta,
se llena de alaridos el mundo que me rodea, 
el tiempo se detiene.

Silencio y ausentes labios rojos, 
con eso se llenan mis ojos 

en desvelos.

martes, mayo 08, 2018

Comunión

Mis manos son quienes te buscan a tientas mientras la noche corrompe mis entrañas, mientras mis desvelos son quienes añoran tu piel tibia y tu respiración suave; mis manos son quienes están deseando encontrarte plena y desnuda, inmaculada y glauca a un costado.

La distancia, unas veces más corta que otras, se hace inexistente cuando entre sueños nos encontramos y, así sin reparo, nos poseemos en una danza que permanece hasta el siguiente amanecer.
Ser tu anochecer.


Ser de ti el recuerdo latente, el mismo que se impregna en tus retinas y manías, que nos llevemos hasta en el sentido más mundano, pero que nos llevemos sujetados de las manos; que la distancia sea el puente y vínculo con el que en sueños promulgamos, con mucho frenesí, nuestra desnuda comunión.

jueves, abril 26, 2018

The Wilderness

El universo colapsa en la garganta y no hay manera alguna de estrecharlo cerca del pecho para apaciguar la autodestrucción, las palabras faltan o quizá es el aliento quien hace estrafalaria su ausencia. Vivo pensando en la falta del otoño perpetuo, en los días en los que me inmerso al despertar, al abrir los ojos para caer mayoritariamente en mi propio abandono, para caer en la normalidad del mundo y de la vida donde la mescolanza y pesadumbre reconfortan a cada desalineada imaginación.

Llevo la naturaleza dentro de mí, la llevo en forma de ramas y colibríes y mariposas y medusas y todo lo que pueda parecer significativo para la realidad; llevo esa misma naturaleza que se ha encontrado con la vida partida que en cabeza llevo. Esa misma vida que se arrancó de las entrañas buscando llevarse consigo lo arraigado al alma y al cuerpo; esa misma que a veces deja atrás lo que es saber volar con el viento.

Soy ansiedad, a veces soy depresión, a veces soy psicosis; soy un conjunto de conspiraciones que te mantienen vigilado buscando la más mínima falla para hacerte perder la razón. Hemos dividido al mundo en dos ejes paralelos donde consagramos algo impío y mundano, repleto de libelo y mierda etérea, un mundo donde todos te observan y contemplan la plenitud de la naturaleza.

El universo colapsa en la garganta mientras los colibríes y las ramas se vuelven parte del tiempo y del espacio, colapsa donde la depresión y ansiedad se encuentran culminando la creación y la destrucción.

Soy ansiedad y depresión pero llevo a la naturaleza dentro de mí.

martes, marzo 20, 2018

Ocho

Hay palabras que aparecen sin demora durante el día, tan implícitas o inherentes, que la percepción parece ser errónea, estas aparecen a rastras de los pasos y los respiros; muestran realidades donde, y en cada una de ellas, coincidimos en los mismos instantes.

Hay palabras que salen de las manos a raudales llenas de infamia y libelo por doquier, estas se escapan de los codos y surcan los antebrazos para encontrar una extensión en la obscuridad.


Hay palabras que evocan cantidad  de sensaciones, desde la más indiferencia hasta las más dulce agonía, pero mis palabras favoritas son las que hemos de tatuar sobre nuestra piel.

lunes, marzo 19, 2018

seis

si hablamos de corresponder, 
qué importa la hora, la fecha,
sólo se trata de la pasión encender

que la distancia sea tan estrecha,
se vuelva inexistente,


que la piel y las manos se encuentren

lunes, febrero 26, 2018

Incertidumbre

Estoy tan expuesto a la incertidumbre, la misma de verte y tenerte;
a la casualidad de encontrarte o encontrarnos, ¿¡qué más da!? De volvernos inmortales a tientas, a ciegas y en plena obscuridad.

Estoy tan expuesto a la incertidumbre, la misma con que quisiera desaparecer nuestra distancia;
a la casualidad de remontarnos al cielo más cercano y profanar su paraíso, consagrar nuestra desnudez.

