jueves, marzo 31, 2016

Colibrí

Tu belleza me parece inexorable, perfecta e irremediable dentro de mis pensamientos. Anhelo tu cuerpo, tu delicadeza, tu inocencia casi inexistente. Anhelo tus pechos suaves y tus muslos tersos, el clima de tu vientre y tu entrepierna sobre la mía. Anhelo la profundidad de tus labios, las paredes dentro que escurren al ritmo de mis palpitaciones. Anhelo tu respiración arrítmica y tibia jadeante en mis oídos, las marcas agudas y mezquinas de tus agonías. Anhelo llenarte de recuerdos con espasmos llenos de éxtasis.

Tu belleza es el conjunto de bellezas y serenidad que acarreo dentro de mi mente.
Tus pies, tus manos, tus dedos tienen la medida perfecta para embonar con los míos.
Tu piel y tu sangre llevan la temperatura adecuada para calmar mi primavera con tu invierno, mi otoño con tu verano.
Tú y toda tu alma se han hecho para ser despojadas a mordidas, para encarnar la pasión y ser remontadas al cielo.
Tus poros vibran incluso cuando no dices nada, tu ser me pide a gritos, me busca, me encuentra.

Mi cuerpo entero, desde los pies hasta el alma, están aquí deseándote y añorando tu desnudez, queriendo hacerte desaparecer de mi mente y traerte aquí, a mi lado, aclamando la noche que nos queda por concretar...
Entonces te encuentro...

domingo, marzo 27, 2016

La hegemonía de los sentidos, las razones y los impulsos

Quisiera referir mis pensamientos a la serie de eventos que he tenido que lidiar,
quisiera poder hacerlo sin necesidad de precisar algo más que tu presencia,
tu infamen benevolencia y tu indiscreta conciencia.
Quisiera poder hacerlo simple y sencillamente sin necesidad de algo más,
quisiera referir mis memorias a la serie de recuerdos inexistentes,
los mismos que te llevaste a cambio del abandono.

Y ahora que me quedo con la ausencia casi imperceptible, te he visto desaparecer,
te fuiste sin llevar de ti y sin valer de mí siquiera un poco, sucedió,
siendo que preferiste (y parar variar un poco) huir.
Te fuiste a cambio de algo mundano y burdo y vacío, de esa clase de mierda,
y ahora que me quedo con todas las sensaciones muertas, las he cambiado ya,
se han convertido en nuevos atardeceres.

De poder conocer algo de lleno, sería su atardecer, ese inimaginable para este mundo,
preferiría que fuera no el mejor ni el más perfecto, sólo excepcional y diferente,
que sea distinto y que maneje más allá de las escalas de grises.
Preferiría que fuera el de quien, y sin hipocresía, sostiene mi mano dejando el clima,
de poder sentirlo, sería el de sus impulsos y sus latidos, sería el mismo, y que sin
remordimientos deja impregnado tras un largo abrazo.

Pasa el tiempo ya, no tengo recuerdos falsos ni remordimientos sobre aquello que pueda suceder, pasa mientras me dejo llevar con el viento, mientras fluyo con la vida.
Pasa el tiempo a razón de incertidumbre, dejando estragos sobre mis párpados y las palmas de mis manos, llenando de hojas mis días.

Pasa el tiempo, en un abrir y cerrar de ojos, me he cansado del "te tengo y no", me he cansado de todo, de las utopías y las distopías.

Pasa el tiempo y yo, me fundo con el universo...

viernes, marzo 18, 2016

Silly Words

Tengo mil palabras y mil ideas y mil sensaciones en la cabeza y quisiera encontrar tan siquiera una manera de expresar todas, de un solo golpe y sin regresiones. Creo que no se trata de la cantidad de satisfacción o sufrimiento que haya tenido alguna persona, ¡Dios, ¿en qué jodido momento se convirtió en una competencia?! Todo es culpa del estúpido cliché del romanticismo que nos venden los medios y la sociedad a cada a día. Ciertamente relaciono todo a la vida y a la muerte y lo hago con fanatismo y enajenación de mi completa existencia; rememoro sucesos que de mala manera se convirtieron en algo trascendental y más por el hecho de que no hay quien cerca de mí comprenda esa sensación. Quizá no tengo razones permisibles o ligeramente perceptibles y es porque no las tengo, no tengo razones para tirarme del abismo cada día sin remordimientos. Tengo lagunas mentales y espacios vacíos donde hablo quizá sin discreción y a razón de la misma marrullería, es sólo que, y muy probablemente, todos me miran y miran a mi rededor y piensan en lo afortunado que soy y lo que tengo y el relleno que tengo en mi vida a base de bromas y chistes y sarcasmo malgastado cuando en verdad quisiera poder simplemente callar, callar sin necesidad de que atormenten mi silencio con optimismo barato y demás patrañas.

¿Qué sería o será de mí ahora? No quiero fastidiar a quien quiera que lea esto con bazofia sobre mi existencialismo y el porqué es una mierda bla bla bla, no, no se trata de eso, no trato de concienciar la racionalidad humana de esa manera, no estoy tratando de perpetuar nada en la mente ajena ni quiero preservarme en los recuerdos, simplemente quiero desaparecer como cualquier otro ser. Quiero ser inmortal sólo para el espacio quien lleva mis y tus y nuestros recuerdos y el de cada ente que haya existido en esta línea atemporal, es el universo y la hegemonía con la vida quienes mantienen el vínculo consagrado en mi sangre y en el tránsito de mis venas y en la oxidación adelantada de cada célula de mi ser. Es el maldito universo quien tendría derecho a reclamarme por la basura humana en que me convierto a cada día y a quien debo yo de referir el abandono y  cada explicación de la pasión sobre estimulada que llevo sobre mis palmas; deberían tener para mí una respuesta etérea donde colapsen mis memorias y sean enterradas bajo el rastro de Venus...

Soy quien vive enamorado de Venus, quien vive enamorado del amor y de su idealidad intangible ante la realidad porque siempre ha de haber caminos demasiado largos o demasiado cortos, siempre ha de haber cantos demasiado buenos o demasiado malos y deliberados, siempre ha de haber un perfil y un color de piel y de ojos demasiado hermosos que no son concebibles para mi tacto y para mi piel y mi sangre y este texto abrupto donde sin razón o sentido o dirección estoy derramando simple y sencillamente aquello que corrompe mis entrañas, eso mismo que no deja dormir y que provoca en mí la pérdida del tiempo y de la razón y comprensión de los demás. Siempre han de llenarnos con demasiados halagos pero por qué no hay quien aparezca y de pronto diga "¿Qué tan tontas son mis palabras?".

