sábado, febrero 13, 2016

En pocas palabras

En pocas palabras podría decir que desaparecí,
que lo hice al amanecer aún con estragos de ti,
con recuerdos en mis sentidos y en mis impulsos,
con la sangre hirviendo y tu aroma en mi respiración.
Podría decir también, que lo hice sin remordimientos,
que fue a razón de tu aunsencia y tu divina presencia,
con el sabor de tus labios chapaleando sobre los míos
y con el clima de tus manos provocando invierno en mis latidos.

En pocas palabras podría referir mis silencios a los tuyos,
a esa manera de poder corresponder con la mirada y el tacto,
a sostener una conversación para comprender sólo entre dos,
podría referir, simplemente, a callar nuestros silencios, juntos.
Podría referir, también, a mi manía de pensarte y soñarte,
a esta manera tuya de hacerme peder la noción del tiempo,
podría referir, simplemente, a tu manera de hacerme perder la razón.

En pocas palabras podría decir y referir mil y un razones más,
podría hacerlo situando todas y cada una en una sola situación.
lo haría pregúntamdome cuándo serás más de mí que de mi mente,
podría decir y referir la manera en que vivo y muero una vez más...

En pocas palabras, y muy sencillamente, diré que me encuentro aquí,
que lo hago refiriendo todo a tu nombre, sin ti...

En pocas palabras, extraño todo de ti...
En pocas palabras, quisiera volar...

martes, febrero 09, 2016

Idiota

Dime qué vas a saber tú de depresión si no has vivido sólo del desprecio, y qué vas a saber de la ansiedad y desesperación si no has terminado a media noche y a media luz bajo la cama con sangre tibia escurriendo por tu fría piel ... // Dime qué va a saber un arrogante enajenado, que se asusta de la mierda que cree conocer, de la soledad si ha vivido con frenesí lo radical de ese clímax ferviente. Dime qué chingados vas a saber, si tienes fecha de vencimiento y entorpeces/destruyes/corrompes/pudres lo inmaculado, sobre cómo es la desolación ... //

Dime más bien qué propósito hay en la humanidad de tu ser, en el enigma irreverente de tu mente pseudo mórbida, dime cómo es creer que se está jodido aún a sabiendas de ver/ser/tener todo y no saber nada ... // Dime, y te lo pido con tanto hastío, qué ocurrencias agreden y tergiversan tu magín dejando atrás la vida impedecedera por algo banal. Dime de una buena jodida vez por qué aniquilaste algo hermoso a expensas de tu arte estúpido ... //

Dime por qué recalcas la inferioridad, por qué al anochecer, por qué tiraste (algo bello) por el barranco, por qué me quedo, yo, al borde del preicipio, por qué no estoy a seis pies bajo tierra, por qué arrasaste con lo impío de su sensibilidad, por qué razón hay que continuar, por qué he perdido el control ... // Dime simplemente por qué fuiste un idiota ... //

Sé que he mencionado sin necesidad de citar, que no hay políticas. Sé que debí desaparecer, que no hay plano celestial.
Sé que he de quedarme en la oscuridad, y que, a tientas y a ciegas debí decir adiós.
Sé acerca de la necedad de precisar, de correr, de soñar, de volar, de destruir y de olvidar...
Olvidar una vez más...

lunes, febrero 08, 2016

Alone

Como la ráfaga y brisa circuncidaste mis pensamientos, mis anhelos, mis deseos,
lo hiciste de dos en dos y de cuatro en cuatro, al filo de la media noche,
al son del amanecer aún con el viejo abandono en ti, en mí.

Por mera victoria o invicta glorificación, qué sé yo, te adentraste en los delirios,
en la secuencia irreverente de los caudales tibios de mi cuerpo entero, mi tránsito,
en el colapso de mis venas, te arraigaste a mi tacto, a mi respiración.

Siempre he querido saber dirigir el abandono, eregir menos indulgencias,
siempre he querido tener rabia resplandeciente, aprender del braille,
siempre voy a querer unificar agonía y maldición con esta desolación.

Y ahora que he hablado de mi mayor creencia, mi mayor deseo, que lo hice de tres en tres y de cinco en cinco,
declaro mi ausencia al mundo, mi falta de pertenencia a algún lugar, hablo ahora de los ejes sobre cuerpo y mi alma,
estipulo el nacimiento y gestación en el vientre del universo ante la unánime y delirante figura de la muerte.
Ahora que no hay marcha atrás sé que vine solo al mundo, que me he secado y que parto nuevamente con una benda en los ojos.

(Entonces hierve mi sangre, respiro y desaparecen mis sentidos.)

lunes, febrero 01, 2016

A veces y a veces

Cada situación, cada entonación, cada conjunción, cada bocanada de mierda, cada patada en el culo de la creación,  cada mala sinfonía, cada reminiscencia tangible, cada proeza irreverente, cada todo, cada nada... Cada retorno imperecedero a esta penitencia.

Cada desastre, cada aberración, cada cosgomonía, cada hegemonía, cada perórata, cada galimatías, cada marrullería, cada lisonjeo, cada merma, cada juramento, cada promesa, cada constelación... Cada aventura proveniente del corazón, del alma.

Cada resistencia, cada decepción, cada esperanza, cada llama de acetileno, cada girar inmaculado, cada adiós, cada bienvenida, cada mañana, cada noche, cada momento, cada instante... Cada parpadeo tuyo me siento desaparecer...

A veces lo hago por fascinación y a veces lo hago por mera destrucción. A veces y a veces quisiera difundirme en tus sentidos, a veces y a veces quisiera ser parte de tu respiración... A veces y a veces quisiera ser de tu piel y de tu sangre, de tus pensamientos y tus anhelos... A veces te tengo y a veces no...

martes, enero 26, 2016

Inevitable

De saber cuál es la manera correcta para preservar los momentos como más que un recuerdo y una catársis de emociones, lo habría hecho hace más de una década o una decena de minutos o días, lo habría hecho a razón de tu aroma  y tu piel y tus lunares, lo habría hecho al amanecer y al anochecer mientras desaparezco.

