martes, julio 16, 2019
Noche perpetua
sábado, julio 06, 2019
1954
viernes, mayo 24, 2019
Instantes correctos
jueves, marzo 21, 2019
Universo distante
lunes, marzo 11, 2019
Delirios
viernes, febrero 01, 2019
Temporada
jueves, enero 24, 2019
Perspectivas
martes, diciembre 04, 2018
Zeta
jueves, octubre 25, 2018
Reminiscencia 64
viernes, octubre 19, 2018
Maybe not
sábado, agosto 25, 2018
Frantic
jueves, julio 26, 2018
Vestigios de un naufragio emocional
jueves, junio 28, 2018
dualidad
jueves, junio 07, 2018
en desvelos
martes, mayo 08, 2018
Comunión
jueves, abril 26, 2018
The Wilderness
Llevo la naturaleza dentro de mí, la llevo en forma de ramas y colibríes y mariposas y medusas y todo lo que pueda parecer significativo para la realidad; llevo esa misma naturaleza que se ha encontrado con la vida partida que en cabeza llevo. Esa misma vida que se arrancó de las entrañas buscando llevarse consigo lo arraigado al alma y al cuerpo; esa misma que a veces deja atrás lo que es saber volar con el viento.
Soy ansiedad, a veces soy depresión, a veces soy psicosis; soy un conjunto de conspiraciones que te mantienen vigilado buscando la más mínima falla para hacerte perder la razón. Hemos dividido al mundo en dos ejes paralelos donde consagramos algo impío y mundano, repleto de libelo y mierda etérea, un mundo donde todos te observan y contemplan la plenitud de la naturaleza.
El universo colapsa en la garganta mientras los colibríes y las ramas se vuelven parte del tiempo y del espacio, colapsa donde la depresión y ansiedad se encuentran culminando la creación y la destrucción.
Soy ansiedad y depresión pero llevo a la naturaleza dentro de mí.
martes, marzo 20, 2018
Ocho
lunes, marzo 19, 2018
seis
lunes, febrero 26, 2018
Incertidumbre
miércoles, enero 24, 2018
Parte uno
miércoles, enero 17, 2018
Urgencia
viernes, diciembre 22, 2017
Moon
lunes, noviembre 20, 2017
Ya sea
sábado, octubre 28, 2017
Memoria de tacto
lunes, octubre 23, 2017
Pugie
sábado, septiembre 30, 2017
Cohete a la luna
miércoles, septiembre 13, 2017
Misery is a Butterfly
miércoles, septiembre 06, 2017
Argot
Caen a pedazos los días tras las vueltas del calendario, las gotas que surcan la ventana compaginan con los destellos de alma creciente que hay a media luz, a media obscuridad. Los sonidos corrompen la escena mientras me sumerjo dentro de un océano, no sé si por mera fascinación o enajenación, como aquél que marcó tragedia y benevolente gloria. El cambio de tiempo siempre está sujeto a la dinámica de la mente y el corazón obstinados; a las muestras de afecto sin corresponder y a los tragos amargos que te llenan de reminiscencias prescindibles.
La respiración decae lentamente, se vuelve fría, entrecortada y atiborrada de suspiros; es la noche la mejor cómplice de la majestuosidad del tacto y de las emociones que son capaces de escurrir sobre la piel, sobre las manos, sobre los labios; nos queda el resabio del último baile y la ansiedad por más pasos afinados a un ritmo compartido.
