miércoles, julio 24, 2013

Una poesía larga, una poesía corta. Una canción para la conjunción y un ademán para la conjuntivitis del mundo. Una extenuante sonrisa (chueca por cierto) para todos aquellos que aún siguen dormidos y una dosis letal de risperidona para aquellos que se creen despiertos. Una llama fina, de acetileno, que jamás se consume para todos aquellos que creen llevar la corbata de la manera correcta y, antes que nada, una mala noche aclamada por las sombras, por aquello que se crea a base de toda cosa material, para iluminar nuestros corazones, nuestras mentes... Dos pastillas para el mal por el que despertamos a media madrugada y, un vaso de agua para refrescar mi melancolía.

Horas de desvelo y muchas luces brillantes con una gran historia. Horas de anhelo y palabras malgastadas quizá. Horas y horas de oraciones, de cáncer y delirio para consumirse en la atmósfera entera, para cumplir con el devenir. Tiempo que transcurre a lo largo de mi columna vertebral, a través de mi espalda y de cada uno de mis lunares. Una constelación que finge estar bien sólo para que no te dejes caer, para que te dejes llevar por su brillo. Un cosmos completo sólo para converger y emerger como lo que siempre hemos sido, aquello que se transforma en algo taciturno desde tiempos inmemoriales. Un cosmos que no se deja regir a base de tiempo o espacio, sólo para ser uno mismo junto a ti, para ser inmortal desde los pies hasta el alma. Desde la cabeza hasta tus entrañas.

Una sinfonía para mis adentros. Notas que no obedecen ritmos ni metrónomos y un aficionado que suele desafinarse a destiempo. Canciones que proclaman <¡Victoria!> mientras yo digo "¡A la chingada la jodida guerra! Que se jodan todas y cada una de sus agonías, ya no importa el cochino conflicto mientras aún sepamos volar". De nuevo oraciones envueltas en júbilo por más notas que alardean aquello que no tenemos. Lo que siempre anhelamos con el filo de nuestras almas.

Insomnio para no perder la costumbre. Insomnio para sentirme vivo al menos una vez más. Después de todo, quizá no sean palabras malgastadas.

jueves, julio 04, 2013

CODA

Hoy me doy el lujo de usar etimologías sólo para fastidiar de lo lindo, para variar un poco. Una etimología que sigue siendo masticada en cada palabra que vocifero a torrentes, en grandes caudales a través de cada espasmo cosmológico al cual seguimos sujetos. ¡Vaya dicha que cargamos sobre nuestras jodidas columnas! Me mantengo en un andar dormido, en un andar despierto donde, el origen del universo se mide en porciones de café por día. Donde el caminar en la sombra del sol se convierte y converge en el declive de dos caminos. Sujeto cada camino porque ahora he de andar y de hacer y de regocijar y de blasfemar y de prolongar cada erección dos veces. Dos caminos: el sol y la luna. Me convierto en la unión entre ambos hemisferios despareciendo así, la diferencia entre cada trópico de nuestros corazones, esos que irradian un latir carmesí que es capaz de sulfurar hasta el origen del fin, donde el nacer y el morir siguen corriendo tras mi espalda.

Hablaba de el equilibrio entre el yo interno, el yo externo, el yo. Sólo por esta noche mantendré esa sensibilidad a flor de piel pero mañana, mañana podemos declinar hacia algún lado. Nos convertiremos en piedra o en juez de paz para asimismo, cambiar la dirección e inclinación pero hoy, hoy no. Ese andar de un lado siempre estará lleno de premisas halagüeñas... ¡Venga entonces! Seguiremos erguidos, potencialmente explosivos, demostrativos. Seremos la dinamita pura ante el conflicto bélico, y si nos importa un huevo la jodida guerra, entonces podremos darle el fin a la misma. Será parte del cosmos, de todo aquello que está transcrito y que no ha de virar tan solo un poco. Será que podremos promulgar el origen de los nuevos tiempos...

Y en cuanto el porvenir, no tendrá importancia mientras esté pensando en ese presente latente que puedo mirar en la misma sombra en la que vivo, la misma que crea cielos y océanos fugaces. Tan irradiante es la sombra que pudo crear la noche. La noche menguada, articulada. La misma que puedo contemplar sobre las sábanas gastadas enredada en mis fríos pies. Esa misma sombra que rodea el devenir de la vida, de la sociedad, de la riqueza, de la pobreza, del amor, del sexo, del país de la fornicación... Del universo entero...

Y si aún no hay dicha perpetuidad fortuita entonces siempre podremos levantar la mirada hacia el norte, pues allá será justo dónde nos encontraremos. Allá miraremos nuevamente los ocasos, los renacimientos y crucifixiones de mi alma pero hasta entonces, empaca tu maleta que partimos juntos mañana... Mañana... Mañana...

martes, julio 02, 2013

Martes trece

Levantarse con el pie derecho y desdeñar sensibilidad sobre las personas. Quizá tampoco es la manera correcta pero, ¡qué importa! Al final sigo siendo otro hombre uniformado <lo menciono para aquellos que sienten admiración>, con un traje tan falso como el del primer general de la sociedad, de la vida, de la muerte. Persiste en cada uno de mis hallazgos un aire de cordialidad, esa misma que se ha hablado a lo largo de cualquier tiempo, y que, sin embargo, el mundo ambiguo sigue olvidando. Menciono cada estrago al cual las personas están sujetas, como esos cambios en la política de restricción, y vuelvo a difamar la "verdadera" cara de la sociedad sobre la cual pretendo vaciar toda la porquería hecha bilis que palpita en cada uno de mis latidos. No sostengo nada en la mano izquierda y jamás podré portar el reloj sobre la misma. En cuanto al atisbo de la noche, sólo puedo relacionarlo con el escurrir de tus lagrimas sobre mi torso, de tu sudor sobre mi espalda, sobre mis entrañas. El correr de tu sangre dentro de la mía. Y por último, la marca de tu reciprocidad sobre mi cuello.

Algún día será en el que probaremos la verdadera confianza, esa que se lleva bajo la piel. Y otro será en el que ambos corrompamos el juego hacia la moralidad de nuestras palmas, de nuestros muslos, de nuestras almas. Pretendemos ser el recuerdo de una vida en la que todo estuvo transcrito como en los antiguos jeroglíficos, como en cada pintura rupestre que jamás será descubierta porque el tiempo habrá ya borrado de nuestras memorias, pero sea como sea, siempre estaremos presentes, mutuamente, en cada acto que se realice aclamando a la verdadera pasión, esa que cuelga de nuestros bolsillos. La misma pasión con la que te podría llenar de versos y palabras los labios.

Aún no encuentro a quien haga guerra en contra de la guerra, justamente de eso hablaba conmigo mismo hoy al amanecer pero para entonces, sabré portar la bandera de libertad en mi mano izquierda... No habrá tiempo ni orden o razón para crear mi revolución...

sábado, junio 22, 2013

Ayer por la noche

... resulta serlo siempre, de la misma manera. Comienza con el titilante aullido de la noche rebosante sobre nuestras mentes, y termina con mi cuerpo desfallecido y transpirante sobre el mismo fondo azul. Con el mismo solaz revocado bajo mis mangas, bajo mis bolsillos. Con el mismo recuerdo de cada lágrima que recorrió y surcó tus labios marchitos, tus latidos afamados. Con la misma sinfonía que sonó en mis memorias cuando te sostenía entre mis brazos, cuando juntos creamos un mar salado. Con el mismo aroma de tus impulsos acariciando mis suspiros...