Mas, ahora, quisiera no tener porque hacer caso a este hatajo de irreverencia sobre la bondad que no sostengo ni que no poseo porque soy mezquino y vil y miserable, más que cualquiera y menos que Dios; no tengo por qué continuar con tal intransigencia de mí para ti ni alguno de todos ustedes. Podrán decir y maldecir a mi espalda, no hay marcha atrás, diría y respondería "Me salvaste de mi mundo." pero no estás aquí y jamás estarás porque sólo existes en mi mente y entonces te pierdo fuera de ella... No sucederá porque lo único que poseo, y que es real, es tu ausencia, el abandono y la soledad que conllevan entrelineas... No sucederá porque hoy voy a desparecer...

sábado, marzo 12, 2016

Chocolate amargo

La única certeza de mi noche es saber que me llevas en el sabor de tus labios y en tu respiración. Vivo eternamente recapitulando las malas jornadas, las buenas proezas, algunas viejas promesas y un sinfín de muertes irrefutables; voy a comenzar recorriendo cada mirada, es más, voy a recorrerte entera con la mirada, voy a hacerlo de pies a cabeza y desde tu alma hasta la mía. Simplemente voy a recorrer cada trayecto y cada camino marcado sobre tu cuerpo, voy a envolverme con tu desnudez, voy trazar sobre ti la marca etérea de mis imperfecciones y constelaciones. Irremediablemente voy a corromper tu inocencia con delicadeza.

Vivo consagrando el tacto de tus palmas sobre las mías, lo hago de vuelta a casa mientras vivo y asimilo y pienso de tres en cinco y de cinco en mil; lo estoy haciendo a razón del recuerdo de tu aroma, a expensas de mis brazos al rededor de tu cuello, a causa de mi delirio fecundando tus pensamientos. Somos más que constelaciones y cosmogonía y la serie de patrones y la hegemonía que mantiene con los latidos carmesí. Somos la micro y macropartícula sobre la palma de dios y del universo, somos esa diferencia en el romance.

Ahora, que he pretendido describir y escudriñar el tacto etéreo de mí en ti (y viceversa), podría y puedo reiterar para mis adentros, para mis pensamientos, para mi piel y mi sangre que perdí la razón en tu mirar, que la única certeza de mi noche es saber que me llevas en el sabor de tus labios, en tu respiración...

martes, marzo 08, 2016

La Crónica

Si pudiera iniciar una crónica de mi vida empezaría hablando del amor, diciendo que mi vida se detuvo cuando viajaba en el transporte público. Diría que conocí a quien sería la chica perfecta, la otra mitad que desapareció hace siglos. Continuaría diciendo que el tiempo se detuvo mientras escuchaba Pablo & Andrea de Yo La Tengo y me atrevería a mencionar que el retraso en la guitarra jamás me ha parecido tan sublime. Podría agregar diciendo que el tamaño de sus manos eran precisamente las medidas para encajar en las mías.

Si pudiera iniciar una crónica de mi día volvería diciendo que el tiempo jamás me ha parecido tan aletargado como hoy, me he preguntado todo el santo día si fui yo quien se movió a destiempo. Diría que en el colectivo me enamoré dos veces sin percatarme de nada más. Hablaría de vanidades y banalidades y mierda y un hatajo de filosofía barata sobre el amor y el romanticismo mal empleado en la actualidad, de los poetas muertos y su resurrección dentro de mí.

Si pudiera iniciar una crónica de mí, hablaría de todo lo que corrompe mi sueño y mi malsano cansancio, les contaría más allá del amor fugaz en el transporte público y de la falta aberrante de pasión. Si en verdad lo hiciera sé que cambiaría todo, incluso tu caminar, daría bocanadas de realidad a sus marginadas y mezquinas mentes.
Si en verdad lo hago sé que será grotesco y obsceno, que crearé tal división que quizá no quieran volver a abrir los ojos, que quizá prefieran dormir eternamente porque no les hablaría de algo tan vano como el amor inexistente en sus malditas condiciones humanas.

viernes, febrero 26, 2016

Who will save me from the dark?

La distancia se hace tangible ante la vieja persecución, somos del viejo hálito, ese que transita en la columna, el mismo que está sobre los sueños, sobre la tempestad. No hay rastro de sanidad. No hay rastro de alguna lúgubre e intransigente calma. Veo y admiro y leo y contemplo y observo tu rastro y cada uno de tus lisonjeos aduladores. Me encuentro bajo el frío irreverente de la meseta y el desierto y la jodida arbitrariedad.

Somos indulgentes y estúpidos, ya no hay marcha atrás, lenta y pusilánimamente estoy adhiriendo a mí la mierda unánime y etérea que se presenta en esta situación. Es tiempo de caer y resbalar lentamente. Es el momento en el que preciso tu entrepierna y cada una de tus altanerías majaderas.  Es precisa y justamente el momento en el que declino la balanza sin dirección ni sentido, dentro de mí chapalea un mundo helénico que bebí por mi coleto, a raudales inexactos transita la vida homogénea que no poseo.

Hablé del verdadero sufrir y existir y lo refiero a la mala jugada de serie de eventos desafortunados a través de mi piel y mi sangre. Lo estoy refiriendo al galimatías aunado al universo y las estrellas y los lunares y los ojos y cada promesa del más allá.
Diría que todo está y estuvo escrito en tus ojos pero ahora he muerto y me he desvanecido con un suspiro... Desaparecí sin decir adiós...

Me largué a la mierda y en la mierda estoy...

Entonces me encuentras...
Entonces me encuentro... 

Don't disappear above my mind...
Don't let me hit the ground...
Don't give up my darling...
My love... 

lunes, febrero 22, 2016

Medusa

Me parece que sigo leyendo (al menos dentro de mis párpados), que, y sin premeditarlo, miro la hora "01:58 am" y escucho por milésima vez (tal vez más) Catástrofe y Cura o lo que queda de ella.
Me parece que sigo pensando en la frágil línea entre vida y muerte y el ligero contacto que he tenido hasta ahora, aunque, y para ser honesto, no sé si sean muchas o pocas ocasiones.
Me parece, más aún, que mantengo el mismo soliloquio en el que debato las horribles diferencias e indulgencias que hay de la realidad ante la ficción; el mismo monólogo donde me inflo la cabeza y la mente y el corazón y el alma con una perórata donde converjo del mar y del amor profano y todas esas mierdas relativas.