Las palabras sobran aunque la capacidad de habla pareciera vacía, inexistente; si pudiera declinar todo esto que me escurre por los codos y se anuda a mis impulsos, entonces hablaría del momento en el que en sueños nos pertenecemos, en el mismo en que hemos de encontrar los senderos de estrellas que guían el camino de vuelta a casa donde, y con luces apagadas, nos enseñamos a corresponder.
jueves, agosto 17, 2017
Situaciones
Podría contar cada día de mi vida hilando sensaciones. También estoy seguro que podría hacerlo contando y organizando argumentos donde la situación principal se desenvuelve de cierta manera, la misma que sigue corrompiendo mis retinas. He aprendido bien que la vida es una gran bahía. Una bahía llena de recuerdos, de palpitaciones. Una bahía llena de sangre. Quizá es extraña la mezcolanza de vida y muerte que suelo derramar día con día, quizá no lo es. Después de tanto libelo a veces es momento de cambiar de entonación, de frecuencia, y algunas otras, sólo basta con desatinar al metrónomo al cual nos vemos inmersos noche tras noche. Y unas más (nunca hay que dejar cabos sueltos), de esas que se convierte en nimiedades, es preciso ser efímero, hercúleo. Es necesariamente preciso convertirse en gigante.
Situaciones inconmensurables, latentes. Situaciones llenas de memorias y recuerdos, de sensaciones carmesí. Situaciones donde el tintinar del vino sigue escurriendo por la comisura de los labios. Situaciones presentes sin ser, presentes sin alma. Situaciones ausentes sin mente... Situaciones y más situaciones donde podemos contar constelaciones, donde el cosmos seguirá siendo nuestro guía. De eso he estado despilfarrando palabras todo el día, de llenar el tiempo que transcurre mientras arrastro cada letra, de situaciones en las cuales se puede volar con los ojos cerrados, donde uno se deja consumir por la atmósfera y es entonces que por fin nos volvemos cenizas. Rebozar cada minuto con situaciones donde hay clímax y reencarnaciones, donde se puede ser sol y luna a la vez mientras observamos las dunas de la soledad. Y más aún, situaciones donde el carmesí, y el violeta, y el azul, emergen al filo de la media noche, del filo de tu piel, tu piel erizando mis poros, mis poros respirando al compás de las manecillas azules... Respirando y perdiendo todos los sentidos... Aún quiero aprender a vestir de mariposas y entonces, podré naufragar. Ya no habrá que esperar más.
martes, agosto 08, 2017
Raindrops
La manos tiemblan mientras mis impulsos se detienen, se congelan, mientras estos se quedan dispersos ante la gran calamidad inconmensurable que corrompe mis retinas, las pulsaciones y palpitaciones aceleran tan rápido como una bala disparada entre las cejas, mi sonrisa muere lentamente y los estragos amargos derrochan recuerdos a razón de cualquier otra benevolente y afamada situación. Mi piel y cada uno de mis poros abiertos, aunque no a la incertidumbre, permean mis instintos; se desgarran, se destruyen, se crean...
Las manos tiemblan mientras nos falta el aliento, mientras sobre sábanas gastadas creo un refugio, mientras , y en conjunto, rememoro cada reminiscencia donde esclareciste las políticas de resignación donde cantamos al aire, al mar, al Ecuador; donde nos pertenecimos en plena obscuridad, donde, y al filo de la media noche, se hacen presentes los ausentes para reiterar la ficción; donde he de morir mientras las palabras escurren por mis labios, mientras estas se tatúan en las yemas de mis dedos esperando poder cumplir con el devenir, con volverse inmortales.
Las manos tiemblan, la respiración se vuele lenta y paulatina mientras todos los sentidos se desvanecen en el espacio, donde el silencio y la obscuridad prolongan el desvelo. Las manos tiemblan mientras los impulsos han de quedarse dentro de la nevera, mientras el aliento se queda impregnado en el último adiós.
Mis manos tiemblan al son del anochecer, me busco, reitero para mis adentros sobre la maldita marca de crucifixión que he de llevar tan arraigada como la cordialidad y los buenos modales; mis manos tiemblan mientras anudo mi corbata y coloco en mí la mejor presentación que he de denotar, mientras hablo y callo y grito al mismo instante, mientras pretendo desvanecerme con el viento.
Mis manos tiemblan mientras sujeto una destrucción inminente, mientras pretendo girar al compás de la rueda llamada revolución...