... no encontré las palabras adecuadas, sé que es una noche violenta, también sé que todo ese malvivir no perdona y aunque el lugar aún te haga sentir como un pequeño niño, el repiquetear de la lluvia no dejará de golpearte en el rostro. No habrá manera de escaparse de los espacios en blanco que ahora estarán presentes y latentes como lo fuiste desde el origen del tiempo, desde el origen de cada una de mis memorias en las cuales te encontrabas justo al otro lado del espejo...

... poder arrancarte de un sólo zarpazo, de un sólo tirón. Me encuentro dentro de un pensamiento bastante arcaico, tanto, que aún puedo vislumbrar cada silueta a escalas y matices de grises, de tonos "perfectos". Pero sobre todo, poder dejar todo lo anterior bajo la cama, dentro de una caja en el ropero. Olvidar que estarías presente y latente en mí, y más importante, olvidar cómo fuimos uno mismo alguna vez pero ahora, y sólo ahora, tú eres lo más importante obstinada y arrogante dulce conciencia mía...

lunes, junio 10, 2013

El Solar

Hay días en los que despierto con una desfachatez hacia el mundo, días en los que quisiera no recordar cómo es hablar por la piel. También hay otros tantos en los que abro los ojos con el mismo recuerdo que suelo repudiar mientras enlisto tus encantos. Hay días en los que jamás duermo, en los que no estoy despierto. Esos días en los que camino en el sueño eterno, los mismos en los que cuento cada paso de regreso a casa. Hay días en los que envío palabras encandiladas al aire con el derrame de tu sangre hirviendo sobre ellas, y días en los que sólo pronuncio las palabras mínimas de una manera tan mezquina, tan irreverente. Sea como sea, siempre hay días en los que añoro poder volverte humana bajo un solar.

En cambio, hay noches en las que quisiera enseñar a corresponder, esas mismas que puedo medir con sábanas gastadas. Noches en las que vivo enajenado por tantos gritos que se asoman desde la ventana, esos que repiten cada uno de mis temores. Hay noches en las que quisiera poder derrocar hasta el más antiguo de los cimientos, esos mismos que siguen siendo parte del andar atolondrado de una tortuga. Noches perpetuas que siempre terminan de la misma manera, que me recuerdan cada una de mis debilidades. Esas mismas noches en las que me vuelvo parte del hastío del mundo y en las que detengo el ritmo del tiempo con sólo un suspiro. Sea como sea, siempre hay noches en las que quisiera brillar con tu rabia resplandeciente.

Y más aun, hay momentos en los que ya no me importa el rechinar de las manecillas azules, momentos en los cuales deploro todo el devenir que arrastro en mi linaje. Hay momentos en los que pretendo asfixiar cada remembranza arcaica con el nuevo recuerdo que emerge al filo de la media noche, pero, para esos momentos, mejor no me tomes en cuenta. Para dichos momentos no precisamos nada más que dejarse llevar por el son del amanecer, y entonces, por vez última, nada más será necesario. Nada.

sábado, junio 01, 2013

Perfecto e ideal...

Quizá la manera correcta es comenzar con el pie izquierdo. Con el pie al descubierto, sin calcetines, sin zapatos. Continuar en busca de una pared blanca, un poco burda. Nadar dentro de un pantano, pescar en él y sumergirse sólo para refrescar el cuerpo con agua fría y "cristalina". Recolectar algas y alguna que otra rareza sólo para enajenarse de lo lindo. Para volver a eso del país místico donde sólo existe ese ente al cual nadie se atreve a contradecir o declinar algo en contra suya, amenos que sea a sus espaldas. Basta con resolver y perdonar premisas arcaicas con una sonrisa chueca, con un abrazo morigerado y taciturno lleno de estupor. Amortiguar la caída con un pavonear ladeado, palpitante, escrupuloso, lánguido, erguido, temeroso... Bailar al son del atardecer.

A veces sólo es prescindible saber la manera correcta para decir adiós, la manera para hablar con el alma sin necesidad de estar despierto. Saber soñar sin la necesidad de dormir. Basta con querer desde el pie izquierdo hasta el filo de los latidos. Suficiente es con llenarse de regocijo, con disfrutar en silencio. Quedarse de alguna manera, pero quedarse. Cerrar los ojos cuando en verdad se precisa, cuando la situación lo pide a gritos sin acongojarse, sin refocilarse en aglomeraciones de avispas mentales ni nada de nimiedades absurdas. Cerrar los ojos cuando se deja de ser mártir, cuando eso del ser mezquino ya no está presente. Y abrirlos sólo para verse a sí mismo en el mirar de alguien más...

Ideal o perfecto... Perfecto e ideal... Ideal y perfecto es cerrar los ojos cuando se está enamorado...

miércoles, mayo 22, 2013

Sueño eterno

La vida es una erección infinita. Perpetua. Un sueño eterno. Caminamos sin sentido. Lo seguimos haciendo mientras se consume la atmósfera entera. Suelo hacerlo de tres en tres. Suelo hacerlo con la mirada unilateral. De arriba a bajo, de izquierda a derecha. Suelo hacerlo mientras anudo mi corbata, mientras abotono mi suéter. Camino y levanto la mirada. Lo hago sólo para ver debajo de mi piel, de mis impulsos. Lo hago para ver debajo de mis latidos.

A veces creo haber olvidado lo más importante. Suelo sentir y concebir el mundo diferente a mis pies, a mis espaldas. Suelo concretar cada uno de mis pensamientos sobre mi columna, sobre mi mandíbula. Mantengo alejado lo más primordial, cada una de mis extremidades. Suelo mantener el último vínculo inmerso en mezcolanza, con certeza sé que es así. A veces creo haberlo olvidado con intención.

Miraré de nuevo a través de la ventana. Miraré dentro del ocaso. Navegaré cada uno de los océanos fugaces que siguen siendo la división entre tú y yo. Esa línea limítrofe que habita entre la máquina de letras y yo. Con la diferencia de recuerdos que cuelgan de mis pantalones. Con la señal de catástrofe que divaga mis recuerdos. Con la tenaz y ardua ironía de corromper. De desatinar. De rememorar. De olvidar. De olvidar una vez más...

Todo es parte del sueño eterno. Será entonces que somos el recuerdo de una vida extenuante. Que nos volvemos parte de las remembranzas de una vida que ya está escrita. que es predilecta. Que continúa siempre en movimiento. Que difama el ir y venir de la soledad. Que fastidia a todo lo que no podemos ver, la misma parte que me hace recapacitar. Esa parte marginada que nos muestra el camino de vuelta a la realidad.

A veces creo haber olvidado lo más importante, todo lo demás, sólo es parte de la escenografía.

viernes, mayo 17, 2013

Interludio

Suelo recordar con frecuencia cómo era ese marchitar inconforme por el cual divagué tanto tiempo. También rememoro cada zozobra con la que observaba un océano vivaz en tu mirar, en tu lisonjear. Ciertamente, y digo esto porque eso es lo que escurre sobre mi frente, contemplo la batalla al otro lado del campo por segunda vez. Miro dentro y entonces es que veo cada lágrima fragmentando cada uno de mis instintos, no sólo aquél que me hacía bailar con la ciudad. Alzo la mirada tan sólo un poco para sentir el brillo irradiante que está postrado esta noche, pero sólo siento el golpetear de la lluvia sobre mi rostro. Me pregunto quién escupe desde el "cielo". Mi magín se llena de más cuestiones irreverentes pero ya estoy cansado de siempre voltear hacia el mismo lugar. Ahíto de no obtener ni una sola respuesta es como me encuentro ahora, no ofrezco soluciones ni más relaciones a respuestas inconclusas. Tampoco estoy extendiendo la mano hacia la incertidumbre. Sólo estoy cambiando de frecuencia.