Estoy tan expuesto a la incertidumbre, la misma que conmueve mis sentires;
a la casualidad de tus manos entrelazadas en mi cabello y nuestras almas sujetas mientras vemos colisionar cada galaxia, cada universo entero.

Estoy tan expuesto a la incertidumbre, esta de tenerte y sentirte en mis memorias y en nuestros recuerdos;
a la casualidad de descubrir el universo plasmado sobre nuestra desnudez a tientas, a ciegas y en plena obscuridad.

miércoles, enero 24, 2018

Parte uno

Tuviera la oportunidad de encontrarte en silencio, haríamos de la noche una revolución, ya sea por las ganas urgentes que nos deja la ausencia y sus consecuencias.

Tuviera la suerte de llegar a ti a media noche, o medio día, ¡qué importa que el mundo se vuelva loco! Sólo importa sostener tu respiración.

Tuviera la oportunidad de regalarte suspiros, te dejaría llevarte hasta mi aliento, sin olvidar, claro, el afecto y tacto correspondido.


Tuviera la oportunidad de llegar hasta tu piel a través de la mía, haría de ellas una geografía completa donde ambos danzaríamos con la luna sin maldito reparo... con afecto, tacto y con pasión...

miércoles, enero 17, 2018

Urgencia

El aire se detiene mientras se estrella con mi espalda, mi rostro y toda mi desnudez; de mis manos brotan las ganas de tenerte, sentirte, siquiera tocarte pero sólo está tu ausencia.
El tiempo se detiene cuando vagas en mis pensamientos, cuando encuentras consuelo en mis brazos aunque ahora se limite dentro de mi mente, más no fuera de ella.

Sucede la distancia eterna que agujera mis sentidos, que lastima mi piel y mis párpados; sucede la distancia que impacienta y me deja urgente de ti.

Te busco a medio día, a media noche y en todas partes.
Te busco en silencio mientras la noche y el desvelo me consumen.
Te busco a tientas y con el alma pero sólo te encuentro en recuerdos, entonces, mi respiración se detiene.
Te busco en el abandono y los tintes corazón de aroma dulce.
Te encuentro, te pienso y siento.

Tus manos y tus caderas detienen al mundo, tu cuerpo y alma son quienes buscan mi cercanía.

Urgencias son las que escurren por mis brazos, urgencias de ti y tus labios;
urgencias de venir a colapsar;
urgencias de la reciprocidad;
urgencias de tu entrepierna; urgencia de ti.

Urgencias y más callo con el canto que de mis ojos brota;
urgencia de tu mirar...

viernes, diciembre 22, 2017

Moon

Pareciera que sobran las palabras aunque por ahora me ahogo en el silencio. De mis manos brotan recuerdos de las vivencias, de los días donde programamos destierro, consuelo, amor y tintes corazón; de esos días donde compaginamos en la obscuridad.
Me quedo con el recuerdo de tu calidez, de tu tacto y de cada conversación. // En mis oídos sigue resonando tu calmada respiración.//

Hablar a las dos o tres am es mi especialidad,
ojalá fuera con tu presencia más que con tu ausencia,
con tu cercanía , calidez y el tacto de tus palmas,
con tu cuerpo, tu rostro y tus pechos sobre mí,
¡Pero qué manera de escribir es esta!
Ya no importa, me aguardo en tus brazos, por supuesto, sin dejar atrás tus labios. // Enséñame a dibujarte el alma.//

Tengo tanto de ti, de mí, de nosotros, sea estando inmersos en nuestros labios, latidos y en nuestros corazones.

Te he visto y he visto a través de ti (y viceversa), y sé que nada más importa. // El tiempo vuela a razón de nuestros impulsos; por ahora sé que te llevo. Al carajo todo lo demás. //

lunes, noviembre 20, 2017

Ya sea

Ya sea que nos encontremos con las manos,
con los párpados, con las pestañas;
qué importa que parezca maña
si hemos de compartir veranos.