De saber cuál es la manera correcta para preservar los instantes como más que estragos y frenesí inconsmensurable, lo habría hecho en frascos de bolsillo o quizá en tan sólo un gotero, lo habría hecho con los ojos cerrados y con palmas abiertas, lo habría hecho con el corazón en las manos y el alma de frente esperando no sólo desaparecer.

De saber cuál es la manera correcta para preservar los momentos y los instantes comos más que esos cinco minutos antes de dormir o ese tiempo del día, lo habría hecho dejando fuera los suspiros largos, lo habría hecho denotando la conversación que se sostiene con la mirada y con el tacto, lo habría hecho a través de todas y cada una de las constelaciones sobre mí gritando tu nombre...

Mas, ahora, me parece inevitable (como bien aprendí de ti) no preservar todos y cada uno de ellos a razón de recuerdos y catársis de emociones y estragos y frenesí incomensurable y los cinco minutos antes de dormir y ese tiempo del día... Me parece inevitable el vuelco y la sensación en garganta... Me parece inevitable relacionar la música a ti... Me es inevitable no pensar en tu mirar. (Me es inevitable desaparecer y volar.)

sábado, enero 09, 2016

Irremediable

Como la gota que cae, que escurre por tus mejillas, por tu piel, sobre tus poros.
Como esa fina y delicada curvatura que se forma sobre labios antes de hablar.
Como las marcas consagrando historias sobre cada centímetro, rememorando.
Como el tránsito dentro de las venas deseando pronunciar tu nombre.
Como el aroma que se impregna cuando se entra en contacto.
Como el arco marcado en los ojos al sonreír.

Como los estragos visibles de uno y mil llantos melancólicos al nombre del viento.
Como las experiencias postradas sobre el ser entero, las marcas de nacimiento.
Como cada una de las constelaciones que llevamos sobre y en la espalda.
Como las caricias muertas reconciliadas sobre la perfección.
Como todas y cada unas de las imperfecciones.

Como la gota que escurre, que surca tus labios, que arranca mi alma, que estremece mi sangre y mi ser; como los estragos de las vivencias llenas de ausencias y abandonos y malas jornadas y una mala sonrisa y una caricia fría; como el aroma arraigado a cada poro y a cada centímetro; como la muerte de una nueva experiencia amarrada con falsas esperanzas.

Como todas y cada una de las imperfecciones sobre nuestra piel asimismo volviendo y destacando la belleza real, he de decir, que irremediablemente, mis imperfecciones favoritas son los lunares.

martes, diciembre 29, 2015

El Faro

"He muerto de manera perpetua, pareciera que no hay rastro alguno mío.
Espero que no sea así, al menos no del todo."...

Un trago amargo de vida, de presencia, de ausencia; uno para vincular mi piel con tu sangre y tu respiración. Uno más para no perder la tradición, para sentir el vuelco al corazón, al universo y a las estrellas.
Un trago amargo simplemente.

Siempre me pregunté a qué sabe el abandono, y no lo digo por lidiar con la soledad, no qué bah, siempre será mi llama favorita; pregunto el porqué del agujero negro sobre mi pecho y mi garganta. Me pregunto el porqué de ese vaivén irrefutable trazado a lo largo de tu mirar, del todo y de la nada.

Te llevaste mi último suspiro, mi último consuelo, mis latidos y mi respiración, mi invicta glorificación y la peor maldición.
Te llevaste las flores de mi piel y mi sangre.
Arrancaste de mí cada salida de emergencia. "Sigue respirando...".
Te llevaste cada caricia, cada deseo y cada recuerdo inexsitente.
Te llevaste mi alma de papel, mis latidos mecánicos.
Te llevaste cada estrago grabado con tu nombre.
Te llevaste la convicción, la destrucción.
Te llevaste mi último suspiro.
Mi último consuelo.

Te llevaste mi respiración y los latidos
de las últimas horas
y junto a eso
te llevas
nada.

martes, diciembre 22, 2015

El Hombre del Espacio Interior

Antes de crucificar mis memorias en las remembranzas del arte de la muerte a media noche debo consagrarte como algo impío dentro de mis pensamientos. He de enterrarte como el valioso tesoro que eres. He de marginarte y vulgarizarte un poco al anochecer. He de impregnarte con la tinta de mis venas antes de desaparecer.

No hay baladas para el desprecio y la enajenación que corrompe mis retinas, me hallo situado, me hallo encontrado. Te he perdido ante el oasis de desesperación, bajo Saturno y Venus y Júpiter y cada constelación y cada universo y toda la cosmogonía de tu mirar. 

Y ahora que quedó estipulado como marrullería fina haré una mescolanza de saberes y sabores, de claro y oscuro. Claro que sí...

Hablé de ausencia y presencia,
de una bella manera de corresponder,
de abandono e indiferencia 
inmaculada antes de desaparecer...

Hablé de tacto etéreo, de utopías, de constelaciones y galaxias, de la inmortalidad en tu piel y en tu sangre, en tu respiración.
Hablé de los viajes al norte y las tres deidades atiborrando palabras a raudales sobre las flores, bajo las solapas de una llama de acetileno, de la infinidad finita grabada en tus ojos.
Hablé sin cesar, por los codos y por las palmas. Por los párpados.
Hablé con la mano sobre la cabeza, con el corazón en la garganta.
Hablé en un minuto y dos y en tres.
Hablé de la falta de comprensión.
Hablé de la ausencia de razón.
Hablé y hablé y hablé...

Miro de nuevo la ventana, el recorrido y aquellos días de ingenio, reitero la razón omnímoda que no comprendes/comprendo, "sigue caminando, no te detengas" repito una y otra vez y respiro para desaparecer, para prevalecer.