Abro los ojos, no precisamente al despertar, y devoro todo aquello que se planta frente a mí. El hatajo de situaciones adversas jamás cesa y por extraña y maliciosa razón siempre son de la misma índole. ¡Vamos ciencia cierta, al carajo! Tanta incertidumbre irrumpe todo lo que corrompí hace ya bastante tiempo. Cierro los ojos pero no sólo para dormir y "soñar con la realidad". No. Cierro los ojos para ver la tenue figura de tu rostro amancillado por la vida morigerada a la cual estamos amarrados. Somos más mezquinos de lo que cualquier ente ha llegado ha ser y no es sólo por sentir el girar concreto del universo, sino, es por la rara coincidencia que persiste dentro de mis poros, dentro de mis alvéolos. Por la misma razón que hubo un devenir de mis impulsos.

Refiero todo lo anterior a aquellas malas fotografías que siguen dentro de la nevera, vamos, saca tus guantes blancos y arráncalas de un sólo tirón. Ya no hay por qué mirar hacia ese capítulo intermedio y precedente a lo más importante. El clímax está aquí, ahora. Lo puedo sostener entre mis brazos y alimentar con el oro negro que desenterré ayer por la tarde, hoy por la mañana y mañana por la noche. Abro de nuevo los ojos pero sólo para mirar el nuevo origen de la sociedad. Los abro sólo para ver mi nueva resurrección.

viernes, mayo 10, 2013

Soluciones

El hecho irrefutable es que todos viven en busca de las soluciones a todo lo que suele atormentar la vida que no llevan (aún no sé si es por miedo), por lo que, y con mayor razón, me he dado el lujo de hacer algo positivo, no estoy seguro que sea aquello que estuvieron esperando pero ya puedo escuchar el estruendo de sus aplausos aturdiendo hasta el hecho de romper en llanto a las cinco de la mañana. Comienzo donde suele terminar para los demás...

La primera es escapar de todo, desaparecer y no volver. Fingir que no existe pasado ni futuro, ni siquiera presente. Tomar todo en una vieja valija y encasillar aquello que consideras "necesario e importante".

La segunda es "persuadirse a sí mismo a cumplir con el devenir, a volverse inmortal".

La tercera es todo lo contrario a las primeras dos. Es no desaparecer jamás ni volverse inmortal de ninguna manera posible.

La cuarta quizá podría quedar en tres suspensivos pero prefiero decir que sólo depende correr sin parar, de un extremo a otro y viceversa. Correr al derecho y al revés y extenuar al llano que jamás deja de correr sobre tu columna.

La quinta es convertirte en mono, así quizá podrías viajar hacia las estrellas sin necesidad de tickets ni gastos de envío.

La sexta es encender la luz.
 
La séptima es no encenderla porque la situación presente no lo requiere, no será necesario porque habrá algo más que hará brillar el momento. Casi perfecto.

La octava es dormir.

La novena es despertar. Despertar del sueño del mundo, del sueño que todos inmiscuyen en tu mente. Despertar y devorar al mundo y no dejarse devorar por él.

Y la décima, quizá la he pensado, tal vez no lo he hecho.

Azul violeta

Encontraremos la manera para hacer una gran explosión. Detonaremos toda esa dinamita que palpita en nuestras venas. Será entonces que consagraremos lo inmaculado de la vida que no existe o que se encuentra precisamente en el infinito paralelo, ahí donde la distancia no presenta límite como todas las ironías que derramamos día tras día con la marca del libelo en nuestras frentes.

El uso adecuado de cada entonación está marcado por el metrónomo al cual seguimos sin perseguir, mas, sin embargo, logramos concretar la sinfonía que resuena con el pasar de tiempo, mismo en el que tu titilante voz rechinaba en cada uno de mis poros, en cada uno de mis sentidos. Quiero ser esa parte que sostiene la daga mientras perfora cada alvéolo manchando al mundo de violeta, centímetro por centímetro. Quiero ser aquella aguja que indica qué dirección es la correcta mientras caminas al revés. Mientras dejas que la atmósfera consuma nuestro tacto irradiante. Mientras llenas la vida con remordimientos prosódicos y un poco de aventuras galardonadas antes los demás "presentes".

Eres aquello que persiste en cada soliloquio. Eres el principio y fin de cada una de mis peroratas interminables. Eres el galimatías inoportuno de la sensibilidad que suelo llevar bajo la piel y, ante todas las cosas, eres el devenir marginado que sigue corrompiendo lo mezquino que es crear caos. Volveremos como fuimos siempre, justamente en la manera y forma en la que llegamos a este deplorable mundo. Azules por dentro y fuera, desde las venas hasta el alma. Azules como grandes océanos vivaces que podrán guiar tu camino. Tan azules como la mancha de tinta que permanece difuminándose dentro del terciopelo carmesí que llevo en el pecho. Tan azules como la profunda noche menguada y articulada. Nada más será necesario.

viernes, mayo 03, 2013

Inocencia a flor de piel

Eso de la humanidad radica en los instintos. Es una mera manera de subsistir, viene de la mano junto a todo lo que la sociedad suele aborrecer. No es el hecho de creer tener el corazón henchido de bondad y misericordia. No. Va más allá del entendimiento del mismo Dios. Hablo del hecho de consagrar al ser con la naturaleza. Verás que no es tan banal como otros tantos taimados creen.

La inocencia que envuelve todo lo que puedo sentir corriendo dentro de mí, me ha mostrado cómo es que el mundo gira en verdad. Aprendí dónde converge y radica el origen de la humanidad.

Hoy por fin desapareció el último cabo amarrado a la incertidumbre, por fin desapareció el complejo estigmatizado ante la gran mente maestra. Por fin es que me encuentro sumergido en cada uno de tus latidos. Es entonces que pierdo la razón pero cariño mío, adoro que seas mi perdición.

martes, abril 23, 2013

Trópicos

Quisiera poder hablar de todo aquello que te acongoja. Ser ese solaz irremediable que está presente a cada instante. Hoy me desperté con el recuerdo insensato de cada centímetro de mi torso arañado por la llama de esa remembranza que sigue perturbando cada una de las ideas que sujetan a mi magín. Siempre comienza con el sonar de delirios pusilánimes y termina con el manchar violeta de una vida marginada por la sociedad. Somos esa parte del chancro lodoso al cual "Dios" le llama vida, pero de ser así, aún tengo tanto que declinar en su cara. Tengo justamente en mis palmas la muestra de realidad que nadie más sostiene, la misma que corrompe mis sentidos hasta el frenesí de la media noche.

¿Qué es lo que pretendes saber de "el pensador amante"? o,¿a caso es que olvidé cómo es el término correcto? He estado una y dos veces pero no creo que hayan sido suficientes. Retintinea para mis adentros la llama de acetileno que no se consume. Suelo preguntarme qué tanto tiempo estará incandescente dentro del flujo que emana desde mis latidos. Suele mantener el color carmesí aterciopelado al cual me sigo viendo adentrado. Mas, y a pesar de todo lo anterior, no dejará de tener el valor de un ardite si hablamos de que lo llegues a sostener en tus manos.