Ya sea que la distancia desaparezca
mientras nos volvemos cercanos, recíprocos;
qué importa el tiempo mientras tu piel toco
si hemos de esperar a que el sol aparezca.

Ya sea que pongamos tiempo, modo y razón;
hagamos un pacto, un buen trato;
qué importa el mundo, hagamos de tus sentidos un relato
si hemos de ponerle corazón.

Ya sea que de tus manos broten sinfín de veranos
distancia inexistente, reciprocidad presente;
qué importa si de nuestro relato el mundo parece ausente
si hemos de sentirnos; si por fin nos encontramos.

sábado, octubre 28, 2017

Memoria de tacto

Si fuera hoy la casualidad de descubrir tu piel dejaría en ti un lenguaje nuevo. Por ahora me quedo con todo lo que dejas a mi imaginación, donde es que mis manos muestran más de tu sensibilidad.

Si fuera hoy la casualidad de descubrir tus impulsos, tus latidos haría de cada noche en vela una memoria de tacto nueva. Déjame descubrirlos entonces. Te diré una historia diferente de cada uno de ellos.

Si fuera hoy la casualidad de descubrir el invierno en tus manos y el verano de tu entrepierna colapsaría tu primavera con mi otoño. Déjame compartirte el clima de mi piel. Déjame tocar de tu piel todo lo que mis yemas permitan. Déjame arrebatar de ti todo el frío para que nuestro contacto mantenga la calidez.

Pequeños instantes de contacto,
un roce en el brazo, en la mano, en los labios;

que evocan tu recuerdo.

lunes, octubre 23, 2017

Pugie

Me encontré alguna vez tan roto y ciego, lo hacía mientras la noche menguada caía como pequeños copos de plomo; tan lejos de casa (si es que la existía) donde me desprendí del terciopelo. Las manos perciben la distancia inexistente entre el cielo y la tierra, la distancia nula entre el planeta y todo el demás universo, el cosmos y su creación. El mundo entero es el que se ha postrado delante nuestro con la esperanza de recuperar la vida. Las manos son las que perciben nuevamente.

El tránsito sanguíneo es quien siempre habla cuando de sensaciones se trata, es el tacto la extensión más sensible del cuerpo, ¡Vaya osadía esta de la creación! Y digo osadía porque he de darme lujos como la autocompasión. La noche desolada cae sobre nuestras almas y del sueño eterno nos volvemos, nos difundimos.


Pero, ahora que encontramos calma en las viejas marcas de nacimiento y una que otra maldición, es que la tormenta cesa, cae la noche calmada; ahora las colinas caen y las colmenas cesan de manera irrefutable, pero ahora nos encontramos.

sábado, septiembre 30, 2017

Cohete a la luna

Te vienes a mis pensamientos, desde el primer momento en el que rebozante y ante mi presencia excomulgaste cada uno de mis pecados con tu inocencia. Los detalles son importantes, desde el color de tus bragas húmedas y sujetas a mis dedos, hasta el rechinar de los asientos de piel afines  a nuestro delirio.

Podría comenzar nuestra historia, y digo nuestra porque el éxtasis es tan tuyo como mío, con cada acontecimiento previo, mas, prefiero ir directo al clímax, en el que me veo caminando ávido en mis pensamientos de cualquier muestra irracional de nuestros instintos. Caminando por un sendero frío y obscuro, pensando en esa manera en la que te haría mía, sujetándonte con tal delicadeza que dejarías marcas de placer sobre mi espalda. Nos encontramos según lo acordado con un rumbo ya establecido que ahora he dejado olvidado dentro de la camioneta.