No basta con sentirlo, hay que oírlo, probarlo y desazonarlo. Hay que mirarlo con ojos cerrados y párpados henchidos.
Hay que hablarlo por la piel y por el tacto. Mantener conversaciones...
Hay que sentirlo con los pies sobre el aire y la razón sobre el corazón...
Hay que vivirlo. Por lo pronto partiremos mañana... Mañana...
Mañana...

miércoles, diciembre 02, 2015

Un Buen de Cosas

He hablado de razones, de compresión, de juicio y de realidad. Lo he hecho al atardecer, al anochecer, a la una y a las dos, cuando las horas frías acarician mi piel y mi espalda, cuando estas detienen el tránsito de mis venas. He hablado una y un sinfín de veces aún a expensas de no obtener respuesta, de dejarme envolver por el estertor de la media noche. He hablado con el corazón en las manos, con el alma de frente. He hablado simplemente. He hablado y he cantado al Ecuador.
Debí esclarecer las políticas de resignación para cualquiera que se ha de definir a través del tiempo y del espacio, de la atemporalidad de la esencia y la cosmogonía que se advierte en su mirar.

Sigo hablando sobre dichas políticas tratando de persuadir a cualquiera, tratando de hacerlo al derecho y al revés mientras sigo pensando en el sonido del viento y en los suspiros que corren y fluyen con él; y lo seguiré haciendo sin lugar a dudas. He de hacerlo aunque le den la equivalencia de un ardite, aún a sabiendas de perder mientras, y con el dolor a flor de piel, arranco las flores que yacen bajo mi piel, las mismas que se difunden en mis glóbulos en donde han de sustituir cada grupo principal en busca de la florescencia natural plasmadas en ellas. Jamás olvidemos que son moradas, que huelen a melancolía y que florecen al filo de la media noche.

Me atrevo a decir que estoy presenciando la catástrofe y la cura, y no sólo por el hecho de cada canción que está sonando a mi rededor. Estoy sosteniendo la vida misma. He dicho con anterioridad que no basta con sentirlo, hay que olerlo y probarlo, hay que volverlo parte de uno mismo para ver más allá, para encontrar el color de la sinfonía, para encontrar el ritmo y el tiempo del metrónomo al cuál nos estamos arraigando. Lo he dicho con anterioridad y la única inmortalidad que deseo es la que estoy creando en tu mente, en tu piel y en tu sangre, en tu respiración. 
Me estoy difuminando en todos tus sentidos y me convierto en polvo estelar. Soy yo el universo mismo... Adoro el universo sobre tu espalda...

lunes, noviembre 16, 2015

Astronauta

A esta hora y a media oscuridad me encuentro. Pienso. Siento.
A veces lo hago de manera arrebatada pero hoy no. Sólo quiero minimizar la noche.

A esta hora y a media luz pretendo desaparecer.
Hacerlo a tientas y con cierta singularidad. Simplemente cerrar los ojos y dar un último respiro.

A esta hora y a media sombra me quedo sin palabras.
Todas y cada una de ellas buscan tu consuelo. He de darte mi sangre y mis sentidos. Mi último suspiro.

A esta hora me encuentro, pienso y siento, desaparezco con mi respiración.
Vuelven a mí (las palabras) con cierta ligereza y yo las guardo en mis memorias.
Las entierro en mis anhelos.
Las escribo con mi sangre.
Las tatúo en tu piel.

A esta hora pierdo la razón.

viernes, noviembre 06, 2015

Soliloquio No. 4

Hacía falta, dice mi subconsciente mientras arranco sin mesura cada tragedia irrevocable, cada insensatez irreverente, cada recuerdo faltante. Me pregunto qué hacer con el abandono y la ausencia, con las mermas de una vida morigerada y hastiada de lisonjeos sin cordura. El destino y sueño del mundo están corroyendo mis párpados y mis instintos, mi piel y mi sangre, mi respiración. Y ahora, se ha remarcado a ciegas el estertor de la noche.

Estoy solo.

Estoy solo, solo con estas marcas sobre mis brazos y mi tacto, solo con el galimatías y las falacias que de buena manera se convierten en mierda. Estoy solo, aquí y ahora, con todo este surgir que evoca elocuencia y clemencia a través de los poros y alveolos de mi ser. Mi cuerpo se ha suspendido convirtiéndose en una gran ventana por donde se filtra alguna especie de sinfonía atónita donde veo tu nombre dentro.

Decir que no te encuentro está de sobra. 

A veces hay que llorar y callar mientras de mala manera se extrae la tinta de mis venas, a veces en mí recae la noche y otras tantas, te tengo y no. Podría denotar la noche entera los capítulos imperecederos de mi vida a través de un vaso con agua, podría hacerlo antes del amanecer. Podría hacer de ti un recuerdo tangible mientras los demás declaman las vivencias muertas en su realidad. Podría volar al mundo entero con sólo un parpadeo.

Podría simplemente desaparecer.

Ahora que te encuentro dentro y fuera de mi mente pregunto sin cesar al respecto, quizá respondes qué hacer con tanto abandono. Sigo preguntando, mientras cierro los ojos, si el abandono se convertirá en una buena experiencia.

Entonces das tu respuesta con semejante ausencia.

jueves, octubre 29, 2015

A Casa

De poder hablarte con el corazón, hablaría de esos momentos en los que nos mantenemos dormidos y despiertos, con latidos perseverantes a tientas de la razón que perdimos. De cada estrago amargo que se llena de recuerdos mientras las canciones corrompen todo lo que sostenemos en la copa de la mano derecha. De cada instante en el que deseoso de tu cuerpo y tus labios me arranco el alma antes de dormir.

De poder hacerlo, como dije anteriormente, lo haría sin razón ni dirección, hablaría del tiempo perdido y el origen de este. Hablaría por todos lados, hasta por los codos, de la revolución muerta en la que me convertí en juez de paz, en la quinta rueda del carro donde gira el mundo entero y donde los hombres perdieron su identidad y su rostro y su hogar y su razón de ser, el romanticismo.