No hay ciencias precisas como para medir esa fascinación que resplandece sobre tu miedo. No hay un valor nominal a todo aquello que está presente pero que no puedes ver. Tampoco hay trópicos para compaginar cada capítulo de esta proeza tan soez. No hay marcas que estén sujetas a tu columna ni a tu nuca. Ya no hay marcha interna de la maquinaria que sólo suele difuminar el brillo de la luna al filo de la media noche. No hay nada más... Mientras tanto debo ir a atender a cierta partida que me está corrompiendo. No olvidaré el manchar de tu sangre sobre mi abdomen.

sábado, marzo 30, 2013

Miedo y fascinación

En esos tiempos hablaba de conocer tu nombre. Grandes actos aclamados bajo todos los telones del planeta. Contemplaba cada una de las ramas que quedaban enmarañadas en todo tu ser. Admirábamos cómo era el rechinar de tus pies desnudos entre sábanas rosas malgastadas. Manteníamos cada una de las proezas desventuradas en la punta de nuestras lenguas escaldadas. Sujetamos la delicada copa que lleva mi sangre. Desgastamos hasta cada uno de los recuerdos a los cuales quedarás ligada de por vida. No hay marcha atrás conciencia mía, que en algún momento habrías de sofocar toda tu realidad con sólo dos miligramos de la misma.

Vivo y vivimos entre sueños, y aunque aún no estoy seguro de llamarle la manera de vida, sé que es esa a la que estás sujeta. Tan sujeta como el amanecer que llevo arraigado en mis retinas. El mismo al que si miras con detenimiento, encontrarás toda esa dicha de soledad que se mantiene enfrascada. Sólo para las situaciones que lo ameriten.

Me pregunto si vendrás de nuevo esta noche. Vives y duermes sin sueño, te mantienes presente. Latente. Permaneces de una manera mórbida, tan inestable. Sin lamentos. Sin remordimientos. Recordaré eso y sólo eso.

sábado, marzo 09, 2013

Por fin será

Entonces es que vienes, entonces es que estás presente sin mente y entonces es cuando existes sin ser. Me encuentro recostado bajo la cascada, bajo la noche, bajo la vida misma. Vamos buscando el tiempo predilecto para la suerte pero no se vuelve algo latente. Te das cuenta como es el hecho de prevalecer día con día y, sin embargo, aún sigues ausente. Cada nota y cada verso es lanzado al aire buscando dichas letras, dicho nombre. Entonces es que vengo yo sin discreción, sin algún tipo de obstinación. Me encuentro presente, herviente, omnipresente. Soy como la gota que escurre a través de tu ventana, esa misma que se derrama cuando tocas con la afinación correcta.

Permanecemos recostados uno al otro. Y es cuando puedes sentir el latir carmesí y aterciopelado que suelo llevar dentro, el mismo que me hace transitar los días bajo el ciclo de la mitad de vida que aún no he concretado. Justo cuando puedo oírlo dentro. No sabemos cuál es la razón ni comprendemos ninguna clase de contexto que sea ahora. No concluimos ningún tipo de trato o pacto alguno. No concuerdo con el sonar irreverente al cual me mantengo sumergido. No sabremos reprochar algún tipo de premisa. Nada. Todo será justo como miramos bajo el ocaso de letras, bajo el infierno de versos en el cual nos hundiremos. Vamos vida mía, que aún falta tanto por derramar de nuestra copa.

Volverá esa misma dicha, la misma de la que suelo contar. Esa que denota cada pizca de libertad. Y por fin será que viajaremos hacia el norte. Por fin será que navegaremos bajo el mismo río. Por fin será que me volveré uno mismo con el bosque, tu bosque. Y, por fin será que sostendré cada parte silenciosa con el dulce retinar mis poros chapaleando tus sentidos. Por fin será.

viernes, febrero 22, 2013

Valiente

Comienzo con la profana idea de escuchar dicho anuncio de redención. Continúo con la señal inesperada de una vida morigerada que sigue latente. No sé cómo es que sostenemos a la vida misma con sólo las uñas de los dedos. Puedo sentir como desgarra cada centímetro de mí, marcando ligeramente mi mundo de un color violeta. Olvidé cómo era eso de la fascinación ardiente. Ahora es que recuerdo como sucedía en los días en los cuales manejar en reversa se podía hacer sin la necesidad de mirar hacia donde no te diriges. Hacia donde no te encuentro. Sostendré la fisionomía de tus besos con una pestaña. Será entonces que por fin harás caso total a cada nimiedad a la que vivo atado. Vamos, jamás he pretendido vivir lleno de remordimientos ni pretendo llenar de insignificancias, sólo quiero hacerte vibrar.

Puedo contemplar como vivo a torrentes a través de mis manos, pero, ¿por qué no puedo navegar a través de los agujeros en tus ojos? Sigo sin comprender cómo es que sucedió de dicha manera y, sin embargo, hablamos de vidas pasadas donde quizá todo fue más sencillo que lo imaginamos. Más simple de lo que podría concluir cualquier magín irracional. No funciona con monsergas y soliloquios irreverentes, sólo con la dicha de mantener una marca en donde no debería de haberla. Enterrando cuernos y desgarrando remembranzas que quizá ya eran parte de las reminiscencias a las que estamos expuestos día con día. Me muestro transparente y no le temo a revelar todo lo que no puedes ver, todo lo que no podemos sostener.

Hoy aparezco delante de ti, sin nada nuevo bajo el brazo. Aparezco de nuevo, como solía hacerlo en jueves al atardecer. Me muestro justo como llegué la primera vez, tú con la marca de la sangre que escurría hasta tus pies y yo, yo sólo con el titilante proverbio al cual me sigo viendo inducido al cerrar la puerta de mi habitación. Sólo con la idea de qué es lo mejor.

sábado, febrero 02, 2013

"Divinidad"

Mi manera de ir y venir (¿su manera de venir e ir?). Despertar con una canción aún recitando para mis oídos, con un pensamiento divagante sobre una mirada reflejada en el mar. Bueno quizá una pecera no tenga semejante tamaño para ser un océano entero pero, ¿quién dice que no es capaz de brindarme las mismas aventuras?,¿las mismas agonías?

Estás ahí preguntando acerca de lo más importante, quizá tú deberías conocer la respuesta a cada pregunta que lanzas hacia mi persona. No recuerdo cuál fue la última vez en la que sonaste para mis adentros. Suelo apostar la vida misma a la afinación que el metrónomo no marca. Suelo apoyarme en cada verso que acompaña una serie de caricias, delicadas y cándidas caricias que resbalan en el filo de mi piel. Tengo el vívido recuerdo de aquella conversación que sostuvimos con la mirada y desde entonces, has de saber que la noche no luce de igual manera a como solía ser.

Comenzar con una noticia que puede estremecer el mundo entero (vamos, no soy tan narcisista como crees). Terminar con la rebosante despedida financiada por una cierra eléctrica, esa es auténtica melancolía. La misma reflejé sobre mis pétalos tanto tiempo, esperando que se acercara el quinto día. Añorando ese viejo atardecer. No sé si podré liberarme de esa extraña sensación, la misma que deja residuos en el pecho, en el corazón, en el alma, en las entrañas y en todo aquello que siga palpitando de una manera aterciopelada.