-He esperado por ti,- me susurras con baja voz mientras me acerco a ti- probablemente llegaremos tarde.- Continúas mientras me reclino sobre el descanso junto al asiento de piel. Una vez ahí vuelvo a mirarte, desde los ojos hasta la tersa piel que se muestra bajo tu falda, debo admitir que tienes unas piernas hermosas, me he enamorado al instante, y mientras te acomodas un poco para continuar con la plática, tu falda negra se ha recorrido un poco dejando menos espacio para mi imaginación y más para la realidad. Entonces tú notas que estoy mirando justo entre tus piernas donde apenas se alcanza a percibir en donde terminan tus muslos y comienzan los pliegues de tu coño. -¿Qué miras?- me has dicho con cierto asombro e incitación. –Nada.- he respondido y mientras termino de gesticular la última letra nos miramos lascívamente, entonces tus labios se humedecen con el filo de tu lengua.

Basta de represiones me digo mientras me lanzo sobre ti y comienzo a besarte intensamente, a contra cortar tu respiración con la mía. Puedo sentir tus dedos resbalando sobre mí buscándome, encontrándome. Mis manos aún un poco lentas y aterradas se han postrado sobre tus muslos resbalando bajo tu falda. –Nos van a descubrir.- Me has dicho entre tu respiración ahora agitada. Sin soltarnos, yo de tus muslos y tus nalgas, tú y tus manos que ahora se encuentran dentro de mi pantalón, nos acercamos a la puerta para cerrarla. ¿Pasa el tiempo? No lo sabemos, nuestros sentidos están fijos en el sexo de nuestra compañía, he comenzado besar tímidamente el borde de tu cuelo, ese mismo que termina con tus clavículas, mientras mis manos han encontrado más de ti. Te despejo de todo lo que pueda parecer un obstáculo mientras has comenzado a rozar tus labios sobre mi cuello, tus manos me han encontrado un tanto atemorizado y tenaz, entonces acaricio con mis dedos tus labios, los cuatro, abriendo lentamente tu intimidad. Nuevamente me miras y susurras a mi oído –No te detengas.- mientras tus cierras los ojos y comienzas a sujetarme fuerte por la espalda.

-No hay marcha atrás, sé que debo follarte.- Te he dicho mientras sujetas entre tus manos mi miembro, has comenzado un movimiento, un subir y bajar perpetuo mientras estoy desabrochando tu sostén con mi mano derecha mientras la izquierda sigue oculta en tu entrepierna. No importa nada más, estoy dispuesto a despojarte de ti misma tanto como tú a mí, me he reclinado un poco más dejándote espacio para colocar tus piernas alrededor mi cuello mientras me sumerjo en tu coño –No te detengas.- has dicho una vez más, con desesperación y ansiedad mientras tus manos se colocan sujetando mi cabello fuertemente. Tus gemidos parecen venir de una tierra desconocida y misteriosa, es algo que percibo también mientras te acaricio con mi lengua, y lentamente comienzo a subir hasta tu boca, para entonces tu falda está tan levantada. Te tomo por la cintura y te doy media vuelta mientras me coloco sobre ti. Te sujeto por el cabello y por el cuello con una mano mientras te penetro y comienzo a moverme como una anguila sin cesar. El estruendo es tal que debo colocarte una mano sobre la boca para evitar que alguien nos sorprenda, mientras te estoy follando sigo explorando toda tu geografía, tus ríos y valles y montañas y lagos, todo tu universo, el cual está colapsando con el mío. Tu piel es suave y delicada, la puedo sentir con cada movimiento, me gusta tocarte y explorarte, encontrar cada punto donde se pierde el origen del control y la razón.

Preferiría no entrar en más detalles y quedarme con la colisión que creamos mientras juntos, y por un instante, brillamos al filo de la media noche…

miércoles, septiembre 13, 2017

Misery is a Butterfly

Comienza con un vagar arrebatado. Manos transpirantes que escurren encima de mi rostro, un pasillo largo inmerso en gente y suciedad. Cuatro pies que caminan sin cesar y dedos afilados que se entrelazan en mi cuello, en mis entrañas, en mis memorias. Después, vuelco al corazón, un palpitar alebrestado que late al compás de los impulsos. Un cerrar de ojos indeterminado y, de pronto, todo se torna tan distinto... justo como aquella vez en la que el líquido revitalizante fulminó cada uno de mis más arraigados y arcaicos pensamientos corrompidos.