De poder hablarte antes del anochecer, hablaría de las grandes proezas donde vinculé tus muslos marmóreos a la erección perpetua que está arraigada a mis pensamientos. De las grandes hazañas donde sin sentido escéptico estuve derrochando falacias de tal magnitud, que aún el centro del universo está postrado sobre mi espalda. De las cosmogonía en tu mirar y ese orden de razón o comprensión que sólo se percibe al amanecer.

De poder hacerlo, como he mencionado un par de veces, lo haría de derecha a izquierda, de atrás hacia adelante. Hablaría hasta aún estando en silencio, mientras evoco las pasiones suspendidas, lo haría aún a punto de desaparecer mientras la atmósfera me consume en cenizas. Hablaría a tientas en la oscuridad rememorando ese girar inmaculado donde me despedí de la vida que nunca tuve. Hablaría de ti y de mí hasta volvernos una realidad.

De poder hablar con el corazón en las manos antes del anochecer, lo haría con los ojos cerrados pero el romanticismo ha muerto, y yo con él.

jueves, octubre 22, 2015

Naufragio

Oí la gestación del nuevo mundo, uno que no es helénico ni formidable o utópico. Este está creciendo dentro de mí a razón de conjunciones y eslabones, a base de música; porque he referido las victorias y derrotas de mi vida a la sinfonía que está mermando mi oído izquierdo. Podría unificar todo en base a esta canción, a la misma que escurre por mi espalda y me hace moverme con el viento, ligero como una pluma de plomo, desarmando la afable sonrisa que no veo, que no sostengo, que no poseo.

Pensé en escribir sobre ti y la pérdida de razón que creó el agujero negro, sobre tu ojos donde he contemplado parte primordial de mi pasado y mi presente y mi futuro, sobre tu piel, esa misma donde veo cada una de mis pasiones y mis debilidades y mis delirios. Pensé en hacerlo al amanecer y al anochecer mismo donde, y por gloriosa razón, habría colapsado este universo que está chapaleando en mis palmas, en mis sentidos, en mi jodido destino. Mas, ahora, he perdido la razón.

Tendría que arrancarme el alma antes de morir, más por convicción que por instinto, tendría que hacerlo en uno y dos y tres minutos y en cada momento atemporal. Tendría que hacerlo sin necesidad de prevalecer donde cada presente tendría una reverencia y una felicitación, tendría que hacerlo a expensas de mi querer y tu querer. Tendría que arrancarme el alma, al menos por un instante, con la convicción de perder la razón más no el juicio. Tendría que arrancarme el alma, por más de un instante, sólo con la idea de despertar a tu lado. Tendría que arrancarme el alma antes de dormir.

martes, octubre 06, 2015

Tango Sobre la Luna

He olvidado todo lo que sé, desde lo más elemental hasta aquello que te hace perder la razón. Todo lo que no puedes ver, lo que circula a tu nombre y a tu favor declinando las falsas treguas que a tientas y en la obscuridad me he propuesto.

He tenido más de una cara y una faceta, desde las mismas con las cuales grité alguna vez a los mil vientos hasta esas olvidadas bajo la cama. Un hatajo de recuerdos están derramándose por toda mi piel y yo estoy perdiendo la respiración.

He difamado cada canto ajeno, desde esos que han sido demasiado buenos hasta aquellos que no lo son. Yo también he cantado, y no sólo al Ecuador, no, lo he hecho a razón de esa sonrisa que me ha despojado de mí mismo.

He sido parte de una y muchas dualidades, desde aquellas tan inmaculadas hasta las más terrenales. Esas que consagraron lo impío de cada momento, cada latido, cada segundo, cada sueño que no dormimos y no sentimos, que no vivimos.

He hecho mención de tantas cosas y quisiera poder proclamar aún muchas más. No entiendo de razón ni comprensión y no creo lograrlo en algún momento de mi vida. Soy el mismo que está aquí y ahora, sin vendas en los ojos ni nada bajo el brazo. Soy el mismo desnudo sin cordón umbilical y es aquello mismo que puedo entregarte a ti y al mundo entero, a todos aquellos que quieran comprobar el origen del tiempo y del espacio, del universo mismo. Soy quien es capaz de hacer que cualquier ser se remonte al cielo y soy el mismo que se entrega en mente/corazón/alma.

He entregado mi ausencia y el carmesí que palpita en mi pecho al cielo, a las estrellas y al universo de más allá.

lunes, octubre 05, 2015

Mientras cae la noche

Cae la noche perpetua, homogénea, articulada, imprevista, lúgubre; cae la noche a torrentes y caudales, a plegarias y afable fe errónea. Cae la noche acariciando las premisas y penumbras que estoy saboreando con la punta de los dedos, chapaleando en los instintos mórbidos de la sociedad, en los estragos y sensaciones de la agonía. Cae la noche etérea, no queda nada.

Te marchaste alguna vez sin pronunciar palabra alguna, llevándote mi respiración de las últimas horas, mis delirios y fantasías, mis pesadillas y una que otra maldición. Pasaste de mí como más que una hora del día o los cinco minutos antes de dormir mientras admiraba el caer de la noche sobre mis pupilas, mientras velaba el sueño del mundo con alguna mala ansiedad y desesperación. Pasaste más de mis pensamientos que de mí y como una mala broma te llevaste mis sentidos y mis impulsos, mi respiración y mis latidos, te llevaste nada.

Cae nuevamente la noche, efímera y heterogénea a expensas de la luz y el sol, sin importar el girar inmaculado de las manecillas del reloj. Cae la noche dejando rastro marcado en el filo de mi piel, en las solapas de mi sangre, en mi pensamientos donde y de buena manera estoy aclamando y anhelando y añorando y saboreando y deseando y desazonando y palpando y oliendo y probando y disfrutando ese momento en el que hablaremos por la piel y por los sentidos, en el que sostendremos conversaciones por la mirada, el mismo en el que bastará de sólo un momento para callar tus silencios con los míos.