Volvió a mí todo ese malvivir marginado que está latente en el círculo donde se postra el mal de males. Espero no lo hayas olvidado. Regresó el libelo que arrastré alguna vez en contra de la "divinidad" más grande conocida alguna vez. Vine sólo para refrescar su mente, para hacerle recordar que aún me debe miles y miles de respuestas aunque, según lo previsto, quizá ya conozco cada una de ellas. A veces ser la mano derecha (o izquierda según el caso), tiene muy grandes ventajas. Inmensas, tales que podrías volverte uno mismo con la mar. 

Sigo haciendo énfasis en cada una de las diferencias que compartimos, y entre ellas la más importante <Prefiero hundirme antes que caminar sobre ella> y eso mi amigo, era genuina inspiración.

domingo, enero 13, 2013

Perdido

Caminando sobre el aire. Caminando sobre la luna. Caminando sobre tu espalda y sobre tu columna. Escurro como la última gota de sudor derramada después de nuestro último enfrentamiento. El mismo en el que libraste el peor de los males. Aquel donde olvidaste de qué está hecho el mundo, donde comiste y bebiste de la copa de la sociedad. No recuerdo con precisión qué era, sólo tengo la remembranza vívida de ese menguar escurrido que surcó tus labios marchitos. Que se derramó bajo tu mentón, bajo tu coleto.

Mira hacia el otro lado. Voltea y observa bien. Quizá pueda ayudar si cierras los ojos, si abres el corazón. Una vez dentro sólo siente el hedor fulminante de la sangre que hierve a tu nombre. La misma que transita alentadamente y alebresta mis sentidos. Enfría mis impulsos, no habrá mejor manera de corresponder.  Desentierra las flores que he tatuado sobre mi espalda y descubre nuevamente el mundo que quedó desterrado hace tanto tiempo. Sólo es necesario hacerlo vibrar. Encender el motor. Renovar a la vida misma... Conmemorar el clímax de la situación.

Me encuentro hendido. Veo cada parte desparecer lentamente. Ya no me basta con derramar sangre a través de mis dedos. No encuentro el límite de tus agonías. Contemplo lo perdido en la selva. Sostengo lo enclaustrado en la ciudad. No sé si hay diferencia entre una y otra. No establezco un orden ni tampoco un sentido de deserción. Mantengo el abandono que crea el mar de palabras. Parpadeo sin pestañas. Duermo sin sueños. Camino sin pasos. Escribo sin versos. Quiero sin abrazos. Amo sin esperanzas.

Te tengo y te pierdo. Te siento y te extraño... Respiro y entonces, desaparecen mis sentidos. 

jueves, diciembre 27, 2012

Feliz Primer Anirversario

Solía preguntarse a sí mismo <¿Cuál es la manera correcta...?>. No concuerdo con su idea de "manera correcta". Leyendo sobre lo dichoso que es tergiversar las controversias creadas en una sola noche, le correspondí el gesto infame con una pregunta más <¿Dónde y cuándo sucederá?>. Su mirada atónita jamás concretó lo que insinué. Semejante lindura. No comprendió ni comprenderá la proeza que pudo sostener sobre su espalda. Quizá sobre la espalda no es la mejor forma de cargar con algo pero, y ¿acaso eso tiene relevancia alguna? Al caminar (¿o volar?) entendí que no es así. Mirando alrededor esperando y arrebatando palabras con la mirada, con el corazón, descubrí lo vacío que se puede encontrar alguien. No es como que me jacte de ser el más lleno en este mundo. No. Sólo puedo alardear del corazón henchido que poseo, el mismo que sostendrá cada verso irreverente que sostendré en su nombre. (¿Por qué siempre ha de ser en su nombre?...) Ese sí, sigue palpable para ti. Para mí. Para nosotros.

Somos la huella que queda después del consumismo. Cenizas, me gusta nombrarlo así. Pero no se lo digas a nadie. Será como aquél secreto que guardabas en un frasco canela. Qué lástima que la vida microscópica no perdona. Sonó en mi cabeza y en tus manos, una linda melodía capaz de enajenar a nuestras conciencias. No sé si aún tenemos la misma, pero creo que siempre quedará nuestra marca tatuada en el alma. Recalcarla de vez en cuando será prescindible pero no elemental, ¿acaso es que eso no te suena coherente?. Justo como todo lo "definitivo". Eso es de lo que hablaron todo el día para mí. De todo eso y de cómo puede cambiar el mundo si lo miras sobre ruedas. Después de todo lo "definitivo" todavía no sé si hay algo más pero estoy trabajando para ello. No habrá más palabras en contra ni a favor. Como la primera vez en la que sólo consideré la belleza de lo inexorable, esa sí que fue una aventura. Reverendos síndromes.

Entonces, regresó la pregunta <¿Cómo, cuándo y dónde sucederá?>. Creo que su mirar respondió todas las dudas presentes. No era lo que en verdad buscaba pero, creo que fue lo mejor. Una mirada puede cambiarlo todo. Podría cambiar el café y el verde del mundo. Y por dichos colores sólo hago referencia a todo lo que se convierte en nada. A todo aquello que se va con el viento. Con su sonido. Con las hojas secas que rechinan bajo mis zuelas. Y junto a todo eso, sigo aquí y allí. Seguiré sentado, abotonando camisas y anudando corbatas. Buscando el día del famoso "Quizás". Para entonces sé que debo llevar puestas mis mejores ropas.

lunes, diciembre 10, 2012

Dulce conciencia

He aquí el secreto que el mundo estuvo esperando, usar lentes cuadrados con el aumento suficiente para marear a un elefante. Cabellos ondulados y alborotados escurriendo sobre la frente, sobre la mirada. Tener buena ortografía y oler bien con frecuencia. Dejar que los pensamientos se escapen de vez en cuando, que resbalen por los codos hasta las manos y entonces poderlos enredar entre los dedos. Saber volar al derecho y revés.

Pensé en escribir "Te quiero". Te quiero lento, rápido. En un minuto y dos, y tres. No necesito tiempo para envolverte en júbilo. No es necesario juicio o razón para adorarte en sábanas gastadas y con lunas contempladas. Ama mis preguntas que yo amaré tus respuestas. Acaricia mis sentidos y mis latidos. Llena de gracia la vida morigerada que llevo conmigo esta y cada noche por concretar...

Pese a todo, si prefieres escribir "no puedo, no quiero". Si no crees en el tiempo y aborreces cada una de mis preguntas sin respuesta. Si odias el júbilo y las sábanas rosas que reflejan la luna palpitando al ritmo de mis latidos. Y despiertas, un día, sin la dicha de mi sonrisa en la proeza que sostenemos (¿en verdad?), entonces finjamos que no nos importamos. Que no nos vendemos a recuerdos mundanos. Que jamás fuiste necesaria y que no pertenecemos a la misma sinfonía conciencia mía... Dulce, dulce conciencia mía...

viernes, noviembre 30, 2012

"El Adiós"

¿Cómo será la mejor forma para "El Adiós"? No sabría explicar la sensación que corre sobre mi piel erizando todos mis sentidos. No sabría cómo denotarlo todo con una sola sonrisa, ni tampoco sabría explicar cómo es que puedo mirar desde los codos. Con la mano sobre la cabeza suelo preguntarme cómo sería soñar que ya no tengo miedo. Sé que me lleno de pensamientos corrompidos por cada sonido atónito a los cuales estoy expuesto, y sin embargo, la única manera de llenar los espacios en blanco es con las viejas memorias de tu cuerpo flotando junto al mío.