Me parece que no denoto hastío aunque por dentro esté reventando la colmena (y sí, la "colmena" es el juego de acción-reacción que existe en mi magín) con un hatajo de irreverencias y libelo y un sinfín de maldiciones donde proclamo ante cualquier deidad aquello a lo que todos temen. Grito a cada una de ellas pidiendo justicia, precisando una revolución donde he de ser dinamita pura. Una revolución donde mi explosión ha de consagrar algo impío e inmaculado a razón de la porquería que escurre de los labios mórbidos de cada idiota escéptico, donde mi explosión hará implosionar todos y cada uno tus sentidos (sí, tú, tú tan etérea e imprecisa, tú que te has llevado los látidos de mi última hora); una revolución donde hemos de colisionar como galaxias y constelaciones y universos enteros.

Me parece, y no lo creo por mártir o mezquino, que sólo es un mal chiste, una puta broma de mal gusto este letargo de vida donde apenas vislumbro la luz y su asfixiante calidez. Me parece simplemente un mal sueño, una pesadilla de la cual he de despertar pronto para darme cuenta que soy lo que siempre he sido... Una medusa...

sábado, febrero 13, 2016

En pocas palabras

En pocas palabras podría decir que desaparecí,
que lo hice al amanecer aún con estragos de ti,
con recuerdos en mis sentidos y en mis impulsos,
con la sangre hirviendo y tu aroma en mi respiración.
Podría decir también, que lo hice sin remordimientos,
que fue a razón de tu aunsencia y tu divina presencia,
con el sabor de tus labios chapaleando sobre los míos
y con el clima de tus manos provocando invierno en mis latidos.

En pocas palabras podría referir mis silencios a los tuyos,
a esa manera de poder corresponder con la mirada y el tacto,
a sostener una conversación para comprender sólo entre dos,
podría referir, simplemente, a callar nuestros silencios, juntos.
Podría referir, también, a mi manía de pensarte y soñarte,
a esta manera tuya de hacerme peder la noción del tiempo,
podría referir, simplemente, a tu manera de hacerme perder la razón.

En pocas palabras podría decir y referir mil y un razones más,
podría hacerlo situando todas y cada una en una sola situación.
lo haría pregúntamdome cuándo serás más de mí que de mi mente,
podría decir y referir la manera en que vivo y muero una vez más...

En pocas palabras, y muy sencillamente, diré que me encuentro aquí,
que lo hago refiriendo todo a tu nombre, sin ti...

En pocas palabras, extraño todo de ti...
En pocas palabras, quisiera volar...

martes, febrero 09, 2016

Idiota

Dime qué vas a saber tú de depresión si no has vivido sólo del desprecio, y qué vas a saber de la ansiedad y desesperación si no has terminado a media noche y a media luz bajo la cama con sangre tibia escurriendo por tu fría piel ... // Dime qué va a saber un arrogante enajenado, que se asusta de la mierda que cree conocer, de la soledad si ha vivido con frenesí lo radical de ese clímax ferviente. Dime qué chingados vas a saber, si tienes fecha de vencimiento y entorpeces/destruyes/corrompes/pudres lo inmaculado, sobre cómo es la desolación ... //

Dime más bien qué propósito hay en la humanidad de tu ser, en el enigma irreverente de tu mente pseudo mórbida, dime cómo es creer que se está jodido aún a sabiendas de ver/ser/tener todo y no saber nada ... // Dime, y te lo pido con tanto hastío, qué ocurrencias agreden y tergiversan tu magín dejando atrás la vida impedecedera por algo banal. Dime de una buena jodida vez por qué aniquilaste algo hermoso a expensas de tu arte estúpido ... //

Dime por qué recalcas la inferioridad, por qué al anochecer, por qué tiraste (algo bello) por el barranco, por qué me quedo, yo, al borde del preicipio, por qué no estoy a seis pies bajo tierra, por qué arrasaste con lo impío de su sensibilidad, por qué razón hay que continuar, por qué he perdido el control ... // Dime simplemente por qué fuiste un idiota ... //

Sé que he mencionado sin necesidad de citar, que no hay políticas. Sé que debí desaparecer, que no hay plano celestial.
Sé que he de quedarme en la oscuridad, y que, a tientas y a ciegas debí decir adiós.
Sé acerca de la necedad de precisar, de correr, de soñar, de volar, de destruir y de olvidar...
Olvidar una vez más...

lunes, febrero 08, 2016

Alone

Como la ráfaga y brisa circuncidaste mis pensamientos, mis anhelos, mis deseos,
lo hiciste de dos en dos y de cuatro en cuatro, al filo de la media noche,
al son del amanecer aún con el viejo abandono en ti, en mí.

Por mera victoria o invicta glorificación, qué sé yo, te adentraste en los delirios,
en la secuencia irreverente de los caudales tibios de mi cuerpo entero, mi tránsito,
en el colapso de mis venas, te arraigaste a mi tacto, a mi respiración.

Siempre he querido saber dirigir el abandono, eregir menos indulgencias,
siempre he querido tener rabia resplandeciente, aprender del braille,
siempre voy a querer unificar agonía y maldición con esta desolación.

Y ahora que he hablado de mi mayor creencia, mi mayor deseo, que lo hice de tres en tres y de cinco en cinco,
declaro mi ausencia al mundo, mi falta de pertenencia a algún lugar, hablo ahora de los ejes sobre cuerpo y mi alma,
estipulo el nacimiento y gestación en el vientre del universo ante la unánime y delirante figura de la muerte.
Ahora que no hay marcha atrás sé que vine solo al mundo, que me he secado y que parto nuevamente con una benda en los ojos.

(Entonces hierve mi sangre, respiro y desaparecen mis sentidos.)

lunes, febrero 01, 2016

A veces y a veces

Cada situación, cada entonación, cada conjunción, cada bocanada de mierda, cada patada en el culo de la creación,  cada mala sinfonía, cada reminiscencia tangible, cada proeza irreverente, cada todo, cada nada... Cada retorno imperecedero a esta penitencia.

Cada desastre, cada aberración, cada cosgomonía, cada hegemonía, cada perórata, cada galimatías, cada marrullería, cada lisonjeo, cada merma, cada juramento, cada promesa, cada constelación... Cada aventura proveniente del corazón, del alma.