Tengo una volatilidad muy marcada en mis sentires, en mis sentidos, en mi manera de ser. Puedo estar deseando una revolución que deje intacta a la soledad mientras por fuera demuestro una ausencia abismal. Puedo sentir con éxtasis y frenesí el querer comer a grandes bocados el mundo y querer derrochar la tinta de mis venas sin mesura y poco después declinar mis más grandes virtudes y metas con el ansioso deseo de los seis pies bajo tierra. Puedo ser todo y nada.

Puedo ser todo y nada mientras cae la noche taciturna, mientras te vuelvo parte mis pensamientos, mientras te tengo y no, después de eso, no queda nada...

miércoles, septiembre 23, 2015

Primavera/Invierno

Sé que tú y yo nos pertenecemos
tanto como júbilo y agonía
o la vida que no es vida sin muerte
y cada mañana fría sin suerte
donde cubro tristeza con alegría
la belleza con que correspondemos.

La vieja esperanza de prevalecer
se ha llevado al sonido del viento
hasta el sollozo de nuestros lamentos
donde duermo para desaparecer.

Olvidando cada caricia fugaz
repito aún con estragos amargos
mientras se desvanecen mis sentidos,
se detiene mi pulso, mis latidos;
que te he perdido a falta de tango
y el malsano abandono una vez más.

La vieja esperanza de prevalecer
se ha llevado al sonido del viento
hasta el sollozo de nuestros lamentos
donde duermo para desaparecer.

Pero mi esperanza que no envejece
que a través del viento susurra anhelos
ha traído también remordimientos
deseosos y escasos de juramentos,
y recuerdos protegidos con celo
donde mi primavera no florece.

Mi primavera yace en tu invierno
mas tu mirada, sobre un frío eterno.

jueves, septiembre 17, 2015

How Strange, Innocence

Me he olvidado a mí mismo, he olvidado cómo prevalecer en esperanza sin que se convierta en plomo. Sin que vuelva de nuevo radiante e iridiscente mientras sigo afable y galardonado por cada uno de tus encantos. Me parece incongruente, y peor aún, imposible no referir cada parte del día a ti y a tus recuerdos y a mis recuerdos en los que te manifiestas aunque sea más por el pensamiento que por acción. He olvidado más que eso, he olvidado en qué se basa la hegemonía de los trópicos con sus respectivas latitudes, las direcciones y ubicaciones permisibles para encontrar el oro negro que tanto se ha perdido a lo largo del tiempo. Recurrentes soliloquios invaden mi magín a razón de tanta bazofia y mierda que está marcada en el girar inmaculado del reloj de la vida, y es por dicha razón que, estoy precisando esclarecer las políticas de mi propio contrato, el mismo donde se ha dictaminado mi muerte aunque no sea tan relevante como debería porque precisamente la última muerte lleva tu nombre dentro.

Debería comenzar con dejar el ser taimado e influenciable por el clima, por los estragos amargos de los anhelos y las reminiscencias que en verdad deberían de tener la relevancia de un ardite. Dejar atrás los abandonos en el desierto y las ausencias marcadas sobre el filo de mi piel, sobre cada una de las constelaciones que se han postrado sobre la misma, sobre todo el universo y su cosmogonía que en el "Todo está escrito en tus ojos." se puede leer entrelíneas. Continuando con los sonidos y el disturbio conceptual marcado en mis retinas, recurriendo a la vieja temporada fría donde como extraños dijimos adiós. Dejando atrás el rememorar ininteligible e inconmensurable donde vinculé las flores que yacen bajo mi piel con el universo de más allá, donde prevalece la utopía antes que la realidad.

He dejado de concebir y conciliar la idea del bien común que está por venir. Que se vaya al carajo. Hay un ciclo recurrente en el que me he percatado de la manera en la que fluye el mundo y sus consecuencias marchitas e inclusive las que florecen día con día. He experimentado dicha sensación de plenitud en la que se llega a un clímax donde uno indefenso del mundo, sin vendas en los ojos ni algo bajo el brazo, se presenta. Sin cordón umbilical, sin respuestas absurdas o preguntas indulgentes. Desprotegido y donde sin remedio alguno, he muerto nuevamente.

Podría decir que al destruirme me han creado, herido y resucitado, con más estragos en comparación al inicio. Puedo decir, ahora, que de nuevo me he convertido en la sombra del mundo, que soy parte del deplorable sistema donde, y resignado, te he dejado desparecer.

sábado, septiembre 12, 2015

Abandono

Me he quedado con tal abandono, con la utopía de tus ojos reflejados en los míos, con el tiempo muerto en el que habríamos callado sólo para corresponder sin necesidad de luces encendidas, sin necesidad algo que no fuésemos sólo tú y yo, tú con el recuerdo indeleble de la tinta de mis venas y yo, yo con el clima de tus manos sobre las mías.

Me he quedado con tal abandono, con estas malditas ganas de querer escapar, de poder sujetarte sin mirar atrás y consagrar algo impío en nuestras memorias, con la necesidad de aprender a volar aún con mentes ofuscadas y ojos abiertos, con la ansiedad que me corrompe por tu ausencia.

Me he quedado con tal abandono, con el recuerdo de la luna marcada sobre mi espalda, con los pétalos de las flores que se esconden bajo mi piel muriendo a falta de ese universo de más allá, precisando cumplir con el devenir y volverme inmortal.

Me he quedado con tal abandono, que con ojos cerrados y palmas abiertas declaro que de volverme inmortal, preferiría hacerlo en tus pensamientos, en tus anhelos, en tus recuerdos, en tu piel y tu sangre, en tu ausencia y tu presencia, en el sabor de tus labios y en tu respiración.

viernes, septiembre 04, 2015

Asunción de Vida

Vivo hablando de tu ausencia,
de los buenos recuerdos y una que otra reminiscencia,
de cada uno de los estragos amargos
y los anhelos desdeñados en este malsano letargo.

Vivo hablando de cada proeza
esas en las que me he movido con ligereza,
en donde con cada una de tus caricias cálidas
me despojas de una vida inválida.

Vivo hablando de situaciones y momentos
en los que alegre y sin resentimientos,
me acerco a ti y a tu entrepierna sensiblera
convirtiendo ese invierno tuyo en mi primavera.