Parpadear sin calma alguna, sin pestañas ni lágrimas, un parpadear sin remordimientos. A veces aún puedo sentir el tocar de la nieve en cada uno de mis poros; de nuevo y con manos lentas,  me encuentro caminando. Caminando con arena entre los dedos de los pies y un poco de brisa fría que se impacta en mis mejillas. El punto es continuar sin detenerse, por fin puedo sentir el emerger latente y ardiente del agua que se rodea de talco hasta donde mis ojos perciben. Un parpadeo más, el último, y mi cuerpo aún agonizante por esa extraña sensación se encuentro dentro. Conforme el abismo crece, comienza a aparecer gente que se creía en el olvido, y mientras las burbujas de aire resbalan a través de mi piel, la luz comienza a desvanecerse. Siempre más al fondo aunque el oxígeno me falte en los pulmones...

Cada vez más dentro hasta que, de pronto, no hay supuración ni nada semejante, en ese preciso momento en el que sientes el mundo derrumbarse bajo tus pies, un extraño e iridiscente resplandor asciende desde lo más profundo. Es así que cada milésima parte de energía vuelve a circular a través de todo mi sistema. Cuando estoy frente con desesperación lucho por lograr desenterrar el oro negro y al sucumbir desde esa inconmensurable obscuridad, sale a flote una raíz enorme con pequeños tallos alrededor. 

Es hora de volver, de regresar de a la manera perpetua. Es fácil creer y sentir que se puede. Braceo descontrolado por llegar a la superficie y conforme la luz comienza a volver, dicha raíz comienza a desmoronarse en mis propios dedos.

De nuevo abro los ojos y entonces siento la realidad como balde de agua fría, miro hacia enfrente y me convierto en mariposa.

Batiendo las alas al son de la media noche, hoy despierto completamente. Despierto con la última imagen que estuvo impresa en todos mis impulsos y, que por fin, he arrancado hasta de la parte más oculta. Un lugar donde ellos habitan, tranquilo y esperanzado, hasta entonces, seguiré caminando despierto. Seguiré caminando sin regresiones ni remordimientos (miro hacia enfrente y me convierto en mariposa).

miércoles, septiembre 06, 2017

Argot

Caen a pedazos los días tras las vueltas del calendario, las gotas que surcan la ventana compaginan con los destellos de alma creciente que hay a media luz, a media obscuridad. Los sonidos corrompen la escena mientras me sumerjo dentro de un océano, no sé si por mera fascinación o enajenación, como aquél que marcó tragedia y benevolente gloria. El cambio de tiempo siempre está sujeto a la dinámica de la mente y el corazón obstinados; a las muestras de afecto sin corresponder y a los tragos amargos que te llenan de reminiscencias prescindibles.


La respiración decae lentamente, se vuelve fría, entrecortada y atiborrada de suspiros; es la noche la mejor cómplice de la majestuosidad del tacto y de las emociones que son capaces de escurrir sobre la piel, sobre las manos, sobre los labios; nos queda el resabio del último baile y la ansiedad por más pasos afinados a un ritmo compartido.


Las palabras sobran aunque la capacidad de habla pareciera vacía, inexistente; si pudiera declinar todo esto que me escurre por los codos y se anuda a mis impulsos, entonces hablaría del momento en el que en sueños nos pertenecemos, en el mismo en que hemos de encontrar los senderos de estrellas que guían el camino de vuelta a casa donde, y con luces apagadas, nos enseñamos a corresponder.

jueves, agosto 17, 2017

Situaciones

Podría contar cada día de mi vida hilando sensaciones. También estoy seguro que podría hacerlo contando y organizando argumentos donde la situación principal se desenvuelve de cierta manera, la misma que sigue corrompiendo mis retinas. He aprendido bien que la vida es una gran bahía. Una bahía llena de recuerdos, de palpitaciones. Una bahía llena de sangre. Quizá es extraña la mezcolanza de vida y muerte que suelo derramar día con día, quizá no lo es. Después de tanto libelo a veces es momento de cambiar de entonación, de frecuencia, y algunas otras, sólo basta con desatinar al metrónomo al cual nos vemos inmersos noche tras noche. Y unas más (nunca hay que dejar cabos sueltos), de esas que se convierte en nimiedades, es preciso ser efímero, hercúleo. Es necesariamente preciso convertirse en gigante.