Cada resistencia, cada decepción, cada esperanza, cada llama de acetileno, cada girar inmaculado, cada adiós, cada bienvenida, cada mañana, cada noche, cada momento, cada instante... Cada parpadeo tuyo me siento desaparecer...

A veces lo hago por fascinación y a veces lo hago por mera destrucción. A veces y a veces quisiera difundirme en tus sentidos, a veces y a veces quisiera ser parte de tu respiración... A veces y a veces quisiera ser de tu piel y de tu sangre, de tus pensamientos y tus anhelos... A veces te tengo y a veces no...

martes, enero 26, 2016

Inevitable

De saber cuál es la manera correcta para preservar los momentos como más que un recuerdo y una catársis de emociones, lo habría hecho hace más de una década o una decena de minutos o días, lo habría hecho a razón de tu aroma  y tu piel y tus lunares, lo habría hecho al amanecer y al anochecer mientras desaparezco.

De saber cuál es la manera correcta para preservar los instantes como más que estragos y frenesí inconsmensurable, lo habría hecho en frascos de bolsillo o quizá en tan sólo un gotero, lo habría hecho con los ojos cerrados y con palmas abiertas, lo habría hecho con el corazón en las manos y el alma de frente esperando no sólo desaparecer.

De saber cuál es la manera correcta para preservar los momentos y los instantes comos más que esos cinco minutos antes de dormir o ese tiempo del día, lo habría hecho dejando fuera los suspiros largos, lo habría hecho denotando la conversación que se sostiene con la mirada y con el tacto, lo habría hecho a través de todas y cada una de las constelaciones sobre mí gritando tu nombre...

Mas, ahora, me parece inevitable (como bien aprendí de ti) no preservar todos y cada uno de ellos a razón de recuerdos y catársis de emociones y estragos y frenesí incomensurable y los cinco minutos antes de dormir y ese tiempo del día... Me parece inevitable el vuelco y la sensación en garganta... Me parece inevitable relacionar la música a ti... Me es inevitable no pensar en tu mirar. (Me es inevitable desaparecer y volar.)

sábado, enero 09, 2016

Irremediable

Como la gota que cae, que escurre por tus mejillas, por tu piel, sobre tus poros.
Como esa fina y delicada curvatura que se forma sobre labios antes de hablar.
Como las marcas consagrando historias sobre cada centímetro, rememorando.
Como el tránsito dentro de las venas deseando pronunciar tu nombre.
Como el aroma que se impregna cuando se entra en contacto.
Como el arco marcado en los ojos al sonreír.

Como los estragos visibles de uno y mil llantos melancólicos al nombre del viento.
Como las experiencias postradas sobre el ser entero, las marcas de nacimiento.
Como cada una de las constelaciones que llevamos sobre y en la espalda.
Como las caricias muertas reconciliadas sobre la perfección.
Como todas y cada unas de las imperfecciones.

Como la gota que escurre, que surca tus labios, que arranca mi alma, que estremece mi sangre y mi ser; como los estragos de las vivencias llenas de ausencias y abandonos y malas jornadas y una mala sonrisa y una caricia fría; como el aroma arraigado a cada poro y a cada centímetro; como la muerte de una nueva experiencia amarrada con falsas esperanzas.

Como todas y cada una de las imperfecciones sobre nuestra piel asimismo volviendo y destacando la belleza real, he de decir, que irremediablemente, mis imperfecciones favoritas son los lunares.

martes, diciembre 29, 2015

El Faro

"He muerto de manera perpetua, pareciera que no hay rastro alguno mío.
Espero que no sea así, al menos no del todo."...

Un trago amargo de vida, de presencia, de ausencia; uno para vincular mi piel con tu sangre y tu respiración. Uno más para no perder la tradición, para sentir el vuelco al corazón, al universo y a las estrellas.
Un trago amargo simplemente.

Siempre me pregunté a qué sabe el abandono, y no lo digo por lidiar con la soledad, no qué bah, siempre será mi llama favorita; pregunto el porqué del agujero negro sobre mi pecho y mi garganta. Me pregunto el porqué de ese vaivén irrefutable trazado a lo largo de tu mirar, del todo y de la nada.

Te llevaste mi último suspiro, mi último consuelo, mis latidos y mi respiración, mi invicta glorificación y la peor maldición.
Te llevaste las flores de mi piel y mi sangre.
Arrancaste de mí cada salida de emergencia. "Sigue respirando...".
Te llevaste cada caricia, cada deseo y cada recuerdo inexsitente.
Te llevaste mi alma de papel, mis latidos mecánicos.
Te llevaste cada estrago grabado con tu nombre.
Te llevaste la convicción, la destrucción.
Te llevaste mi último suspiro.
Mi último consuelo.

Te llevaste mi respiración y los latidos
de las últimas horas
y junto a eso
te llevas
nada.

martes, diciembre 22, 2015

El Hombre del Espacio Interior

Antes de crucificar mis memorias en las remembranzas del arte de la muerte a media noche debo consagrarte como algo impío dentro de mis pensamientos. He de enterrarte como el valioso tesoro que eres. He de marginarte y vulgarizarte un poco al anochecer. He de impregnarte con la tinta de mis venas antes de desaparecer.

No hay baladas para el desprecio y la enajenación que corrompe mis retinas, me hallo situado, me hallo encontrado. Te he perdido ante el oasis de desesperación, bajo Saturno y Venus y Júpiter y cada constelación y cada universo y toda la cosmogonía de tu mirar. 

Y ahora que quedó estipulado como marrullería fina haré una mescolanza de saberes y sabores, de claro y oscuro. Claro que sí...

Hablé de ausencia y presencia,
de una bella manera de corresponder,
de abandono e indiferencia 
inmaculada antes de desaparecer...

Hablé de tacto etéreo, de utopías, de constelaciones y galaxias, de la inmortalidad en tu piel y en tu sangre, en tu respiración.
Hablé de los viajes al norte y las tres deidades atiborrando palabras a raudales sobre las flores, bajo las solapas de una llama de acetileno, de la infinidad finita grabada en tus ojos.
Hablé sin cesar, por los codos y por las palmas. Por los párpados.
Hablé con la mano sobre la cabeza, con el corazón en la garganta.
Hablé en un minuto y dos y en tres.
Hablé de la falta de comprensión.
Hablé de la ausencia de razón.
Hablé y hablé y hablé...