Vivo hablando de la muerte y sus consecuencias,
de cada posibilidad donde se pierde la conciencia,
añorando el momento en el que de mis pasiones serás,
entonces vivo y muero una vez más.

lunes, agosto 31, 2015

Abedul

Me encuentro delante de ti nuevamente, por instinto y convicción. Justamente como ha sucedido en las viejas noches de verano donde encontramos un solaz irremediable para la deplorable situación presente. Te he visualizado en mi mente, en mis recuerdos. Me he tatuado tu nombre en el corazón, en el alma y en cada uno de los estragos que han sido concebidos en nombre de tu ausencia, y aquí y ahora, te pido un poco de tiempo, de ese que es intangible, irrefutable e irreverente ante cualquier designio humano, atemporal como ha estado latente en el tránsito de nuestras venas. Una y otra vez y un sinfín más he marcado en mis pensamientos "Todo está escrito en tus ojos", figurando la verdadera dualidad que se debe ver reflejada en ellos, la cosmogonía infinita capaz de trascender a través de cualquier hecho, de cualquier situación, de cualquier emoción o represión, de esa misma que está circulando sobre mi piel.

Pienso en la manera en la que hemos de aprender a corresponder por vez primera, con estas conversaciones que hemos aclamado todo el santo día para mis adentros. Sigo caminando y recordando la manera en la que vibras por todos los poros incluso cuando no dices nada y te repito al son del amanecer "No somos de este mundo, somos las estrellas y el universo de más allá" mientras convergemos y colapsamos cada una de las constelaciones que han de posarse sobre nuestra "ingenua"  intimidad, donde se mira el alma al desnudo y se percibe el latir aterciopelado sobre el pecho, donde el vínculo que se establece entre nosotros está relacionado con el revelar tu piel desde adentro hacia fuera, con ese momento en el que nos volvemos uno mismo, en el que callas tus silencios con los míos.

A ti es a quien refiero todo esto, sin necesidad (una vez más) de mencionar sin citar, a ti, tan homogénea en mis pensamientos y heterogénea fuera de ellos. A ti tan real y etérea en cualquier lugar aunque existas mejor donde pueda palparte con ojos cerrados, donde pueda encontrar esa calidez que yace sobre tus labios. A ti tan latente en la distancia, tan ausente en mi presencia. A ti tan impulsiva y racional a expensas del delirio que está en mi mente, el mismo con el que, y sin venda bajo los ojos, quiero crear una revolución dentro de ti y al salir, te contaré la más grandiosa historia.

lunes, agosto 24, 2015

Sueño Muerto

Claramente la adaptación ha sido lo mejor y lo peor que lo podría ocurrir a cualquier forma de vida, es evolucionar y crecer aunque no siempre sea por un fin inescrutable. He hablado una y otra y un sinfín de veces sobre la capacidad de volar que se está perdiendo conforme las mentes van despertando. Retomando el tema de la adaptación pienso en las consecuencias que vienen a raíz de esta, como el río que corre caudales y a borbotones por todo el mundo, donde el agua se guía a base de la corriente, donde hay quienes se atreven a renegar la misma y prefieren subir a través de ella y la más lamentable, la de la triste y jodida piedra que no tiene la fuera suficiente para soportar la corriente cuando es muy fuerte pero se queda en el fondo mirando el rededor cuando esta es muy débil. Y ahora es más cuando falta una revolución que demuestre lo que es la verdadera pasión.

Estoy aquí, delante de cualquiera que se atreva a mirarme a los ojos, siendo sólo una parte más finita y milésima del mundo y sé que está bien así, sin una dirección o un camino como tal, sin seguir la corriente, sin hundirme en ella. Tengo toda esta clase de monólogos en los cuales declino cuál es la desfachatez que está corrompiendo al mundo. Me siento enfermo de sólo pensarlo una y otra vez y no lo digo por maldita compasión hacia la sociedad, por mí que se jodan todos y vayan cayendo uno por uno. Va más allá de la existencia de la raza humana, estoy refiriendo esto a aquellas mentes que podría hacer algo grandioso por el mundo entero pero en vez de ello se están perdiendo en sus fantasías banales llenas de mierda etérea.

Sigue caminando me digo a mí mismo y continúa. Los minutos de reflexión no siempre son vigorizantes pero tienen una buena jodida razón de ser. De pensar y volverme como ellos me la pasaría hablando el día entero de muerte y destrucción y cáncer y enfermedades venéreas y coños y senos y fornicación y demás, pero siempre hay un buen solaz para evitarlo. Declaro esta misma noche mis  fervientes ideales y sueños, recalco mi capacidad de volar sin necesidad de dejar de existir dentro del río. De ser una roca, mejor ser la roca sólida que por muy fuerte que sea la corriente jamás se mueve y por mucho que estalle la guerra, prefiere ver cómo se matan unos a otros. Me reiré de su autodestrucción y después, después vendrá la verdadera revolución.

sábado, agosto 22, 2015

Sin piedad, sin llanto...

Llevo noches enteras en que vivo despierto, sin nada en los pensamientos si acaso uno que otro recuerdo. Preferiría ser un autómata por prescripción de Dios, mudo de nacimiento para tener el pretexto perfecto a mi falta de respuestas y a la vaga resonancia de mis preguntas nulas. Estoy declarando que me encuentro jodido como he dicho un sinfín de veces pero ya no viene al caso ninguna de ellas. Estoy refiriendo mis penas banales a ti, que a pesar del tiempo y el espacio que se creó entre nosotros no puedo dejar de aborrecerte. Sigo odiando y perpetuando tus malos tratos, tus insignificancias, tus malditos caprichos y tus malditos defectos(perfectos).