¿Hablaré de más? No lo sé. Las palabras salen no sólo de mi boca, las llevé tanto tiempo en la sangre corriendo por todo mi ser. Es entonces que puedo cerrar los ojos para hundirme en todo lo que no puedo ver. Es el momento en el que puedo desaparecer con el tacto de tu ser en mis suspiros...

Encuéntrame del otro lado del mar. Me mirarás bajo la luz de otoño con el arribo sobre mis ojos. Estaré viendo la utopía que se difamó a lo largo de cada noche. Mientras, reanudemos el viaje hacia el norte. Donde el correr del tiempo es tan lento como el tránsito en mis venas. Manchando de rosa -con el corazón en las manos- el mundo entero. Navegando a la deriva con los cordones desamarrados. Con la camisa sin botones. Con la corbata sin anudar. Con los pantalones llenos de recuerdos... Entonces, te quedarás sin palabras una vez más.

jueves, noviembre 15, 2012

El girar inmaculado

"Con los ojos cerrados puedo mirar más de cerca"...
Si tú me preguntas cuál es el color que más veo, entonces responderé que sólo puedo observar el café que se contempla en tu mirar. Aquél que brilla en mis recuerdos vívidos. El mismo que me muestra el camino de regreso a casa y todas esas lágrimas que escurren dentro. Y de pronto, me doy cuenta que el girar de la vida suele apaciguarse cuando el momento lo precisa. Justamente en ese momento en el que el tiempo pareciera no transcurrir, puedo sentir el mundo cambiar de dirección sobre mi espalda.

Vivo con los ojos cerrados, imaginando todo aquello que fue "nuestro" en otra vida. Todo lo que llegamos a poseer. Y viviré toda la vida en un parpadear, sin baldes de agua fría sobre nuestros pensamientos e ideas. Ya sabes como es la realidad al despertar. Hablaremos de propósitos y sonrisas sin dolor. Honestas. Y con el corazón henchido, de nuevo, me pregunto si habrá cambiado tu caminar rutinario -al menos sólo por hoy-. ¿Dónde será el punto en el cual tus pensamientos convergen? Podrían culminar en uno solo, aquél que predomina el trópico de mi mente. Sólo así sería que todo ese escurrir interior se reflejaría en el exterior. Y cada gota que podría escurrir delante mío, llevaría consigo el brillo iridiscente de Saturno. Aquél que el viajero celeste mira de regreso a casa. Muéstrame el sendero lágrimas que yo te mostraré el brillar del filo de mi piel.

Una vez más me encuentro envuelto en el dominio de tus pasiones. Si es posible desaparecer yo preferiría hacerlo al dormir. Preferiría hacerlo mientras dormito suspendido, mientras la atmósfera me consume lentamente, y si es posible dejaré mi rastro con cenizas. Cada una de ellas desvaneciéndose paulatinamente con el susurro del viento. Con el sonido del viento... Volveré a emerger con la vivaz y cándida idea de vibrar la tierra como nadie lo ha hecho. Empezaré justo donde me encuentro ahora. Con la marca de nacimiento dentro... Como dije alguna vez, siempre llevaré tu nombre en el corazón. Tatuado en el alma.

sábado, noviembre 03, 2012

El esqueleto sobre mí

Eres la llama que vive en mi corazón de acetileno. Lleva consigo el tatuaje de tus memorias corrompidas por la noche distorsionada. Recuerdos y memorias arraigadas a un solo suceso, aquél que trasciende y lo ha hecho desde el origen del tiempo. Desde el comienzo de nuestros días. Inimaginables destellos y centellas que pretenden confesarnos la vida discontinua en un soliloquio. Justo como la miel, ¿acaso no recuerdas?

Vivimos de las etiquetas estigmatizadas por la sociedad, y de todas esas consignas agravadas latentes en la misma. Somos parte del hatajo del mundo que prohíbe las verdaderas muestras de pasión, y que en cambio, sólo recurre a una sarta de irreverencias vacías. ¡Al carajo la vida morigerada! Hoy hablo de mostrarte cómo sería la realidad, TU REALIDAD, ya no vengo diciendo "Quizás en otra vida". No. Específicamente hoy quiero mostrarte el camino adulado con rosas a los costados. Enseñarte el carmesí de mis noches. La constelación que cargo siempre en la espalda. Sé que podrías adorar hasta la parte más mezquina.

Quizá si pudiésemos hablar sólo del clima... Entonces todo sería tan sencillo pero no, al menos no por estos días. Sé que tengo más de trescientos botes en la cabeza, todos rumbo al norte. Rumbo a la gracia divina. Vamos reverendas deidades, vengan a mí y atrévanse a retractar todo lo que ha proliferado dentro del libelo que escurre por mis venas. Hagan el gran acto de aparición y demuestren que en verdad es imposible sostener la dulzura de sus lágrimas en un pañuelo rosa. Sólo espero la gran señal. La que determinará el girar de las manecillas una vez más.


Y, mientras tanto, sigo contando el número de gotas que recorren el interior de mi cuerpo.  Todas aquellas que se retuercen esperando el día en que puedan salir, de nuevo. Esperando el momento preciso en el que tú y yo nos volvamos uno mismo delante del mar...

sábado, octubre 20, 2012

Cenizas

Pareciera ser que el tiempo se quedó estancado... Qué sencillo es seleccionar todo y deshacer... Sólo bastaría con un acto atroz... Con el menguar de la vida... Con el clímax de estar aquí... Con el premio del mundo... Con el descanso eterno y "placentero"... Ni una sola monserga más... No más galimatías de vivir o morir... De existir o sentir... De ser o pensar... No más puntos suspensivos...

Un horizonte pleno -Y de nuevo dejo los puntos suspensivos para ti-... ¿Cuál sería la manera perfecta de llenar los espacios en blanco? Ahora sólo tengo la boca llena de alardeo insensato. Llena de bilis que escurre por toda mi columna vertebral, y justo en el centro veo el ojo vigilante. Una muestra de auspicia mundana y una silueta negra delante mío. Hablando del tiempo perfecto. Hablando de la utopía corrompida. Hablando de nada... Miraré en su rostro una vez más, quizá pueda ver al universo mismo una vez más. Con suerte podré ver el centro y origen del mismo. Sé que lleva buena ortografía dentro, algunos buenos modales y una mente llena de reminiscencias a flor de piel. Pasando de largo delante suyo una vez más. Sin mirar delante ni atrás. Sin siquiera aparentar un poco de decencia en su presencia. Nada de eso, sólo con el rostro ardiendo como si todo lo que concibiera se convirtiera en cenizas.

Letras. Palabras. Párrafos, todo con la consigna de remorder al mundo. A veces suelo preguntarme si habrás leído todo lo que empuñé a tu nombre. Sé que habría dado la vida entera esperando que tuvieras una conciencia vivaz como la que veo detrás de la ventana. Si tan sólo hubiese aprendido a leer mi piel... Me convertiré en barco salvavidas esta noche. Navegaré a la deriva. Sin rumbo. Sin discreción. Recorreré la selva fría para mí una vez más, y conservaré aquellas fotografías tomadas por el alma. La verdadera dicha de comer sangre a bocanadas tergiversadas. La jodida dicha de un estupor taciturno y ofendido por tu infame y sublime manera de expresarte. ¡Hey!, me refiero a ustedes dos. Serían capaces de revolverme el mundo. Capaces de romper la tapia que planté delante mío pero, si quieren encontrarme tendrán que venir. Ya no hay más qué decir.