Miro de nuevo la ventana, el recorrido y aquellos días de ingenio, reitero la razón omnímoda que no comprendes/comprendo, "sigue caminando, no te detengas" repito una y otra vez y respiro para desaparecer, para prevalecer.

No basta con sentirlo, hay que oírlo, probarlo y desazonarlo. Hay que mirarlo con ojos cerrados y párpados henchidos.
Hay que hablarlo por la piel y por el tacto. Mantener conversaciones...
Hay que sentirlo con los pies sobre el aire y la razón sobre el corazón...
Hay que vivirlo. Por lo pronto partiremos mañana... Mañana...
Mañana...

miércoles, diciembre 02, 2015

Un Buen de Cosas

He hablado de razones, de compresión, de juicio y de realidad. Lo he hecho al atardecer, al anochecer, a la una y a las dos, cuando las horas frías acarician mi piel y mi espalda, cuando estas detienen el tránsito de mis venas. He hablado una y un sinfín de veces aún a expensas de no obtener respuesta, de dejarme envolver por el estertor de la media noche. He hablado con el corazón en las manos, con el alma de frente. He hablado simplemente. He hablado y he cantado al Ecuador.
Debí esclarecer las políticas de resignación para cualquiera que se ha de definir a través del tiempo y del espacio, de la atemporalidad de la esencia y la cosmogonía que se advierte en su mirar.

Sigo hablando sobre dichas políticas tratando de persuadir a cualquiera, tratando de hacerlo al derecho y al revés mientras sigo pensando en el sonido del viento y en los suspiros que corren y fluyen con él; y lo seguiré haciendo sin lugar a dudas. He de hacerlo aunque le den la equivalencia de un ardite, aún a sabiendas de perder mientras, y con el dolor a flor de piel, arranco las flores que yacen bajo mi piel, las mismas que se difunden en mis glóbulos en donde han de sustituir cada grupo principal en busca de la florescencia natural plasmadas en ellas. Jamás olvidemos que son moradas, que huelen a melancolía y que florecen al filo de la media noche.

Me atrevo a decir que estoy presenciando la catástrofe y la cura, y no sólo por el hecho de cada canción que está sonando a mi rededor. Estoy sosteniendo la vida misma. He dicho con anterioridad que no basta con sentirlo, hay que olerlo y probarlo, hay que volverlo parte de uno mismo para ver más allá, para encontrar el color de la sinfonía, para encontrar el ritmo y el tiempo del metrónomo al cuál nos estamos arraigando. Lo he dicho con anterioridad y la única inmortalidad que deseo es la que estoy creando en tu mente, en tu piel y en tu sangre, en tu respiración. 
Me estoy difuminando en todos tus sentidos y me convierto en polvo estelar. Soy yo el universo mismo... Adoro el universo sobre tu espalda...

lunes, noviembre 16, 2015

Astronauta

A esta hora y a media oscuridad me encuentro. Pienso. Siento.
A veces lo hago de manera arrebatada pero hoy no. Sólo quiero minimizar la noche.

A esta hora y a media luz pretendo desaparecer.
Hacerlo a tientas y con cierta singularidad. Simplemente cerrar los ojos y dar un último respiro.

A esta hora y a media sombra me quedo sin palabras.
Todas y cada una de ellas buscan tu consuelo. He de darte mi sangre y mis sentidos. Mi último suspiro.

A esta hora me encuentro, pienso y siento, desaparezco con mi respiración.
Vuelven a mí (las palabras) con cierta ligereza y yo las guardo en mis memorias.
Las entierro en mis anhelos.
Las escribo con mi sangre.
Las tatúo en tu piel.

A esta hora pierdo la razón.

viernes, noviembre 06, 2015

Soliloquio No. 4

Hacía falta, dice mi subconsciente mientras arranco sin mesura cada tragedia irrevocable, cada insensatez irreverente, cada recuerdo faltante. Me pregunto qué hacer con el abandono y la ausencia, con las mermas de una vida morigerada y hastiada de lisonjeos sin cordura. El destino y sueño del mundo están corroyendo mis párpados y mis instintos, mi piel y mi sangre, mi respiración. Y ahora, se ha remarcado a ciegas el estertor de la noche.

Estoy solo.

Estoy solo, solo con estas marcas sobre mis brazos y mi tacto, solo con el galimatías y las falacias que de buena manera se convierten en mierda. Estoy solo, aquí y ahora, con todo este surgir que evoca elocuencia y clemencia a través de los poros y alveolos de mi ser. Mi cuerpo se ha suspendido convirtiéndose en una gran ventana por donde se filtra alguna especie de sinfonía atónita donde veo tu nombre dentro.

Decir que no te encuentro está de sobra. 

A veces hay que llorar y callar mientras de mala manera se extrae la tinta de mis venas, a veces en mí recae la noche y otras tantas, te tengo y no. Podría denotar la noche entera los capítulos imperecederos de mi vida a través de un vaso con agua, podría hacerlo antes del amanecer. Podría hacer de ti un recuerdo tangible mientras los demás declaman las vivencias muertas en su realidad. Podría volar al mundo entero con sólo un parpadeo.

Podría simplemente desaparecer.

Ahora que te encuentro dentro y fuera de mi mente pregunto sin cesar al respecto, quizá respondes qué hacer con tanto abandono. Sigo preguntando, mientras cierro los ojos, si el abandono se convertirá en una buena experiencia.

Entonces das tu respuesta con semejante ausencia.

jueves, octubre 29, 2015

A Casa

De poder hablarte con el corazón, hablaría de esos momentos en los que nos mantenemos dormidos y despiertos, con latidos perseverantes a tientas de la razón que perdimos. De cada estrago amargo que se llena de recuerdos mientras las canciones corrompen todo lo que sostenemos en la copa de la mano derecha. De cada instante en el que deseoso de tu cuerpo y tus labios me arranco el alma antes de dormir.

De poder hacerlo, como dije anteriormente, lo haría sin razón ni dirección, hablaría del tiempo perdido y el origen de este. Hablaría por todos lados, hasta por los codos, de la revolución muerta en la que me convertí en juez de paz, en la quinta rueda del carro donde gira el mundo entero y donde los hombres perdieron su identidad y su rostro y su hogar y su razón de ser, el romanticismo.

De poder hablarte antes del anochecer, hablaría de las grandes proezas donde vinculé tus muslos marmóreos a la erección perpetua que está arraigada a mis pensamientos. De las grandes hazañas donde sin sentido escéptico estuve derrochando falacias de tal magnitud, que aún el centro del universo está postrado sobre mi espalda. De las cosmogonía en tu mirar y ese orden de razón o comprensión que sólo se percibe al amanecer.