Quizá todo se debe a que cada sonido que emana de mi ser ha estado dedicado a ti, bah, qué sé yo. Habría sido mejor jamás dejarlos florecer ni dejarlos estremecer cada poro de mi piel. Miro el reloj "9:39 a. m." y pienso en el sueño que no he dormido, que me he mantenido despierto al menos cinco horas. Me tumbo de nuevo en la cama y comienzo a florecer nuevamente, no de la manera correcta pero lo hago por mera e invicta glorificación. Vuelvo a los sonidos que proclaman victoria a tu nombre y yo les digo que se jodan.

Y ahora que me he quedado sin mí y sin ti y sin nosotros vuelo nuevamente. Me veo y me encuentro perdido en un desierto, sin remedio alguno.
Entonces me encuentras.
Entonces te encuentro...

Don't Give Up

miércoles, agosto 19, 2015

Nada

Te has ido dejándome con esta sensación de abandono irradiando mis pupilas, con una extraña mescolanza entre melancolía y agonía que se vuelve palpable a cada instante.
Te has ido llevándote los estragos de mis desvelos y cada uno de sus anhelos, los recuerdos de mis desazones y la ráfaga de nuestra caricia.
Te has ido sin mirarme, sin soltarme, arrastrando una parte de mí que se arraigó a tu bella altanería y a tu arrogante majadería.
Te has ido, repito nuevamente, llevándote todo, dejándome con tal abandono, sin los recuerdos de mis noches en vela y los deseos implícitos en estas, olvidándote de mi mala jornada y a lo que se refiera a ella.
Te has ido, grito para mis adentros, mientras me quedo aquí con la mescolanza violeta, con ese tacto que se palpa como la suave brisa, con las reminiscencias de tu paladar soez.
Te fuiste
sin decir
nada.

lunes, agosto 17, 2015

Intermerata

Tengo en mí un sinfín de recuerdos y sensaciones, desde los más importantes hasta los más irrelevantes. Los he estado clasificando no sólo por aroma y tacto, no. Refiero todos y cada uno de ellos a los trópicos y ejes que rigen nuestras mentes, a la hegemonía de una simple sonrisa y una cálida caricia. No tengo más qué decir al respecto, he vivido con cierto vaivén en cada una de las situaciones en las cuales me he inmerso. No tengo más que hablar o referir salvo la cosmogonía infinita que he vislumbrado a través de tu mirar.

He estado relacionando de manera rosa, con el corazón en las manos y el alma de frente, cuantificando cada pársec que se ha creado entre nosotros a raíz de la máquina de letras, del océano de libros y alfabetos y cada uno de los versos intangibles e inteligibles resueltos para nuestros adentros. Me preocupa no perderme en ti, ser más de tus pensamientos que de ti, ser menos de cinco minutos antes del anochecer. Me preocupa todo y nada, me preocupa simplemente no prevalecer.

Me encuentro transcribiendo en mis pupilas esas viejas conversaciones que desencadenaron un desquiciante y árido desierto de melancolía y soledad en cada centímetro de mi piel, que trasciende a través de mis venas, de mi sangre y de cada parte primordial de mi ser. Transcribiendo con la tinta carmesí que carcome mi cuerpo entero ese vínculo que se establece entre nuestras mentes mórbidas e inestables, entre la noche articulada y el cielo menguado, entre los discursos lánguidos y el hastío del mundo que sostengo en la punta de mi lengua.

Y aquí y ahora que no nos encontramos ni nos olvidamos, que dirigimos un hatajo de soliloquios y monsergas al azar, al viento y al sonido de este, que hemos profanado y procreado más que un pacto etéreo entre nuestra labia y nuestro tacto, que vinculamos nuestros corazones y que esclarecimos cada una de los acuerdos irreversibles, es entonces que somos algo tan muerto como la luna.

miércoles, agosto 05, 2015

Ni Ahora Ni Nunca

No divulgues mi nombre entre tus silencios
ni ahora ni nunca.
No difames las palabras probablemente malgastadas
ni ahora ni nunca.
No pierdas tu juicio entre tus/mis razones
ni ahora ni nunca.
No me dejes caer en el olvido del invierno sobre tus manos
ni ahora ni nunca.
No me mires con párpados henchidos de sensaciones
ni ahora ni nunca.
No extirpes de mí la mala melancolía que irradia mi alma
ni ahora ni nunca.
No duermas sin llevarme entre cada uno de tus pensamientos
ni ahora ni nunca.

Declaro que me encuentro perdido sin juicio ni razón o comprensión
me encuentro aquí sin ti
y tú sin mí... No te vayas
ni ahora ni nunca
no te vayas.
Y si te vas
no digas
nada.

domingo, agosto 02, 2015

Neptuno

Tengo toda una procesión dentro de mí,
irradia mi columna, mis vértebras y mi sangre.
Tengo todo un invierno dentro de mí,
carcome mis pulmones, mis arterias y mis venas.
Llevo conmigo marcas intangibles para ti,
llenas de reminiscencias y una que otra fotografía.
Llevo conmigo el recuerdo etéreo de tu mirada en mí,
ese efímero encuentro donde colapsó nuestro universo.
Sostengo entre dedos más que una mala jornada,
viene a mí a cada momento y se desvanece al instante.
Sostengo entre mis labios un hatajo de palabras,
de hastío, bastante inadecuadas.
Estoy aquí tan lejos de tu vivaz naturaleza,
mientras te vas no queda nada.
Estoy aquí con tal abandono,
con un olvido estremecedor.
Entonces, nuevamente me miro,
por uno y dos y tres minutos
y pierdo la noción del tiempo.
Entonces, nuevamente cierro los ojos
y pienso en ti
aunque te tenga
y no.

viernes, julio 31, 2015

Implosión

Me encuentro aquí y ahora delante del hastío del mundo, de la consagración inmaculada que se postró en el culo de la creación, de Dios si así lo precisas. Me encuentro viviendo en retroceso, con reminiscencias marchitas, con marcas oxidadas aún escurriendo de los dedos y de las uñas, inclusive de mi coleto. Me encuentro sintiendo asco y repulsión a toda la creación humana, preguntado sin cesar si podría ser capaz de semejante atrocidad, observando y mermando las imágenes que están colapsando ahora delate de mí. Les oigo decir que soy indulgente, irreverente, imbécil, que de manera perpetua desaparezco de mí mismo para ser parte de ellos. Estoy harto de todo esa perorata interminable que tiene lugar en cada rincón de mi mente.