Vamos niño, no fastidies con tu fantasía absurda recorrer a pie todo lo que no conoces. No vuelvas a mí, de nuevo -ni siquiera por última vez-, con el lisonjeo mortificado que escurre sobre todo tu cuerpo transpirante. He dicho que no sembraré ninguna semilla más, ya sabes que el resultado es el mismo. Día con día, noche tras noche. Años y años imaginando con el devenir "perfecto". No más. Se ha cerrado la puerta trasera también. Encuentra la llave correcta antes que nada, ese será el primer reto. La primer proeza. La primer aventura. Después, después de tanto, tendrás el oro negro. Ya no habrá que desenterrarlo...

jueves, septiembre 27, 2012

Día 162

Para empezar de la manera correcta, comienzo con el recuento de casi medio año. El principio es un poco complicado, nublado. Gris. Tan gris como las nubes que miro a través de ti, a través de tus ventanas. Caminando distinto. Comiendo distinto. Pero no pienso distinto. Sigo esperando y esperando. Descubro que esperar jamás fue tan inquietante, y si todo sale bien un buen día llegará la paz eterna. Esa paz, ¿quién no querría envolverse en su parpadear? Vamos contemplando el oscurecer de una eternidad (y todas las que faltan). Después, todo continúa con el abrupto cambio de vida. Comenzar desde cero. Un nuevo sitio para estar, una nueva forma de imaginar, un lugar más en cual no puedes encajar.

Viento frío de verano, ¿u otoño?; acaricia mi piel. Aviva mis sentidos. Penetra mis poros. Eriza mis tejidos. Sol de invierno y primavera. Somos parte del mundo. Somos parte de la vivaz chispa que emerge desde el fondo del mar. Burbuja tras burbuja. RESPIRAR. Soplar, es momento de soplar y pedir un deseo. El color amarillo me enseñó a soplar sin cesar. El amarillo del mundo me enseñó como todo está lleno de deseos. Desear y crear jamás han sido tan semejantes. Somos parte del todo. No somos nadie.

Una vida abierta. La puerta ya no tiene cerradura. Ya no más. Un sorbo a una copa, y el chapaleo del vino resbalando en el coleto. Un resonar chirriante, el badajeo incesante y constante, dentro. Tan dentro que es preciso llevar una lámpara de bolsillo. Una lámpara de aceite. Y si tienes suerte de ser ciego, una rabia resplandeciente que es como el braile en la noche. Un brillar marginado, mezquino, una verdadera nimiedad. Un brillar banal. Una receta médica llena de símbolos. No más antihistamínicos. Una caja repleta de pastillas y un degenerado, con fantasías adolescentes, medicado de por medio.

Llamadas sin un principio ni un final, sólo el marcar del tiempo. Tic-tac. Hora de regresar al mundo iracundo. Hora de caminar de nuevo de la misma forma. Aquella manera correcta. Un recital para mis adentros, y de nuevo, hora de caminar en reversa. Sin mirar atrás. Sin mirar enfrente. Sin siquiera percibir el mundo a tu rededor, sólo con la marca en la nuca y agujero que dejó el último plomazo detonado desde el corazón. Detonado desde el alma.

sábado, agosto 11, 2012

Normal

"¡Regresa aquí!, ¡Joder!" exclamaba de manera abrupta y arrebatada mientras lo veía correr. El menguar de la noche con todo su estupor caía fríamente pero la imagen en el espejo seguía sin cambiar. Un parpadeo lento, inmaculado. Uno más para abarcar todo lo marginado del mundo. "Joder, joder joder joder", las palabras seguían latentes dentro de mi mente. Taciturnas eran y no tenían consuelo alguno. Así mismo veía resbalar cada gota como aquellas que recorren mi espina dorsal cada mañana. Sólo eran parte de la escoria de la sociedad. Inhumanos inmundos llenos de hipocresía, sólo puedo dirigir cada pensamiento de mi vertiente magín hacia esa idea. Hago aglomeraciones que dicen "Eres mía". Contemplo y escucho todo lo que proviene de dicha cueva sin discreción, olvidemos los bueno modales. Y regreso al origen del mundo circuncidado. Donde sólo existe el país de la fornicación. Donde cada persona no muestra afecto corrosivo, sólo lo que el instinto marca en dicho país.

Miremos a donde miremos sólo hay bailes de cortejo como una manada de chimpancés en celo. Estoy harto del mundo circuncidado, odio sentir que todo gira entorno a una sola situación. No entiendo porqué al dirigirme a ti soy como aquél hombre que llegó nuevo al mundo. Tengo de nuevo cordón umbilical y delante de ti estoy desnudo. Inmaculado. Y en cuanto quiero dar paso siento mis pies volar sobre el suelo. Tengo ese dichoso sentir de flotar. Flotar, flotar, flotar, flotar. Un parpadeo, una vez más. Una nueva mirada en el espejo y de nuevo las palabras en mi mente "¡Regresa aquí!, ¡Joder!". Aún vuelvo la mirada a las gotas caer preguntándome día con día ¿cuándo regresarás a mí?. Me despierto con las ansias de sentir la sangre correr en mis manos y tuerzo la almohada con la esperanza de regresar para no marcharme nunca más. Nunca más.

sábado, agosto 04, 2012

Colección Popular

Comienzo con la copa del mundo delante mío. Cada paso agiliza el retinar instantáneo y el recuerdo de algo olvidado. Comienzo de nuevo buscando algo dentro, sé que lo he encontrado pero no es suficiente. Buscaré hasta lo menos importante. Juntemos ambos lazos y atemos un nudo como solía estar hecho, quizá una vuelta inglesa no estaría mal para llenarte de reminiscencias escondidas. Vivo pensando que será del mundo si tienes una manera, una jodida y nueva manera de comenzar olvidando lo más mundano. ¿Será parte de la vanidad escudriñada que cada HOMBRE tiene bajo su discreción?

Vamos alimenta mi desvelo con una replica idéntica. Quizá un poco de más contraste. Un poco de rojo y un poco de azul. Violeta. El mundo gira bajo la constelación violeta que ha estado ocultando. Mientras esté enterrada las cabezas no rodarán jamás. Buscamos la página que está en blanco, buscamos el bolígrafo perfecto. Buscamos la buena ortografía. La buena narrativa. La buena manera de contar las cosas. Buscamos la inmortalidad en trazos al aire. Y entonces pienso "aún hemos de respirar el mismo aire". Esperamos mientras el reloj gira sus manecillas. El mío quizá se detuvo en algún punto donde la vida era importante, donde todo giraba al compás del mismo. Donde el color azul que tiene dentro era más brillante que el sol al amanecer. Donde no había nada más que un suspiro lleno de esperanzas...

Volviendo a los suspiros, siempre hay uno antes de cada sueño en el que pierdo la razón. Siempre encuentro la manera de perder la respiración lentamente. Mientras se van desoxigenando el mundo entero mi ritmo se detiene y de nuevo, y tan sólo por un momento, me encuentro en la copa del mundo. Contemplo el firmamento tatuado en tu piel... Me vuelvo parte de las estrellas... Me convierto en constelación y brillo dentro de ti una vez más... JODIDAS PROEZAS OBSTINADAS.
Me detengo de nuevo y comienzo a recordar el mundo entero dentro de una copa de burbujeante vino. Un sorbo más y todos mis recuerdos se pierden en el olvido... Será que un día tendré una mente sin recuerdos...

viernes, julio 20, 2012

Rojo Carmesí

Te veo cerca. Te siento dentro. Vivo en un mundo de ilusiones y confesiones agravadas, pero no encuentro el modo perfecto. Pretendo conocer más de ti. Que tú sepas más de mí. Que contemples un poco de "nosotros".