De poder hacerlo, como he mencionado un par de veces, lo haría de derecha a izquierda, de atrás hacia adelante. Hablaría hasta aún estando en silencio, mientras evoco las pasiones suspendidas, lo haría aún a punto de desaparecer mientras la atmósfera me consume en cenizas. Hablaría a tientas en la oscuridad rememorando ese girar inmaculado donde me despedí de la vida que nunca tuve. Hablaría de ti y de mí hasta volvernos una realidad.

De poder hablar con el corazón en las manos antes del anochecer, lo haría con los ojos cerrados pero el romanticismo ha muerto, y yo con él.

jueves, octubre 22, 2015

Naufragio

Oí la gestación del nuevo mundo, uno que no es helénico ni formidable o utópico. Este está creciendo dentro de mí a razón de conjunciones y eslabones, a base de música; porque he referido las victorias y derrotas de mi vida a la sinfonía que está mermando mi oído izquierdo. Podría unificar todo en base a esta canción, a la misma que escurre por mi espalda y me hace moverme con el viento, ligero como una pluma de plomo, desarmando la afable sonrisa que no veo, que no sostengo, que no poseo.

Pensé en escribir sobre ti y la pérdida de razón que creó el agujero negro, sobre tu ojos donde he contemplado parte primordial de mi pasado y mi presente y mi futuro, sobre tu piel, esa misma donde veo cada una de mis pasiones y mis debilidades y mis delirios. Pensé en hacerlo al amanecer y al anochecer mismo donde, y por gloriosa razón, habría colapsado este universo que está chapaleando en mis palmas, en mis sentidos, en mi jodido destino. Mas, ahora, he perdido la razón.

Tendría que arrancarme el alma antes de morir, más por convicción que por instinto, tendría que hacerlo en uno y dos y tres minutos y en cada momento atemporal. Tendría que hacerlo sin necesidad de prevalecer donde cada presente tendría una reverencia y una felicitación, tendría que hacerlo a expensas de mi querer y tu querer. Tendría que arrancarme el alma, al menos por un instante, con la convicción de perder la razón más no el juicio. Tendría que arrancarme el alma, por más de un instante, sólo con la idea de despertar a tu lado. Tendría que arrancarme el alma antes de dormir.

martes, octubre 06, 2015

Tango Sobre la Luna

He olvidado todo lo que sé, desde lo más elemental hasta aquello que te hace perder la razón. Todo lo que no puedes ver, lo que circula a tu nombre y a tu favor declinando las falsas treguas que a tientas y en la obscuridad me he propuesto.

He tenido más de una cara y una faceta, desde las mismas con las cuales grité alguna vez a los mil vientos hasta esas olvidadas bajo la cama. Un hatajo de recuerdos están derramándose por toda mi piel y yo estoy perdiendo la respiración.

He difamado cada canto ajeno, desde esos que han sido demasiado buenos hasta aquellos que no lo son. Yo también he cantado, y no sólo al Ecuador, no, lo he hecho a razón de esa sonrisa que me ha despojado de mí mismo.

He sido parte de una y muchas dualidades, desde aquellas tan inmaculadas hasta las más terrenales. Esas que consagraron lo impío de cada momento, cada latido, cada segundo, cada sueño que no dormimos y no sentimos, que no vivimos.

He hecho mención de tantas cosas y quisiera poder proclamar aún muchas más. No entiendo de razón ni comprensión y no creo lograrlo en algún momento de mi vida. Soy el mismo que está aquí y ahora, sin vendas en los ojos ni nada bajo el brazo. Soy el mismo desnudo sin cordón umbilical y es aquello mismo que puedo entregarte a ti y al mundo entero, a todos aquellos que quieran comprobar el origen del tiempo y del espacio, del universo mismo. Soy quien es capaz de hacer que cualquier ser se remonte al cielo y soy el mismo que se entrega en mente/corazón/alma.

He entregado mi ausencia y el carmesí que palpita en mi pecho al cielo, a las estrellas y al universo de más allá.

lunes, octubre 05, 2015

Mientras cae la noche

Cae la noche perpetua, homogénea, articulada, imprevista, lúgubre; cae la noche a torrentes y caudales, a plegarias y afable fe errónea. Cae la noche acariciando las premisas y penumbras que estoy saboreando con la punta de los dedos, chapaleando en los instintos mórbidos de la sociedad, en los estragos y sensaciones de la agonía. Cae la noche etérea, no queda nada.

Te marchaste alguna vez sin pronunciar palabra alguna, llevándote mi respiración de las últimas horas, mis delirios y fantasías, mis pesadillas y una que otra maldición. Pasaste de mí como más que una hora del día o los cinco minutos antes de dormir mientras admiraba el caer de la noche sobre mis pupilas, mientras velaba el sueño del mundo con alguna mala ansiedad y desesperación. Pasaste más de mis pensamientos que de mí y como una mala broma te llevaste mis sentidos y mis impulsos, mi respiración y mis latidos, te llevaste nada.

Cae nuevamente la noche, efímera y heterogénea a expensas de la luz y el sol, sin importar el girar inmaculado de las manecillas del reloj. Cae la noche dejando rastro marcado en el filo de mi piel, en las solapas de mi sangre, en mi pensamientos donde y de buena manera estoy aclamando y anhelando y añorando y saboreando y deseando y desazonando y palpando y oliendo y probando y disfrutando ese momento en el que hablaremos por la piel y por los sentidos, en el que sostendremos conversaciones por la mirada, el mismo en el que bastará de sólo un momento para callar tus silencios con los míos.

Tengo una volatilidad muy marcada en mis sentires, en mis sentidos, en mi manera de ser. Puedo estar deseando una revolución que deje intacta a la soledad mientras por fuera demuestro una ausencia abismal. Puedo sentir con éxtasis y frenesí el querer comer a grandes bocados el mundo y querer derrochar la tinta de mis venas sin mesura y poco después declinar mis más grandes virtudes y metas con el ansioso deseo de los seis pies bajo tierra. Puedo ser todo y nada.

Puedo ser todo y nada mientras cae la noche taciturna, mientras te vuelvo parte mis pensamientos, mientras te tengo y no, después de eso, no queda nada...

miércoles, septiembre 23, 2015

Primavera/Invierno

Sé que tú y yo nos pertenecemos
tanto como júbilo y agonía
o la vida que no es vida sin muerte
y cada mañana fría sin suerte
donde cubro tristeza con alegría
la belleza con que correspondemos.