Es entonces que decido fastidiar de lo lindo a cada uno de estos presentes corrompiendo de la misma manera, ¡vaya mierda! Sujeto cada extremidad con la punta de las mías que ahora parecen más tenazas y extirpo cada parte profanando el origen de las mismas. No hay marcha atrás. Recalco cada diálogo donde se comprendió origen de tiempo y espacio, donde se esclareció cuál sería la situación idónea para lograr salir de mí mismo. Me miro de nuevo delante de todas las declaraciones y escupo en este orinal en que se ha convertido la vida.

Palpo con los ojos abiertos porque he arrancado la mala melancolía, la misma que se escribe con doble L. Cierro los ojos para escuchar sin tiempo ni razón, entonces despierto.

miércoles, julio 29, 2015

Hoy que pasas de mí

Hoy que pasas de mí, al menos por un instante, espero que seas más que un recuerdo, que las sensaciones esclarezcan cada uno de los pensamientos de por medio, que no haya razones para contenernos y sin prejuicios podamos perdernos.

Hoy que pasas de mí, de manera perpetua, espero que seas más que una simple imagen, que cada una de las palabras declaradas irradien nuestros corazones, que no haya regresiones ni remordimientos, que al filo de la media noche podamos desaparecer.

Hoy que pasas de mí, sin estar presente ni ausente, espero que quede estipulada cuál es mi creencia más fuerte, que giremos de manera impía e inmaculada, que bailemos al son del amanecer, que podamos existir sin prevalecer.

Hoy que pasas de mí, y no sólo por mis pensamientos, he perdido la noción del tiempo.

domingo, julio 19, 2015

A veces

A veces hay que llorar, llorar con el corazón, llorar con el alma, llorar con los recuerdos cayendo como copos pesados de nuestras manos, escurriendo por las rodillas y derramándose por las lágrimas. Llorar con un llanto conciso sin estertor taciturno ni parsimonía infinita. A veces hay que hacerlo a media noche cuando no hay visitas sin consulta ni efemérides pertinentes, cuando se está en completa calma y la melancolía mermada no está constipando las entrañas. Y otras tantas hay que hacerlo a obscuras y en silencio mientras con ojos abiertos se descansa el sueño del mundo.

Me parece absurdo y soez no tener otros recursos para ahogar el llanto, para declinar y escudriñar cada una de las declaraciones celestiales. Me parece una maldita ridiculez seguir recurriendo a tus recuerdos cuando se está a horas de distancia, cuando estás divagando en el ocaso de otra naturaleza mientras yo me encuentro aquí y ahora sin sol ni invierno. Y peor aún, soy yo quien me parece más ridículo y absurdo enclaustrando cada día de cristal cual reliquia inmaculada.

A veces hay que callar cuando se está vivo y pleno, cuando se es ridículo y elocuente sin previsión alguna. A veces hay que callar mientras con un nudo en la garganta te miro y me miras diciéndome las grandes proezas del sueño que no duermes, del canto que no deliberas, de los recuerdos que no prosperas. A veces hay que callar cuando con arrebato me despojas de mí con una sonrisa y una caricia, mientras mantengo el sueño que no concilio, mientras vocifero un canto al Ecuador (porque ellos cantan demasiado bien o demasiado mal), mientras sostengo cada recuerdo tuyo con guantes de niño y refiero cada uno de ellos a tu mirada, pues, basta con mirarte a los ojos para perder la razón.

A veces hay que llorar, a veces hay que callar, y más importante aún, a veces hay que llorar y callar al mismo tiempo, mientras se sostiene la delicadeza ajena y se es más que un solaz irremediable. A veces hay que callar y llorar mientras, y con mucha razón, se desmenuzan las venas para extraer la tinta con la que hoy vengo a declarar que estoy muerto. (A veces en mí recae la noche.)

lunes, julio 13, 2015

Bendita Enajenación

Aún me encuentro viviendo de sonidos abiertos, sosteniendo la mirada entre las manos y palpando con los ojos cerrados. Me mantengo con el recuerdo esclareciente postrado sobre mis retinas, con la delicadeza y fragilidad de tu inteligencia vinculada a mi sexualidad. Aún me encuentro enajenado de tus/mis días de gracia donde sin importar "cuándo", "cómo" o "por qué" juntos clamamos victoria. Me parece absurdo quizá. Me parece absurda esta manera en la que te mantengo dentro y fuera de mi mente remarcando así la melancolía que está escurriendo de mis manos.

He prescrito ante mí y mi mente y la de cada uno de ellos las políticas sin contrato donde te he colocado en la cima y por encima de cualquiera y no lo he hecho por mera fascinación, no. Va más allá de lo que me muestra el atisbo de realidad al abrir los ojos a media noche retorciéndome entre mis propias agonías e impulsos, girando la almohada mientras cada uno de mis poros supura la conjunción de tu aroma arraigado a mi tacto y mi olfato y cada uno de mis sentidos.

Ojalá fueras de mí más que un recuerdo, que fueras de mí no sólo cinco minutos al día mientras sigo mermando una utopía distante. Ojalá fueras de mí no sólo una hora exacta cuando juntos programamos un encuentro en el sótano de mi mente mientras mis dedos siguen carcomiendo mi piel centímetro por centímetro. Ojalá fueras de mí más que de mis pensamientos por las noches cuando duermo y sueño despierto bailando con la ciudad. Simplemente fueras de mí más que la respiración misma.

Y ahora que he declarado lo anterior me atrevo a recalcar el porqué de cada palabra que he llenado de libelo mientras sigo insistiendo para mis adentros, fastidiándome de lo lindo, a sabiendas que ha de ser en vano puesto que no eres más que una aberrante y parsimoniosa escena donde pronto bajarán el telón; lo he hecho porque estoy ahíto de tenerte y no.