Tengo tanto que mostrar si te atreves a tocar mi piel. Si te atreves a mirar con los ojos cerrados. Si te atreves a buscar las flores que yacen bajo mis solapas, entonces descubrirás que llevan consigo olor a melancolía. Encuentra mis impulsos, hace tiempo los dejé olvidados en la nevera. Una nevera que envié hasta el otro lado del mundo sólo por jodido error. Y una vez que esté a tus pies saca la parte enterrada. No prometo que sea como el arcoiris pero sé que será igual al color del paraíso.

Te veo y te siento dentro. Puedo admirar el carmesí. Tu carmesí. Me pregunto cuál es su aroma. Su sabor. Quizá persista más de lo que puedo imaginar. Más de lo que me permite la razón de mi comprensión. He visto la parte exterior. Brilla como el rojo amanecer.
Pretendo conocer tu anochecer.

Miraré en tu ocaso para enajenarme de lo lindo. Llenaré mis recuerdos con halagos y recitaré versos. Susurraré  palabras encandiladas  en tu regazo. Tan cerca que nada más será necesario. Tan dentro que brillaré con el filo de tu alma.

Te veo y te siento dentro. Tan cerca que voy a explotar.

martes, julio 03, 2012

Réquiem

Y sin embargo tengo la necesidad de pensar en ti. No tengo y no pretendo escudriñar mis pensamientos retorciéndolos con la reminiscencia en que te has convertido, vamos carajo, soy débil pero tú eres fuerte y viceversa. No es hora de resolver la vida con bajos pensamientos mundanos. No. Hoy y sólo por este momento quiero darte las gracias por haberme dejado ahíto del mundo y su desfachatez con la que se contonea día con día pero te diré que jamás fue suficiente. Y ahora con dicha sensación de agujero negro en mis retinas quiero exclamar por un poco más, esa ausencia del sentir malgastado es prescindible para hacer girar las manecillas azules de mi reloj. Necesito corromper el tiempo y el espacio con la jodida abundancia. No me basta socorrer al andén de la inmundicia afinada a ti. No me basta con pasearme junto al jardín de flores terciopelo para olvidarte y recordarte. Mis pensamientos arcaicos convergen en ti. Donde la gente apilada de manera inexacta se postra alardeando y pavoneándose cual elder en su vida dominical. Y si me dan el permiso una última vez de recorrer a ti consagraré lo más inmaculado que el mundo haya visto. No habrá medidas a base de mecías cambiando el mundo mas que yo. Afinaré una última vez sólo para ti y delante, junto a ti, con el corazón en la mano y el alma de frente, te daré la espalda.

Entenderás entonces el por qué de mi devenir de una manera tan auspiciada por la noche triste y marginada. Mezquina persona eres y morirás con dicha marca en la nuca. Asimismo sabremos que todos tenemos una marca de nacimiento. Unas más marcadas que otras. Unas disfrazadas y pintadas. Otras negadas y olvidadas. La mía es tan grande que puedo verla con sólo girar mi piel. Con sólo arrancar cada pétalo de las flores que yacen bajo ella. Y cuando se pierde el color violáceo que está en ellos, es cuando brilla para dar palmadas de libertad en mi espalda. Ahora regreso al lecho de libertad que tengo y que disfruto como cada palabra arrastrada tras estas líneas. No necesito más ejercicios mas que arrastrar y arrastrar. Encandilar palabras al aire. Al viento. Al sol. A la luna. A la marea y al mar que está en bajo el folículo de mi cabello. No necesito nada más.

Y tú vienes a mí con palabras dóciles y bonachonas sólo para arraigarme a tu tacto. Sería tan perfecto si tuvieses la manera perfecta de tocar mis impulsos. Si supieras arrancarme la piel de un sólo bocado. Si tan sólo si poseyeras la gracia de sucumbir cada mala palabra que pronuncio. Entonces el mundo migrará a otro lado. Sólo así encontraría el verdadero sufrir. 

lunes, junio 11, 2012

Primera Presentación

Ávido de palabras, en las presentaciones jamás encuentro la entonación perfecta más el dulce retinar de la guitarra me conlleva, me sujeta del muñón izquierdo y me hace valorar cada parte rosa. Lánguido y tendido es como digo tal discurso y mientras más dejo salir palabras a torrentes por la comisura de mis labios, más ansioso es como suelo sentirme. Al principiar lo hago de la manera más humilde que conozco puesto que sólo he de enfatizar el llamar de mi ser. Ahora mismo es cuando más ganas de hablar tengo y no puedo contener dicho acto veraz pero sólo escucho el parlar indeterminado de los presentes.

Palabras aletargadas son disparadas al aire y consigo llevan una medalla que fue adquirida en buen semblante, como muestra de la gran actuación que se hizo presente en el lugar. Pero sé que la mía es apócrifa pues aún faltó tanto por dar a conocer y conforme avanzó el paso del tiempo (entonces mi reloj se rompió), contuve un centenar, no qué va, un millar de palabras iracundas en voz de marcador. Jamás comprenderé el por qué no puedo mostrar más de lo que me he permitido hasta ahora y aunque habrá más actuaciones en público no sé si estaré enfocado a la convocatoria o al menos no del todo. Hasta entonces me seguiré presentando con un libro bajo el brazo y una melodía atónita que sabe cómo erizarte la piel.

jueves, mayo 31, 2012

Soliloquio No.2

Todo el estertor y estupor de la noche cálida y menguante yace aquí, ahora, bajo las solapas de mi camisa. Bajo la desventura de mi inconsciente mente. No hay mundos pusilánimes ni morigerados, NO. El momento fecundante se hace presente, y entonces es que aparece una vez más. ¿Aún eres capaz de recordar aquél mar de pesadillas? Jamás olvidaré que no hay peor infierno que la propia mente. Me encontré aquella vez tan sumergido en el mar que me convertí en buzo. Un buzo como ningún otro. Un buzo con un racimo de flores bajo la piel y otro tanto en las manos. Como decía, me encontré tan hundido en dicho océano que olvidé cómo se anuda la corbata, cómo se abotona el saco. Dentro y en lo más profundo había un gran altar. Sobre este una figura, más brillante que el sol al amanecer.

Pero ya no vengo a hablar de brillos iridiscentes y destellantes. Ya no vengo a contarte los días con los dedos de las manos. No estoy aquí para resolver tus conflictos perpetuos. Claro que no. Me hallo situado en el claro de luna, en la sonata de la media noche sólo por una buena y jodida razón, aquella que me arranca los labios antes de dormir. Aquella que vendrá a dar un buen mantenimiento a la maquinaria de mi libido mental. Estoy aquí y ahora. Me encuentro sólo con un lápiz y una hoja en blanco, que esta noche es de fiesta. Esta noche es para celebrar y fecundarte, lo haré como en mi ocaso de niebla y palabras. Lo haré una vez más como sucedió en las tardes de otoño. Y sólo así mismo entenderás que sólo tengo la razón de mi compresión.