La vieja esperanza de prevalecer
se ha llevado al sonido del viento
hasta el sollozo de nuestros lamentos
donde duermo para desaparecer.

Olvidando cada caricia fugaz
repito aún con estragos amargos
mientras se desvanecen mis sentidos,
se detiene mi pulso, mis latidos;
que te he perdido a falta de tango
y el malsano abandono una vez más.

La vieja esperanza de prevalecer
se ha llevado al sonido del viento
hasta el sollozo de nuestros lamentos
donde duermo para desaparecer.

Pero mi esperanza que no envejece
que a través del viento susurra anhelos
ha traído también remordimientos
deseosos y escasos de juramentos,
y recuerdos protegidos con celo
donde mi primavera no florece.

Mi primavera yace en tu invierno
mas tu mirada, sobre un frío eterno.

jueves, septiembre 17, 2015

How Strange, Innocence

Me he olvidado a mí mismo, he olvidado cómo prevalecer en esperanza sin que se convierta en plomo. Sin que vuelva de nuevo radiante e iridiscente mientras sigo afable y galardonado por cada uno de tus encantos. Me parece incongruente, y peor aún, imposible no referir cada parte del día a ti y a tus recuerdos y a mis recuerdos en los que te manifiestas aunque sea más por el pensamiento que por acción. He olvidado más que eso, he olvidado en qué se basa la hegemonía de los trópicos con sus respectivas latitudes, las direcciones y ubicaciones permisibles para encontrar el oro negro que tanto se ha perdido a lo largo del tiempo. Recurrentes soliloquios invaden mi magín a razón de tanta bazofia y mierda que está marcada en el girar inmaculado del reloj de la vida, y es por dicha razón que, estoy precisando esclarecer las políticas de mi propio contrato, el mismo donde se ha dictaminado mi muerte aunque no sea tan relevante como debería porque precisamente la última muerte lleva tu nombre dentro.

Debería comenzar con dejar el ser taimado e influenciable por el clima, por los estragos amargos de los anhelos y las reminiscencias que en verdad deberían de tener la relevancia de un ardite. Dejar atrás los abandonos en el desierto y las ausencias marcadas sobre el filo de mi piel, sobre cada una de las constelaciones que se han postrado sobre la misma, sobre todo el universo y su cosmogonía que en el "Todo está escrito en tus ojos." se puede leer entrelíneas. Continuando con los sonidos y el disturbio conceptual marcado en mis retinas, recurriendo a la vieja temporada fría donde como extraños dijimos adiós. Dejando atrás el rememorar ininteligible e inconmensurable donde vinculé las flores que yacen bajo mi piel con el universo de más allá, donde prevalece la utopía antes que la realidad.

He dejado de concebir y conciliar la idea del bien común que está por venir. Que se vaya al carajo. Hay un ciclo recurrente en el que me he percatado de la manera en la que fluye el mundo y sus consecuencias marchitas e inclusive las que florecen día con día. He experimentado dicha sensación de plenitud en la que se llega a un clímax donde uno indefenso del mundo, sin vendas en los ojos ni algo bajo el brazo, se presenta. Sin cordón umbilical, sin respuestas absurdas o preguntas indulgentes. Desprotegido y donde sin remedio alguno, he muerto nuevamente.

Podría decir que al destruirme me han creado, herido y resucitado, con más estragos en comparación al inicio. Puedo decir, ahora, que de nuevo me he convertido en la sombra del mundo, que soy parte del deplorable sistema donde, y resignado, te he dejado desparecer.

sábado, septiembre 12, 2015

Abandono

Me he quedado con tal abandono, con la utopía de tus ojos reflejados en los míos, con el tiempo muerto en el que habríamos callado sólo para corresponder sin necesidad de luces encendidas, sin necesidad algo que no fuésemos sólo tú y yo, tú con el recuerdo indeleble de la tinta de mis venas y yo, yo con el clima de tus manos sobre las mías.

Me he quedado con tal abandono, con estas malditas ganas de querer escapar, de poder sujetarte sin mirar atrás y consagrar algo impío en nuestras memorias, con la necesidad de aprender a volar aún con mentes ofuscadas y ojos abiertos, con la ansiedad que me corrompe por tu ausencia.

Me he quedado con tal abandono, con el recuerdo de la luna marcada sobre mi espalda, con los pétalos de las flores que se esconden bajo mi piel muriendo a falta de ese universo de más allá, precisando cumplir con el devenir y volverme inmortal.

Me he quedado con tal abandono, que con ojos cerrados y palmas abiertas declaro que de volverme inmortal, preferiría hacerlo en tus pensamientos, en tus anhelos, en tus recuerdos, en tu piel y tu sangre, en tu ausencia y tu presencia, en el sabor de tus labios y en tu respiración.

viernes, septiembre 04, 2015

Asunción de Vida

Vivo hablando de tu ausencia,
de los buenos recuerdos y una que otra reminiscencia,
de cada uno de los estragos amargos
y los anhelos desdeñados en este malsano letargo.

Vivo hablando de cada proeza
esas en las que me he movido con ligereza,
en donde con cada una de tus caricias cálidas
me despojas de una vida inválida.

Vivo hablando de situaciones y momentos
en los que alegre y sin resentimientos,
me acerco a ti y a tu entrepierna sensiblera
convirtiendo ese invierno tuyo en mi primavera.

Vivo hablando de la muerte y sus consecuencias,
de cada posibilidad donde se pierde la conciencia,
añorando el momento en el que de mis pasiones serás,
entonces vivo y muero una vez más.

lunes, agosto 31, 2015

Abedul

Me encuentro delante de ti nuevamente, por instinto y convicción. Justamente como ha sucedido en las viejas noches de verano donde encontramos un solaz irremediable para la deplorable situación presente. Te he visualizado en mi mente, en mis recuerdos. Me he tatuado tu nombre en el corazón, en el alma y en cada uno de los estragos que han sido concebidos en nombre de tu ausencia, y aquí y ahora, te pido un poco de tiempo, de ese que es intangible, irrefutable e irreverente ante cualquier designio humano, atemporal como ha estado latente en el tránsito de nuestras venas. Una y otra vez y un sinfín más he marcado en mis pensamientos "Todo está escrito en tus ojos", figurando la verdadera dualidad que se debe ver reflejada en ellos, la cosmogonía infinita capaz de trascender a través de cualquier hecho, de cualquier situación, de cualquier emoción o represión, de esa misma que está circulando sobre mi piel.