Situaciones inconmensurables, latentes. Situaciones llenas de memorias y recuerdos, de sensaciones carmesí. Situaciones donde el tintinar del vino sigue escurriendo por la comisura de los labios. Situaciones presentes sin ser, presentes sin alma. Situaciones ausentes sin mente... Situaciones y más situaciones donde podemos contar constelaciones, donde el cosmos seguirá siendo nuestro guía. De eso he estado despilfarrando palabras todo el día, de llenar el tiempo que transcurre mientras arrastro cada letra, de situaciones en las cuales se puede volar con los ojos cerrados, donde uno se deja consumir por la atmósfera y es entonces que por fin nos volvemos cenizas. Rebozar cada minuto con situaciones donde hay clímax y reencarnaciones, donde se puede ser sol y luna a la vez mientras observamos las dunas de la soledad. Y más aún, situaciones donde el carmesí, y el violeta, y el azul, emergen al filo de la media noche, del filo de tu piel, tu piel erizando mis poros, mis poros respirando al compás de las manecillas azules... Respirando y perdiendo todos los sentidos... Aún quiero aprender a vestir de mariposas y entonces, podré naufragar. Ya no habrá que esperar más.


martes, agosto 08, 2017

Raindrops

Las manos tiemblan mientras la respiración decae, el silencio se vuelve perpetuo, inhóspito y un poco taciturno; los pensamientos corrompen el alma mientras nos encontramos inmersos en situaciones atonales. El metrónomo indica el ritmo y la monotonía de los días donde consagro algo impío, casi ininteligible; los párpados caen pesados como copos y la sangre hierve mientras pinta mi ser.

La manos tiemblan mientras mis impulsos se detienen, se congelan, mientras estos se quedan dispersos ante la gran calamidad inconmensurable que corrompe mis retinas, las pulsaciones y palpitaciones aceleran tan rápido como una bala disparada entre las cejas, mi sonrisa muere lentamente y los estragos amargos derrochan recuerdos a razón de cualquier otra benevolente y afamada situación. Mi piel y cada uno de mis poros abiertos, aunque no a la incertidumbre, permean mis instintos; se desgarran, se destruyen, se crean...

Las manos tiemblan mientras nos falta el aliento, mientras sobre sábanas gastadas creo un refugio, mientras , y en conjunto, rememoro cada reminiscencia donde esclareciste las políticas de resignación donde cantamos al aire, al mar, al Ecuador; donde nos pertenecimos en plena obscuridad, donde, y al filo de la media noche, se hacen presentes los ausentes para reiterar la ficción; donde he de morir mientras las palabras escurren por mis labios, mientras estas se tatúan en las yemas de mis dedos esperando poder cumplir con el devenir, con volverse inmortales.

Las manos tiemblan, la respiración se vuele lenta y paulatina mientras todos los sentidos se desvanecen en el espacio, donde el silencio y la obscuridad prolongan el desvelo. Las manos tiemblan mientras los impulsos han de quedarse dentro de la nevera, mientras el aliento se queda impregnado en el último adiós.
Mis manos tiemblan al son del anochecer, me busco, reitero para mis adentros sobre la maldita marca de crucifixión que he de llevar tan arraigada como la cordialidad y los buenos modales; mis manos tiemblan mientras anudo mi corbata y coloco en mí la mejor presentación que he de denotar, mientras hablo y callo y grito al mismo instante, mientras pretendo desvanecerme con el viento.

Mis manos tiemblan mientras sujeto una destrucción inminente, mientras pretendo girar al compás de la rueda llamada revolución...