Pienso en la manera en la que hemos de aprender a corresponder por vez primera, con estas conversaciones que hemos aclamado todo el santo día para mis adentros. Sigo caminando y recordando la manera en la que vibras por todos los poros incluso cuando no dices nada y te repito al son del amanecer "No somos de este mundo, somos las estrellas y el universo de más allá" mientras convergemos y colapsamos cada una de las constelaciones que han de posarse sobre nuestra "ingenua"  intimidad, donde se mira el alma al desnudo y se percibe el latir aterciopelado sobre el pecho, donde el vínculo que se establece entre nosotros está relacionado con el revelar tu piel desde adentro hacia fuera, con ese momento en el que nos volvemos uno mismo, en el que callas tus silencios con los míos.

A ti es a quien refiero todo esto, sin necesidad (una vez más) de mencionar sin citar, a ti, tan homogénea en mis pensamientos y heterogénea fuera de ellos. A ti tan real y etérea en cualquier lugar aunque existas mejor donde pueda palparte con ojos cerrados, donde pueda encontrar esa calidez que yace sobre tus labios. A ti tan latente en la distancia, tan ausente en mi presencia. A ti tan impulsiva y racional a expensas del delirio que está en mi mente, el mismo con el que, y sin venda bajo los ojos, quiero crear una revolución dentro de ti y al salir, te contaré la más grandiosa historia.

lunes, agosto 24, 2015

Sueño Muerto

Claramente la adaptación ha sido lo mejor y lo peor que lo podría ocurrir a cualquier forma de vida, es evolucionar y crecer aunque no siempre sea por un fin inescrutable. He hablado una y otra y un sinfín de veces sobre la capacidad de volar que se está perdiendo conforme las mentes van despertando. Retomando el tema de la adaptación pienso en las consecuencias que vienen a raíz de esta, como el río que corre caudales y a borbotones por todo el mundo, donde el agua se guía a base de la corriente, donde hay quienes se atreven a renegar la misma y prefieren subir a través de ella y la más lamentable, la de la triste y jodida piedra que no tiene la fuera suficiente para soportar la corriente cuando es muy fuerte pero se queda en el fondo mirando el rededor cuando esta es muy débil. Y ahora es más cuando falta una revolución que demuestre lo que es la verdadera pasión.

Estoy aquí, delante de cualquiera que se atreva a mirarme a los ojos, siendo sólo una parte más finita y milésima del mundo y sé que está bien así, sin una dirección o un camino como tal, sin seguir la corriente, sin hundirme en ella. Tengo toda esta clase de monólogos en los cuales declino cuál es la desfachatez que está corrompiendo al mundo. Me siento enfermo de sólo pensarlo una y otra vez y no lo digo por maldita compasión hacia la sociedad, por mí que se jodan todos y vayan cayendo uno por uno. Va más allá de la existencia de la raza humana, estoy refiriendo esto a aquellas mentes que podría hacer algo grandioso por el mundo entero pero en vez de ello se están perdiendo en sus fantasías banales llenas de mierda etérea.

Sigue caminando me digo a mí mismo y continúa. Los minutos de reflexión no siempre son vigorizantes pero tienen una buena jodida razón de ser. De pensar y volverme como ellos me la pasaría hablando el día entero de muerte y destrucción y cáncer y enfermedades venéreas y coños y senos y fornicación y demás, pero siempre hay un buen solaz para evitarlo. Declaro esta misma noche mis  fervientes ideales y sueños, recalco mi capacidad de volar sin necesidad de dejar de existir dentro del río. De ser una roca, mejor ser la roca sólida que por muy fuerte que sea la corriente jamás se mueve y por mucho que estalle la guerra, prefiere ver cómo se matan unos a otros. Me reiré de su autodestrucción y después, después vendrá la verdadera revolución.

sábado, agosto 22, 2015

Sin piedad, sin llanto...

Llevo noches enteras en que vivo despierto, sin nada en los pensamientos si acaso uno que otro recuerdo. Preferiría ser un autómata por prescripción de Dios, mudo de nacimiento para tener el pretexto perfecto a mi falta de respuestas y a la vaga resonancia de mis preguntas nulas. Estoy declarando que me encuentro jodido como he dicho un sinfín de veces pero ya no viene al caso ninguna de ellas. Estoy refiriendo mis penas banales a ti, que a pesar del tiempo y el espacio que se creó entre nosotros no puedo dejar de aborrecerte. Sigo odiando y perpetuando tus malos tratos, tus insignificancias, tus malditos caprichos y tus malditos defectos(perfectos).

Quizá todo se debe a que cada sonido que emana de mi ser ha estado dedicado a ti, bah, qué sé yo. Habría sido mejor jamás dejarlos florecer ni dejarlos estremecer cada poro de mi piel. Miro el reloj "9:39 a. m." y pienso en el sueño que no he dormido, que me he mantenido despierto al menos cinco horas. Me tumbo de nuevo en la cama y comienzo a florecer nuevamente, no de la manera correcta pero lo hago por mera e invicta glorificación. Vuelvo a los sonidos que proclaman victoria a tu nombre y yo les digo que se jodan.

Y ahora que me he quedado sin mí y sin ti y sin nosotros vuelo nuevamente. Me veo y me encuentro perdido en un desierto, sin remedio alguno.
Entonces me encuentras.
Entonces te encuentro...

Don't Give Up

miércoles, agosto 19, 2015

Nada

Te has ido dejándome con esta sensación de abandono irradiando mis pupilas, con una extraña mescolanza entre melancolía y agonía que se vuelve palpable a cada instante.
Te has ido llevándote los estragos de mis desvelos y cada uno de sus anhelos, los recuerdos de mis desazones y la ráfaga de nuestra caricia.
Te has ido sin mirarme, sin soltarme, arrastrando una parte de mí que se arraigó a tu bella altanería y a tu arrogante majadería.
Te has ido, repito nuevamente, llevándote todo, dejándome con tal abandono, sin los recuerdos de mis noches en vela y los deseos implícitos en estas, olvidándote de mi mala jornada y a lo que se refiera a ella.
Te has ido, grito para mis adentros, mientras me quedo aquí con la mescolanza violeta, con ese tacto que se palpa como la suave brisa, con las reminiscencias de tu paladar soez.
Te fuiste
sin decir
nada.